El Convento de Nuestra Señora de la Consolación comenzó a funcionar en junio de 1596 con al apoyo de 5 religiosas provenientes del Convento Concepcionista de la Ciudad de México, la madre María Bautista, la abadesa; María del Espíritu Santo, la portera y tornera mayor; Ana de San Pablo, maestra de novicia; María de Santo Domingo, la vicaría del convento y Francisca Natividad, vicaria del coro y organista.

La iglesia es mejor conocida como “Las Monjas”, la segunda más antigua de Yucatán habitada hasta el siglo XIX. El interior es de carácter severo, el coro alto está sostenido por 2 hileras de columnas esbeltas. Es un atractivo de la ciudad de Mérida ubicada en la calle 63 x 64.

Durante el siglo XVIII, el convento tuvo su mayor esplendor con la construcción de las arcas religiosas, en su momento el convento abarcó desde la calle 64 hasta la 68. En 1645, el gobernador Esteban de Azcárraga mandó a construir sobre el templo el mirador, única en su tipo. Su arquitectura es de estilo gótico, en el área donde se hallaron los claustros en la actualidad es la Casa de la Cultura del Mayab.

En 1821 se cumplieron las disposiciones de las cortes de Cádiz en contra de las ordenes medicinales, solamente se salvaron las monjas concepcionistas. En 1825, el obispo Pedro Estévez logró la anulación de la ley de las cortes españolas sobre la extinción de las comunidades religiosas y el 8 de marzo de ese mismo año el Congreso expidió un decreto para reabrir el noviciado de las monjas concepcionistas de Mérida, en cuya iglesia se había fijado el mismo prelado, el centro de la devoción al Sacratísimo Corazón de Jesús.

Fue el único convento para mujeres en la península, clausurada el 12 de octubre de 1867 cuando se cumplieron las leyes de la reforma dictada el 26 de febrero de 1863 y cedida al gobierno del estado el 4 de setiembre de ese mismo año. En esos entonces habitaban 20 religiosas que se dedicaban al cultivo de huertas, cuidar a mujeres desvalidas y enseñar a las niñas a leer y escribir.

Durante el mandato de Salvador Alvarado en 1915 a 1916, los retablos fueron desprendidos y despedazados, la iglesia se puso a disposición de la Comisión Reguladora del Mercado del henequén, convertido en bodega hasta el 20 de septiembre de 1920 cuando fue devuelto al clero.