Situado a un costado de la Catedral de San Ildefonso, el Ateneo Peninsular se encuentra en el edificio del siglo XVII que fue sede del Palacio Episcopal (Palacio del Arzobispado), y que ocupó el costado izquierdo de la construcción católica antes mencionada. Entre los siglos XIX y XX se habilitó como comercio, en 1915 fue ocupado por las tropas revolucionarias. Por instrucciones del Gobernador Salvador Alvarado, se convirtió en el “Ateneo Peninsular” para albergar las manifestaciones artísticas e intelectuales después de la revolución, de acuerdo con el proyecto del Arq. Manuel Amábilis. Utilizado por muchos años como sede de la Zona Militar de Mérida, actualmente es el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (MACAY).

La edificación colonial con la distinción de Patrimonio de la Nación, ha sido testigo de los cambios que ha pasado la ciudad en su más de 400 años de su fundación. Las labores de construcción iniciaron en la época de la regencia eclesiástica de Fray Diego de Landa (1573-1579) y finalizaron durante la de Fray Gonzalo de Salazar (1608-1663). Con base con referencias históricas, en el año de 1573 contaba con oficinas, dormitorios, comedor, cocina y personal. En su momento, al inmueble se le conocía como el “Palacio Episcopal de Yucatán” porque en sus instalaciones vivían los Obispos de Yucatán, albergó a éstos por 343 años. Se tiene conocimiento que en un inicio estaba unido a la Catedral mediante 2 capillas (Capilla del Rosario y San José) y que en sus primeros años de funcionamiento fue sede del “Seminario Conciliar de San Ildefonso”.

El Obispo de aquella época, Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Díez de Velasco, mandó a fundar el “Seminario Conciliar de Nuestra Señora del Santísimo Rosario y de San Ildefonso” o “Colegio Tridentino” en 1751 en los patios de lo que en alguna ocasión fueron el Palacio Episcopal. Se comunicaba con la Catedral y en su momento, una de las áreas se ocupó para los servicios del templo. Si se presta demasiada atención, en la entrada del antiguo seminario se puede apreciar una elegante ventana central enrejada, flanqueado por 2 estatuas labradas en Piedra con las imágenes de San Ildefonso y de la Virgen del Rosario. En 1861 dejó de funcionar como Seminario a causa del decreto de las Leyes de Reforma que declaraban extinto el recinto educativo. A pesar de dicho reglamento, no sucedió ningún cambio importante porque todavía se utilizaba como residencia obispal, además de que, de manera oficial, el Estado era el propietario del hogar.

En los años episcopales del Monseñor Martín Tritschler y Córdova (1900-1941) se creó la sede del Arzobispado, sin embargo, con el arribo del General Salvador Alvarado el 19 de marzo de 1915, los planes tuvieron un giro radical por los poderes otorgados al militar por el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista de Don Venustiano Carranza. Debido a las ideas revolucionarias de aquellos años, tanto la Catedral y el Palacio Episcopal les dio techo a las tropas de Salvador y mandó a crear la Escuela de Agricultura.

El 5 de junio del mismo año, incautó la edificación y tomó la decisión de remodelarla, le encargó dicho trabajo al arquitecto Manuel Amábilis Domínguez y fue así que surgió el Ateneo Peninsular. La facha de sufrió una “metamorfosis” al cambiarle su aspecto, pasó de una decoración sencilla y característica del estilo colonial, a un estilo afrancesado. Se modificaron los corredores y un par de habitaciones. Alvarado le dijo a Manuel que realizará una apertura para separar el Ateneo con la Catedral, se anexó un paso que más tarde se convertiría en el “Pasaje Revolución” al derribar las capillas. El pasaje se construyó entre 1915 y 1918, hasta la fecha sigue existiendo dicho paso.

Calixto Maldonado fue quien propuso el nombre del edificio, tomando la nomenclatura de la “Sociedad Literario Ateneo Peninsular” que, por cierto, era el Presidente de dicho grupo. Desde ese momento, 2 esculturas decoran el friso superior del inmueble, enmarcan el escudo nacional de principios del siglo y abajo se puede leer “ATENEO PENINSULAR” en homenaje a dicha sociedad. Cada cierto tiempo, se reunían artistas e intelectuales de la época quienes compartían sus ideas y pensamiento en la primera mitad del siglo XX. No obstante, la asociación no duró mucho, pero conservó su denominación. Al separarse la agrupación, el Ateneo alojó diversas oficinas estatales y federales e inclusive fue sede de la XXXII Zona Militar.

Con el paso del tiempo, el recinto comenzó a sufrir deterioros, en 1994 fue remodelado y se instaló el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán, conocido como Museo Fernando García Ponce (MACAY), su nomenclatura honorífica al pintor yucateco del mismo nombre, hermano del escritor Juan García Ponce. El MACAY cuenta con salas de exposición permanente donde se puede ver las obras de Fernando Castro Pacheco, de Fernando García Ponce y de Gabriel Ramírez Aznar, salas para exposiciones temporales, 2 galerías, sin olvidar que el Pasaje de la Revolución se exhibe esculturas y obras de artista de talla internacional y nacional. Incluso, hay varios comercios habilitados en la primera planta que abarcan la calle 60 y 63.