Por Agustín Gonzaga

Del maya ts’onot – dzonoot, que significa “hoyo con agua” o “caverna con agua”, son una prueba de que Yucatán es tierra de maravillas.  En el estado existen más de tres mil cenotes y solamente alrededor de 100 están registrados para visitar de manera turística.  Resguardados por la selva Yucateca, los cenotes son hermosos, misteriosos y llenos de magia a la vez, nadar en uno es una aventura aunque algunos ya están en plena civilización o se han convertido en atractivos turísticos.

Foto: Agustín Gonzaga

Y te preguntarás ¿qué son los cenotes y por qué son tan mágicos y misteriosos? Los cenotes son las joyas más bellas de la Península de Yucatán.  Son pozos de agua de gran profundidad, que se alimentan por la filtración de la lluvia y por las corrientes de los ríos que nacen en el corazón de la tierra. Por eso el agua de los cenotes siempre está tan fresca, por lo general la temperatura máxima llega a los 24°C

Foto: Agustín Gonzaga

Hay diferentes tipos de cenotes: abiertos, cerrados, semicerrados o con caverna los cenotes como las personas, tienen diferentes edades y eso es lo que determina el tipo de cenote. No importa si estás en la selva de Yucatán, Cancún, Tulúm, Playa del Carmen o Riviera Maya, ningún cenote es igual a pesar de que tengan la misma edad.

Entonces clasifiquemos los cenotes por su edad:

  • Cenotes de caverna: Son los más jóvenes y más enigmáticos, ya que su espejo de agua aún se encuentra en el interior de una caverna, por eso los mayas los elegían como escenario para algunas de sus ceremonias. El color del agua puede variar desde el verde esmeralda hasta los azules intensos, sólo puede apreciarse cuando la luz del sol entra a través de las hendiduras u orificios en el techo de su bóveda. Este tipo de cenotes son ideales para las actividades de aventura, ya que algunos se ubican a varios kilómetros bajo de la tierra.

  • Cenotes semiabiertos: Son de mediana edad, aunque aún no son tan antiguos como para que queden totalmente expuestos, una parte de ellos ya quedó a la intemperie. Los cenotes semiabiertos pueden estar conectados con otros y algunos son tan cristalinos que puedes admirar su flora y fauna bajo el agua. Son el sitio ideal para disfrutar en familia o con amigos.

  • Cenotes abiertos: Son los más viejitos, ya que con el paso del tiempo (o sea, millones de años), el techo que los cubría cede y se desploma, dejándolos a la intemperie. Se destacan por su belleza natural, ya que generalmente sus paredes se tapizan de plantas y flores, que visten la roca de diversas tonalidades de verde, rojo y naranja, además de la gran variedad de pájaros y mariposas que habitan ahí. Uno de los más famosos es el Cenote Sagrado de Chichén Itzá. Gracias al buceo arqueológico, en su interior se encontraron ofrendas y piezas prehispánicas.

  • Cenotes antiguos: También de muchos millones de años de existencia, el techo que cubría a este tipo de cenotes cede y quedan completamente expuestos. Son similares a una laguna, al no tener formaciones rocosas en la parte superior. Fueron importante fuente de agua para los mayas y son verdaderos oasis en medio de la selva maya.