Se sabe con demasiada certeza que los mayas eran politeístas, les rendían culto a varios dioses. Entre las tantas divinidades que adoraban se encuentra “Chaac” o “Chaak”, figura de suma importancia y perteneciente al panteón maya. Los antepasados creían que esta deidad los abastecía del preciado líquido, motivo por la cual es el dios de la lluvia y del agua. Cabe recalcar que su nombre traducido al español significa lluvia (cháak).

En las comunidades se le veneraba demasiado, en especial en las urbes prehispánicas pertenecientes a la Ruta Puuc (Uxmal, Kabah, Sayil, etc.) porque no contaban con cenotes, los mayas le oraban y le hacían ofrendas para que la temporada de lluvia fuera buena y así poder obtener agua en las cisternas mayas llamadas “chultunes” y regar sus cosechas, además de su consumo. En dichas zonas arqueológicas se puede apreciar decoraciones y mascarones con su imagen en las construcciones antiguas, dejando entrever la importancia que tenía para las ciudades mayas.

De acuerdo con la historia, cabe la posibilidad que fue introducido por las influencias mexicanas céntricas como la Teotihuacana y con similitud a Pitao Cocijo y a Tláloc. Su origen se cree que fue mediante la serpiente, ya que simbolizaba a la energía y al agua para subsistir, dicho líquido era el símbolo de la vida en la tierra y de la existencia del ser humano. Con base en la mitología maya, el agua estaba dentro de cada ser vivo, ésta era la responsable sobre el origen de la vida.  Cuando llegaron los españoles a tierras yucatecas, pensaban que los dioses de los mayas eran falsos, aunque en realidad, las tribus veían a éstos como energías u hombres antropomórficos o zoomórficos. Fray Diego de Landa afirma esta idea en su obra “Relación de la Cosas de Yucatán”.

La representación de Chaak solía ser como un hombre viejo con similitudes faciales a la de un anfibio, con trompa larga en dirección hacia arriba, nariz curveada y alargada, con colmillos en hacia abajo y agarrando un hacha que representaba el trueno o rayo, en su cabeza portaba un adorno. A pesar de ser muy venerado, no era el único de su clase, ya que, basado en los puntos cardinales, había una encarnación que poseía su propio color. Éstos se solían representar separados al encarnar los niveles purificativos de las etapas del desarrollo interno y son:

  • Chac Xib Chaac: Chaac Rojo del Este, encarnado por el faisán rojo.  Del maya “chak” (rojo) y xiib (hombre).
  • Sac Xib Chaac: Chaac Blanco del Norte, personificado por la paloma blanca. Del maya “sak” (blanco) y “xiib” (hombre).
  • Ek Xib Chaac: Chaac Negro del Oeste, simbolizado por el cuervo negro. Del maya “éek´” (negro) y “xiib” (hombre).
  • Kan Xib Chaac: Chaac Amarillo del Sur, representado por el águila amarilla. Del maya k´an (amarillo) y “xiib” (hombre).

Por estar relacionado de igual manera a la agricultura, campesinos realizan anualmente el ritual tradicional maya nombrado “Chá-chaac” o “cha’a chaak”, derivado de los vocablos mayas “cha´” (soltar) y “Cháak” (aguacero, llover, lluvia), con el propósito de invocar a Chaac y les provea de agua a través de las lloviznas para que sus cultivos y milpas no sufran de sequías. En la actualidad hay poblados que todavía llevan a cabo este rito prehispánico con ofrendas en un altar, oficializado por un chamán o sacerdote maya (X meen, x´men).