Del maya Itzamal (Rocío del cielo) o “regina diaria o constante”, por derivarse de los vocablos Itz o Yitz, (Regina) y Amal (constante, diario) y fundada entre los años de 500 y 550 d.C. encabezado por el erudito sacerdote de los Itzáes, Zamná; Izamal fue declarada Pueblo Mágico desde el 2001 por ser un lugar histórico donde convergen al mismo tiempo 3 épocas distintas: la prehispánica, la colonial y la contemporánea. Debido a esto, el poblado recibe el sobrenombre de “La Ciudad de las 3 Culturas”. Entre sus principales atractivos son sus pirámides arqueológicas, las historias de sus esquinas, sus pintorescas construcciones amarillas y el majestuoso Convento Franciscano de San Antonio de Padua, sitio emblemático de Izamal que alberga un sinfín de anécdotas.

Según la historia, es uno de los conventos más antiguos en territorio mexicano la cual se accede a través de 3 rampas construidas en sus lados. Su construcción inició en 1549 por órdenes del futuro guardián del inmueble Fray Diego de Landa, obra que culminaría en 1561. El recinto se construyó encima de las ruinas de un templo prehispánico que los pobladores llamaban Pap-Hol-Chac, cuyas piedras se usaron para poder construir el convento. El proyecto fue realizado por el arquitecto Fray Juan de Mérida que contaba con características similares de diversos conventos construidos durante el siglo XVI, un atrio grande con 4 capillas de indios, la iglesia y el convento con su propia huerta. El Convento de San Antonio de Padua cuenta con el segundo atrio más grande del mundo con una extensión de 7,806.43 m, ya que la Plaza de San Pedro en el Vaticano es de mayores proporciones al contar con 193 m de longitud, 44,5 m de altura, abarcando una superficie de 2,3 hectáreas.

En el siglo XVII tuvo 2 etapas de edificación donde se mandaron a edificar los corredores que unen a las capillas que albergaban a los participantes en las celebraciones religiosas, provocando la destrucción de la nave de los indios. De igual manera, se agregó en la parte trasera de la nave de la iglesia el camarín de la Virgen y su escalinata. Durante el siglo XVIII, la fachada de la iglesia se remodeló.

Además de evangelizar a los nativos, de Landa trajo desde Guatemala las figuras de las 2 vírgenes conocidas como “Las Vírgenes Hermanas”. Una permaneció en el Convento de Izamal y la segunda fue trasladada al Convento Grande de San Francisco en Mérida (actualmente inexistente donde hoy abarca los terrenos Mercado de San Benito). Sin embargo, la primera virgen quedó hecha añicos cuando en el convento ocurrió un siniestro el 16 de abril de 1829, ocasionando que la Virgen que estaba en Mérida fuese regresada a Izamal.

El reconocible color amarillo combinado con el blanco en su arquitectura le brinda una hermosura inigualable al Convento que te invita a recorrerlo en sus 75 arcos distribuidos de la siguiente manera: 26 arcos se ubican en la zona oriente, 25 en el lado poniente, 13 en la zona norte y finalmente 11 en el sur. Por otra parte, se localiza la Capilla de indios, 4 capillas posas y 2 claustros: uno alto y el otro Bajo. La fachada que hoy en día persigue no es la original, porque fue remodelado a finales de la época colonial. En la iglesia hay un Cristo Negro, figura muy venerada por los fieles al igual que la Virgen.

En sus inmediaciones se encuentran murales que datan de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. Incluso, dentro del Convento se localiza el Museo Comunitario de Itzmal Kauil (Santo lugar del brujo del agua traducido al español) fundada el 27 de septiembre de 1986.

El museográfico exhibe estatuas de santos, vírgenes, vestimentas papales, biografías de reconocidos izamaleños como el Obispo Crescencio Carrillo y Ancona. En una de sus salas podrás apreciar el camarín y un retablo rojo con diversas pinturas, sin olvidar mencionar que hay un cuarto especial con evidencias fotográficas de la visita del Papa Juan Pablo II y la silla donde se sentó durante la ceremonia del encuentro de las etnias de América el 11 de agosto de 1993 realizada en Izamal. En ese acontecimiento histórico que quedó grabado en la memoria del pueblo yucateco cuando el Juan Pablo II coronó a la Virgen Inmaculada de la Concepción, Patrona y Señora de Izamal. En la explanada del Convento se conserva un busto en su honor.