Hablar de la religión maya es adentrarnos a uno de los temas más interesantes de la cultura maya. De acuerdo con las creencias, el panteón maya era habitado por diversos dioses y seres sobrenaturales. 

El misionero español de los franciscanos y segundo obispo de la Archidiócesis de Yucatán, Fray Diego de Landa, fue uno de los primeros extranjeros en interesarse en la idiosincrasia maya al escribir “Relación de las Cosas de Yucatán”, una obra que dedicada a los mayas que vivían en la región durante el siglo XVI. En su escrito describe los nombres y atributos de algunas divinidades y su importancia en los rituales que se realizaban por su calendario. Sin embargo, su trabajo no se centró en la mitología, sino que buscaba paralelismos entre la religión maya y el cristianismo.

La presencia de los dioses en el Popol Vuh y en los Códices

El documento que se adentra en la mitología maya es el “Popol Vuh” que habla sobre cómo las divinidades crearon a la humanidad. Considerado la “biblia” de los ki´che fue traducido por el fraile dominico español Francisco Ximénez a finales del siglo XVII. El texto no solo contiene información valiosa acerca de los dioses y los mitos de la creación, sino también narra sobre el modo en que los antiguos mayas se relacionaban con sus dioses y ancestros.

En la recta final del siglo XIX, numerosos científicos decidieron estudiar el antiguo mundo de las deidades teniendo como base manuscritos. Entre uno de ellos se encontraba el jurista alemán e investigador de la cultura maya Paul Schellhas quien fue el primero en identificar y distinguir de manera sistemática la gran multiplicidad de dioses que aparecían en escritos que habían llegado a Europa, los Códices de Dresde, París y Madrid. 

Estos documentos describen la vestimenta, los atributos físicos y los poderes que poseen las deidades. De igual manera, gracias a éstos se pudo clasificar los jeroglíficos con sus respectivos nombres que en aquellos entonces se desconocía su significado o no se podían leer. 

Otro avance que se logró a través de las investigaciones fue la identificación de seres denominados “way”, un subgrupo de dioses que tenían un vínculo estrecho con lado oscuro del inframundo maya. Estos entes adoptaban la apariencia de animales, por lo que eran espíritus antropomórficos. Los ancestros pensaban que éstos poseían alma humana a pesar de que habitaban en las profundidades del inframundo. 

El origen de los dioses mayas 

Los dioses finalmente crearon a los primeros humanos con los granos de maíz luego de varios intentos fallidos. Con base en las creencias, los dioses nacían como los hombres, sus vidas estaban marcadas por los mismos plazos y conflictos, amistades, intrigas, alegrías y penas. 

Gracias a los estudios, ahora se sabe de la esencia y de los atributos de los dioses mayas prehispánicos. Es sabido que los mayas como todos los humanos, tienen la imagen y semejanza de los seres supremos, es decir, son la expresión directa y arraigada de las relaciones y valores sociales. 

Algunos dioses se fusionaban en uno solo, tal como lo hacían K’awiil, el dios del fuego, y Chaak, dios de la lluvia. No obstante, dicha fusión mostraba o exhibía las facetas de la personalidad del nuevo dios fusionado 

¿Cuáles son los dioses mayas?

Existen muchos dioses mayas, pero entre los que podemos mencionar destacan: 

  • Itzamnaaj, dios del cielo

Descrito como el “Señor Supremo del Cielo”, es una de las deidades supremas del panteón maya. Se han encontrado vasijas clásicas con su imagen sentado en un trono celestial. Tiene una nariz aguileña y ojos grandes cuadrados. 

  • K’inich Ajaw, dios del sol. 

Considerado una de las transformaciones de Itzamnaaj, era una deidad de la guerra y de los sacrificios. Fray Diego de Landa menciona que los mayas yucatecos realizaban danzas guerreras y sacrificios de sangre en honor a K’inich Ajaw en las festividades de año nuevo. 

  • Kimi, dios de la muerte

Es uno de las figuras divinas más temidas e importante del inframundo. En los códices está representado como un ente esquelético con partes descarnadas que emanan putrefacción. En otras ocasiones se representaba con una panza grande. 

Otros dioses que los ancestros adoraban son Ixchel, diosa de la luna; Yum Kaax, dios del maíz; Kukulkán, la serpiente emplumada; Pawahtún, dios cargador del cosmos; Hunab Ku, dios solitario o el único dios; Ek Chuah, dios del cacao; Ah Muzenkab, dios de la miel y de las abejas; entre otros. 

Chaac, Uxmal

Te invitamos a que igual leas las editoriales de “Dioses mayas” y “Dioses mayas “Parte 2” en nuestra web para que los conozcas un poco mejor. 

Fuente: Los mayas, una civilización milenaria (editorial de Karl Taube)

Kukulkán, Chichén Itzá