Se sabe con demasiada certeza que los mayas eran grandiosos matemáticos, fue la primera civilización indígena que implementó el número cero en su sistema numérico. Muchas culturas precolombinas (incluyendo la maya) consideraban a la geometría como un lenguaje divino. Los mayas crearon modelos geométricos que les permitían resolver problemas matemáticos. Gracias a que entendían fácilmente las matemáticas y la astronomía, alcanzaron su punto máximo de inteligencia gracias al protagonismo geométrico de los ritos y en las artes pertenecientes a esta tribu.

Los patrones en la piel de la serpiente de cascabel cuyo nombre científico es “Crotalus durissus tzabcan” y que en maya se le dice “ts´áab kaan”, influenciaron en sus conocimientos sobre la geometría y en la arquitectura, llegaron a la conclusión de que un sistema geométrico estaba impregnado en la piel del ovíparo terrestre, el patrón de la piel les permitió resolver problemas matemáticos e inspirarse en sus fututas construcciones prehispánica, dando nacimiento al “canamayté”.

Los mayas creían que el cascabel de la serpiente (Ahua Can) poseía el secreto de la regeneración y de la vida. Al ser un animal sagrado, en su piel se reflejaba un patrón geométrico y matemático que llamaron canamayté. Éste representaba la cosmovisión sobre la formación de la Tierra y el cielo con base a los cuatros lados y cuatro esquinas cardinales. El canamayté consiste en un cuadrado central en la hilada de los cuadros del dorso de la víbora de cascabel, modelo que ayudó a encontrar las respuestas de problemáticas relacionados con la construcción.

En el campo matemático, el canamayté también es conocido como el cuadrivértice, modelo geométrico que se basaba en la subdivisión del cuadrado y del movimiento de la serpiente, porque al moverse, dichos cuadrados en su piel se convierten en rombos, cuando regresa a su forma original, vuelven a ser cuadrados, o sea, esto representa a un cuadrado inscrito en otro cuadrado.

Gracias a este modelo geométrico, los mayas pudieron construir los edificios y templos de Uxmal. El canamayté se usó para la realización de diseños florales, perfiles mayas y labrar las piedras, incluso los antepasados lo implementaron para situar los puntos cardinales. Cuando los colonizadores llegaron a Yucatán, este modelo matemático continúo usándose en las construcciones, los claros ejemplos de lo anterior mencionado se pueden observar en los conventos franciscanos del siglo XVI y construidos encima de cenotes, como los de Mama, Valladolid y Maní.

Otras de las problemáticas que pudieron resolverse gracias al canamayté, fue el abastecimiento del preciado líquido en los conventos. En su momento se instalaron ruedas hidráulicas conformadas por ruedas con aletas transversales o recipientes en formas cilíndricas que se sumergían en el agua, permitiendo el movimiento de este recurso natural y que se llenaran de agua los contenedores fabricados por los mayas llamados “chultunes”, depósitos y cisternas localizados en la Zona Puuc.  El escritor, antropólogo, e investigador de la cultura maya, José Díaz Bolio, en su momento sugirió sobre la existencia de un “culto crótalico” relacionado al canamayté.

Cuando visites las zonas arqueológicas de Yucatán, prácticamente estarás viendo el canaymaté en los edificios y templos. Sin duda, los mayas eran todos unos eruditos, su inteligencia no tenían límites.