En el Centro Histórico de la Ciudad aún permanecen construcciones coloniales, por mencionar algunas están la “Casa de Montejo”, la “Catedral de San Ildefonso” y el “Ateneo Peninsular” que en la época colonial fue sede del Palacio Episcopal (Palacio del Arzobispado). De ésta última mencionada, a mediados del siglo XVIII dicho lugar cedió parte de su construcción para un nuevo edificio que se llamaría: “El Seminario Tridentino de Nuestra Señora del Rosario y San Ildefonso”. Esa institución sería un centro educativo de educación superior y de formación académica para los jóvenes. Una gran parte de las enseñanzas que brindaba el colegio eran los temas eclesiásticos y materias como filosofía, teología, gramática latina y derecho canónico.

  • Surgimiento del Seminario Conciliar de Nuestra Señora del Rosario y San Ildefonso

En los siglos XVII y XVIII, la educación superior en territorio yucateco lo impartían los miembros de la Compañía de Jesús, aunque el gran sueño que los Obispos anhelaban era tener una institución propia para la formación académica de la juventud de la Península. Fray Francisco de San Buenaventura Tejada Díez de Velasco mandó a fundar el Seminario Tridentino de Mérida, el terreno destinado hacia el Seminario fue una donación por parte del Palacio Episcopal para que albergara a profesores y jóvenes estudiantes. Se tiene conocimiento que en 1750, 4 sacerdotes darían clases y permanecieron en el Colegio de San Francisco.

De acuerdo a una placa empotrada en el predio, “El Seminario Conciliar de Nuestra Señora del Rosario y San Ildefonso” se fundó el 24 de marzo de 1751 por el Obispo Fray Francisco de San Buenaventura Tejada Díez de Velasco, quien cedió el patio y el huerto del Palacio Episcopal. El Colegio se edificó a espaldas de la Catedral y del Palacio Episcopal, lo que actualmente son las calles 58 y 63. Entre los años de 1751 hasta 1780, el Seminario sufrió varias etapas constructivas. En el año de su fundación, el Seminario estaba finalizado hasta la zona que colindaba con la Capilla del Rosario (hoy inexistente y en la actualidad es el Pasaje Revolución) y en 1780 estaba completamente terminado al grado de colindar con la Capilla del Divino Maestro (también inexistente, actualmente la calle 61).

En la fachada se puede visualizar al Patrono de la Ciudad San Ildefonso y a la Virgen de Nuestra Señora del Rosario, en la parte del centro se encontraba el escudo de España el cual fue removido cuando culminó la Independencia de México en 1821. En estos días solo se puede ver la corona.

Cuando los jesuitas fueron expulsados en 1767, el Seminario era el único sitio donde se podía obtener conocimientos sobre las ciencias y filosofía. A inicios del siglo XIX, el inmueble tuvo un auge de enseñanza por las cátedras filosóficas y los debates entre los frailes pertenecientes del Convento de San Francisco y los jóvenes seminaristas de San Ildefonso. En los salones del Seminario pasaron maestros y estudiantes destacados, por mencionar algunos destacan Manuel Crescencio Rejón, Andrés Quintana Roo, Lorenzo Zavala, Justo Sierra O´ Reilly, Nicolás de Lara, entre otros. Surgiría otra agrupación que sería la competencia del Seminario, “Los Sanjuanistas” quienes hicieron lo propio al debatir sobre filosofía y lengua latina. Dicho grupo fue fundado por el capellán de San Juan, el Padre Vicente María Velázquez.

  • Clausura del Seminario y apertura del Colegio Católico de San Ildefonso

Al promulgarse las Leyes de la Reforma, se estableció que el Estado y la Iglesia se separaban, la Constitución Mexicana proclamaba al principio de la libertad de la enseñanza, ocasionando que el Seminario fuera clausurado permanentemente el 29 de junio de 1861, posteriormente fue devuelto a las autoridades eclesiásticas entre 1864 y 1865, el edificio funcionó por un tiempo hasta el 11 de diciembre de 1867, pero finalmente cerró sus puertas en febrero de 1868. El Gobierno Federal ocuparían las instalaciones e instalaron oficinas administrativas como Telégrafos, Juzgados, Correos, Palacio de Justicia, etc.

Ante la clausura del centro de información, los presbíteros Dr. y Monseñor Norberto Domínguez Elizalde (último vicerrector del mismo) y Crescencio Carrillo y Ancona, (futuro Obispo de Yucatán y noble investigador) fundaron en 1876 en ese edificio el “Colegio Católico de San Ildefonso” con el objetivo de que se continuase con la enseñanza seminarista unida a la primaria. Según la enciclopedia “Yucatán en el tiempo”, el edificio contaba en aquel entonces con todos los adelantos de la ciencia educativa y con extraordinarios gabinetes de mineralogía, química, física, geología y zoología, una amplia biblioteca con más de 5,000 volúmenes de libros y un observatorio meteorológico con aparatos sofisticados de aquella época. Se comenta que el Colegio estaba catalogada como una de las mejores de América. Al finalizar sus estudios los egresados, hablaban inglés y francés en un nivel fluido.

  • Cierre definitivo del Colegio Católico de San Ildefonso

El nuevo colegio con inspiración jesuita, era de carácter laico y tenía un plan de estudios inspirado en los liceos franceses. En el mismo lugar donde se localizaba el Colegio de San Ildefonso, se estableció y fundó el Instituto Literario de Yucatán, ambas instituciones educaron a varias generaciones de yucatecos de élite. Lamentablemente, cerrarían sus puertas en 1915 cuando el General Salvador Alvarado decretó su clausura definitiva como escuela educativa pública. Desde 1987, en el interior se reunía una pequeña trovera conformado por tertulias, músicos, trovadores y aficionados a la música yucateca.

Su fachada todavía conserva importantes vestigios de la época colonial, incluidos los arcos de medio punto. Hasta estos días se mantiene el pórtico que, en opinión del cronista y periodista yucateco, Renán Irigoyen Rosado, podría ser considerado como el segundo de mayor importancia en Mérida, solamente después del de la Casa de Montejo.

Actualmente, el edificio está ocupado por comercios.