Por Agustín Gonzaga

Los cenotes en la actualidad son más importantes que nunca. Son testigos silenciosos del pasado, en especial cuando nos hablan de sus descubrimientos realizados en su interior, con información invaluable acerca del desarrollo del planeta, de nuestra especie e incluso datos desconocidos de la cultura maya.

En la entrada de una gran mayoría de los cenotes en la Península de Yucatán, encontrarás letreros con ciertas reglas básicas para mantener en óptimo estado de estas maravillas naturales. Es indispensable enjuagarte antes de entrar a nadar, utilizar traje de baño, evitar el uso de bronceadores, bloqueadores y maquillajes, no tocar la vegetación, ni tampoco las estalactitas y estalagmitas que pudieras encontrar. Ayudar a la conservación de su ecosistema es tarea de todos, recojamos siempre la basura que generemos y cumplamos las recomendaciones que nos brindan el personal que cuida estos sitios.

De los cenotes que se ubican en la Península de Yucatán, muchos de ellos forman parte de redes de ríos subterráneos de gran belleza y extensión. Son una pieza fundamental de la cosmogonía maya porque a los cenotes se les considera como la puerta de acceso a Xibalbá, el inframundo maya. Han sido una fuente de enorme importancia para estudiar las características de los antiguos mayas, develando secretos sobre sus prácticas, ofrendas y relación con sus dioses.

Arqueólogos y buzos de todo el mundo han descendido desde hace años a sus profundidades y han encontrado muchas piezas invaluables, como vasijas y ornamentos de jade y oro, dando nacimiento al buceo arqueológico. También se han hallado esqueletos de antiguos pobladores e incluso, de animales que habitaron la Tierra hace miles de años como el perezoso gigante encontrado cerca de Puerto Morelos, Quintana Roo.

  •  Consejos cuando visites un cenote

Se cuentan muchos mitos y leyendas de los cenotes, entre las historias y anécdotas que escuchamos mucho es “lo chupo el cenote”, “el cenote lo ahogó”, pero ¿es posible esto? ¿De verdad puedes ser tragado por el cenote? ¿o por qué se habla tanto de eso?

Primero hay que tener en cuenta que el cenote no contiene agua estancada, es decir, el agua de los cenotes siempre está fluyendo, sin embargo, esto es mediante la filtración la cual se conecta a los ríos subterráneos o a otros cenotes que hay en la Península.

El agua de los cenotes es dulce y por esta característica nos ofrece una menor resistencia a la flotabilidad, a comparación con el agua salada del mar que es la más común que conocemos, un gran ejemplo, es el mar muerto que es uno de los océanos con mayor concentración de sal en el mundo, flotar en sus aguas es tan común y por este motivo es uno de los grandes atractivos del lugar.

Normalmente, los cenotes nos ofrecen un paisaje subterráneo abierto, o sea, no tenemos orillas para entrar “de a poquito” como en el mar, por lo que una vez que te sumerjas al agua, no tenemos donde pisar y casi todos los cenotes tienen una profundidad de aproximadamente 30 metros. Muchos son subterráneos o se encuentran en cavernas, por lo que la exposición del agua con el sol es muy reducida, su temperatura pocas veces será mayor a los 26 grados. Para algunos, dicha temperatura estará bastante fía, en especial si es la primera vez que nadamos en un cenote.

Tener la oportunidad de conocer y nadar en un cenote es algo que tenemos que disfrutar al máximo, pero antes de hacerlo, tienes que pensar en lo que te acabo de comentar, estarás a punto de entrar al agua que seguro estará fría para ti, no tendrás donde pisar pues es más profundo que una piscina olímpica, tendrás que esforzarte por mantenerte a flote, aun siendo un buen nadador, sin duda te cansaras rápido, y a esto súmale la impresionante vista que tendrás bajo los pies… ¡es algo que sorprende a cualquiera!

Estos son factores que ya están ahí y no se pueden cambiar, no obstante, hay factores externos ajenos a los cenotes que influyen en un fatal accidente. La ropa juega un papel muy importante, entrar al agua con prendas de vestir que al mojarse se vuelven más pesadas, te complicará las cosas, o nadar cuando ingeriste bebidas alcohólicas o algún estupefaciente, definitivamente es una combinación que te traerá malas consecuencias, lo recomendable sería portar la ropa adecuada y tener puesto un flotador para acostumbrarse a la temperatura del agua y a la profundidad, no ser imprudentes y no exceder tus propios límites y seguir las indicaciones de los letreros que se encuentren en el cenote, con esto es más que suficiente para disfrutar al máximo y de forma segura tu primer contacto con estas joyas naturales de la Península.

  • Recomendaciones de los cuidadores de los cenotes

Muchos de los lugareños, cuidadores y dueños de los cenotes, sugieren no permanecer en ellos durante la noche, ya que entre las creencias que han pasado de generación en generación, los espíritus guardianes de los cenotes tienen más presencia cuando el sol se esconde y la luna aparece en el cielo, por esta razón prefieren no estar ahí una vez que el sol se oculta.  Algunas de las creencias que acompañaron a los cenotes en el pasado y hoy en pleno siglo XXI, siguen vigentes a manera de leyendas. Se habla sobre grandes serpientes y seres míticos que habitan las cavernas y los cenotes, así como que grandes remolinos se forman en ciertos horarios o épocas del año.

A pesar del paso del tiempo, aún hay cuevas que fungen como sitios para la realización de rituales, debido a que se cree que están habitadas por seres sobrenaturales.