Es más que bien sabido que los mayas eran sumamente inteligentes al transmitir sus conocimientos matemáticos y astronómicos que quedaron en la posteridad a través de inscripciones en monumentos de piedra y de libros de pliegues de mate llamados “códices”.

Por su parte, Relación de las Cosas de Yucatán, obra escrita por Fray Diego de Landa, y los libros del Chilam Balam, contienen información valiosa y perspectivas de esta rama de la ciencia maya.

Los ancestros utilizaron sus conocimientos matemáticos y astronómicos para crear sus calendarios: el Tzolkin y el Haab.

Estos calendarios les permitieron calcular anticipadamente acontecimientos importantes y saber qué omnipresente ser sobrenatural dominaría una fecha determinada con sus atributos positivos o negativos. Los aj k´inob (señores de los días por su traducción al español), sacerdotes del calendario, preparaban los rituales que ayudarían a influir de manera positiva en la acción de las fuerzas sobrenaturales sobre los individuos y de la vida comunitaria.

¿Cómo realizaban sus cálculos matemáticos?

Para realizar sus cálculos, los ancestros recurrieron exclusivamente a los números enteros positivos. Del mismo modo, usaron un sistema de adición y multiplicación que coincide con nuestro calendario. Para su representación escrita, los mayas implementaron dos signos: el punto y la barra, que equivalen a 1 y a 5, respectivamente. Al combinarse, transcribían cifras del 1 al 19.

De igual manera, realizaron otras representaciones gráficas como los “signos de cabeza” que representaban los números del 0 al 20. Por ejemplo, el número 9 (bolon en maya yucateco) era representado con una cabeza con la mitad inferior del rostro cubierto por una piel de jaguar.

Los antepasados desarrollaron sus calendarios basándose en sus observaciones astronómicas durante los amaneceres y los anocheceres para contemplar la aparición y la desaparición de los astros y visualizar al Planeta Venus. Estas observaciones les ayudaron a establecer sus series de días y ciclos que se repetían y se ensamblan entre sí.

El Caracol de Chichén Itzá, el observatorio de los mayas

Los mayas construyeron un observatorio en Chichén Itzá que se le conoce como “El Caracol”, un edificio circular elevado en una plataforma, donde aparecen inscripciones vinculados con sucesos de la segunda mitad del siglo IX, época en la que probablemente finalizó la última fase de su construcción. Cuenta con ventanas que poseen bordes y líneas que permitían la observación astronómica de las posiciones del sol, la luna y las estrellas.

Los calendarios mayas: El Tzolkin y el Haab

El Tzolkin está integrado de 260 días (13 meses de 20 días cada uno) siendo este el que más utilizaban las comunidades mayas para sus actividades agrícolas y ceremonias religiosas. Incluso, gracias a este calendario pronosticaban las temporadas de lluvias, cacería y pesca. El nombre de los meses hace referencia a dioses, animales y objetos.

Por el contrario, el Haab se basaba en el recorrido anual de la Tierra del Sol en 365 días. Está conformado de 18 meses distribuidos en 20 días, cuyas nomenclaturas aluden a animales, tormentas, etc.

Los últimos 5 días del calendario, conocidos como “Uayeb” son considerados desafortunados, ya que durante este período las energías del inframundo maya deambulan en el plano terrestre. Con base en las creencias antiguas, para alejarlos se llevaban a cabo rituales, no consumían alimentos, bebidas, permanecían en sus viviendas y evitaban las relaciones sexuales. En Relación de las Cosas de Yucatán se muestra una descripción completa del Haab.

Los equinoccios de primavera y otoño

Gracias a sus observaciones y creación de sus calendarios, los mayas sabían exactamente cuándo sucedería los equinoccios en la que el día y la noche tienen la misma duración: 12 horas.

Estos eventos astronómicos de primavera y otoño ocurren cuando el sol se posiciona encima del ecuador. Durante el atardecer, en el Castillo de Chichén Itzá desciende Kukulkán, la serpiente emplumada, en las escaleras, mientras que en el Templo de las 7 Muñecas en Dzibilchaltún los rayos solares se alinean por un lapso de minutos en la salida de la construcción al amanecer.

Actualmente, pueden observarse aproximadamente el 21 de marzo y 21 de septiembre.

Fuente: Los mayas, una civilización milenaria (editorial de Alexander W. Vob).