La gastronomía yucateca cuenta con uno de los sazones más exquisitos e inigualables al fusionarse los ingredientes traídos por los conquistadores con las mayas, sin olvidar las técnicas prehispánicas de cocción que dieron como resultado una extensa variedad de platillos que actualmente disfrutamos y saboreamos. Por mencionar un ingrediente es el queso Edam, un tipo de queso holandés y neerlandés con forma de esfera y cubierta de una capa protectora roja de parafina. Su nombre se debe porque proviene de la pequeña Ciudad de Edam, provincia de la Holanda septentrional. Sin embargo, ¿en alguna ocasión te has preguntado el cómo llegó a tierras yucatecas a pesar de ser un alimento europeo?

Antes de entrar al meollo del tema, te comentamos que el queso de bola tiene un alto contenido de grasa, por lo que su añejamiento tarda aproximadamente más de 10 meses y por tener poca actividad microbiana, le brinda un sabor característico que muchos consideran rancio, aunque en realidad es salado y es idóneo para comerse con frutas. El origen de los primeros quesos neerlandeses hasta la fecha es un misterio.

Existen algunas versiones de cómo llegó este queso a Yucatán, una de éstas menciona que, tras el encallamiento de un barco en las costas yucatecas, tenían cargamentos de quesos que llegaron a la ciudad. De igual manera, gracias a las naves marítimas que exportaban el henequén a Europa, los primeros quesos fueron traídos de manera clandestina cuando los barcos realizaban paradas en Estados Unidos y Cuba antes de arribar a Yucatán, provenientes del continente europeo.

Otra versión que se conoce que es similar a la anterior, narra los barcos que transportaban el oro verde que ingresaban por Chetumal, Quintana Roo, trajeron ilegalmente los primeros quesos holandeses, una de las embarcaciones henequeneras naufragó tras una estrepitosa llovizna, provocando que la embarcación encallara en la costa yucateca. El cargamento se trasladó a la capital, específicamente en un mercadito que más tarde se llamaría el “Chetumalito” haciendo alusión al lugar de donde provenía este alimento holandés. Los yucatecos probaron por primera vez el queso de bola y quedaron fascinados por su sabor.

No obstante, otras anécdotas dicen que un barco holandés cargada de quesos neerlandeses encalló en las costas del caribe yucateco porque dichos quesos se contrabandeaban mediante Belice procedente de Surinam. Por último, otra versión de la cual se tiene conocimiento es cuando los hacendados yucatecos viajaban de manera constante a los países europeos y en sus travesías compraron el queso Edam, siendo los responsables de la introducción del queso de bola en Yucatán, pero la versión más aceptada es la de Chetumal.

En estos tiempos, el queso de bola se degusta en el muy aclamado y codiciado queso relleno, una de las tantas comidas deliciosas pertenecientes a la gastronomía yucateca. También se usa para preparar postres como las exquisitas y crujientes marquesitas y pasteles que son un deleite para las papilas gustativas.