Los mayas descendientes directos de los atlantes de acuerdo con la sabiduría esotérica, eran los herederos de toda su sabiduría y esplendor, dejaban en sus grabados sepulcros milenarios, estelas, pirámides, códices y conocimientos trascendentales muy lejos de ser comprendidos por la actual civilización. Eran politeístas (creían en varios dioses), y tenían una deidad para cada creencia.

– Ek Chuah (Dios del comercio y del cacao) –

Considerado como uno de las principales divinidades mayas. Es el patrono de los vendedores y mercaderes, al igual que protector de los viajeros y del cacao por ser un producto de trueque entre las comunidades y ser el ingrediente de las bebidas de las altas clases sociales, aunque en ocasiones se mostraba como un dios que provocaba el caos, la destrucción y muerte. Por sus funciones, se solía representar como un hombre que cargaba en su espalda un paquete lleno de mercancías y con un bastón que a la vez era una lanza que simbolizaba la protección a los comerciantes. Como dios de la guerra, en una mano sujetaba una lanza en señal de matar a sus oponentes. El jeroglífico que lo representaba era un ojo con un arco en color negro.

 

– Ah Muzenkab (Dios de la miel y de las abejas) –

Protector de la miel y patrón de las abejas. Su representación era la de una abeja antropomórfica de cabeza grande y pies en dirección hacia arriba, por eso era conocido como una figura descendiente. Entre sus manos poseía panales que simbolizaban la protección de la miel al ser un alimento sagrado para los mayas en trueques, y por ser un endulzante natural y tener usos medicinales.

 

 

– Bolon Dzacab (Dios protector de los linajes reales) –

A esta deidad se le representa con un cigarrillo o antorcha en una de sus manos. Bolon Dzacab era la representación de las nuevas generaciones de mayas, tenía cualidades de abundancia en la agricultura y hasta de la fertilidad con la sangre que era entregada a las divinidades en los rituales. Representaba el poder, por eso los gobernantes de las poblaciones portaban vestimentas parecidas a las que vestía como muestra de agradecimiento por haberles sido otorgado autoridad en la región. De acuerdo a la mitología maya, estaba relacionado con el este, lugar por donde salía el sol, por la relación entre la fotosíntesis y los rayos solares. Su nariz era larga y portaba varios adornos y en la comisura de su boca, sobresalía un colmillo enrollado. Sus ojos estaban curveados y sus pupilas era espiraladas.

 

– Buluc Chabtan (Dios de los sacrificios humanos y de la guerra) –

Solía representarse a un lado de Ah Puch (Yum Kimil, dios de la muerte), significando un peligro inmenso para los mayas al incendiar sus chozas con una antorcha y apuñalando a los hombres. Otro nombre que recibía era de dios F, atribuyéndole el número 11 por que en ocasiones se localizaba en el jeroglífico sobre su cabeza. Era el encargado de apuñalar con su lanza a sus rivales y asegurarles su muerte. En los alrededores de sus ojos, rostro y debajo de la mejilla, se distinguía una línea gruesa negra.

 

– Chac Bolay (Dios del jaguar) –

Estaba relacionado con el sol. En la cultura maya, el jaguar era un felino que merodeaba en las noches y creían que podía dominar fuerzas cósmicas de la noche y el día, por lo que era un animal nocturno y crepuscular, símbolo sagrado que se repite con otros dioses. Su presencia en los panteones mayas era la de una cabeza de un jaguar con un mechón cubriéndole parte de su cara, nariz romana, dentadura sobresaliente y con la piel manchada.

 

 

– Hun-Hunahpú (Dios del juego de la pelota y de la fertilidad) –

Su silueta es un total misterio. La cultura maya no hace mención de este como deidad del maíz, no obstante, se han hallado restos que lo asocian con este grano. Fue padre de los gemelos monos (Hunbatz y Hunchouén) quien los engendró con Ixbaquiyalo. Su hermano Vucub Hunahpú no tuvo descendientes, a pesar de esto era muy unido a él, además de que le hacía compañía para jugar a la pelota en un espacio terrenal justo arriba de Xibalbá. Los señores del inframundo mostraron su descontento por el ruido del juego de pelota y decidieron invitarlos a una partida, pero los hermanos fueron torturados al perder, cortándole la cabeza a Hun-Hunahpú y enterrándola en un árbol de jícara. A partir de ese entonces surgió la leyenda del enfrentamiento entre deidades y humanos en Xibalbá, en un partido de juego de pelota donde sus otros hijos que tuvo, Hunahpú e Ixbalanqué, vengaron su muerte.

 

– Ixquic (Diosa de las madres vírgenes) –

Según el Popol Vuh, su nombre aparece en la biblia de los mayas al ser madre de los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué cuyo padre fue Hun-Hunahpú, al visitar a escondidas un árbol de jícara al escuchar sobre la leyenda de éste y quedó encinta de sus futuros hijos que más tarde se convertirían en la luna y el sol. Ixquic es la representación de la evolución femenina, y su nombre significa “sangre de mujer, sangre vigorosa, fuerza o vigor”. Su padre fue Cuchumaquic, uno de los señores del Xibalbá. Al quedar embarazada, ya no podía vivir en el inframundo por lo que se quedó con Ixmukané, diosa del maíz y madre del dios Hun-Hunahpú.

 

– Xaman Ek (Dios de la estrella polar) –

Fungía como guía al estar a cargo de una estrella polar, referencia cardinal norte. Ésta era de vital importancia para los mayas porque era la única estrella quieta en el cielo. A causa de esto, los mercaderes y viajeros emprendían sus viajes y dicha estrella los guiaba durante la noche. En los códices se representa con una cabeza redondeada con similitudes a la de un mono, ojos con forma de almendra, nariz chata y con una banda en la cabeza en color negro y blanco. Su nombre traducido al español quiere decir “Estrella del Norte”.