Fundada el 23 de mayo de 1543 por Francisco de Montejo “El Sobrino”, antiguamente Valladolid era una comunidad maya llamada Chauac-Há que traducido al español significa “agua larga” porque la nomenclatura se deriva de los vocablos mayas “chowak” (largo) y “ja´” (agua). Cuando los colonizadores llegaron por primera vez a este territorio, el conquistador y sus tropas vieron precisamente una gigantesca laguna y pensaron que sería un sitio ideal para establecerse, así que instalaron sus campamentos.

No obstante, el 28 de mayo de ese mismo año la villa se cambió de lugar porque el terreno no estaba en buenas condiciones, sus tierras eran infértiles, el clima era húmedo y malsano y una gran mayoría de los pobladores se enfermaron. Decidieron trasladarse a las ruinas de la urbe maya de “Zací” que significa gavilán blanco”, mismo que se aprecia hoy en día en el escudo del municipio. Desde el 2012, “La Sultana del Oriente” es considerado un Pueblo Mágico, siendo el segundo municipio yucateco en gozar de este reconocimiento porque Izamal fue el primer poblado en recibir esta distinción en 2001.

Uno de los tantos atractivos turísticos que tiene “La Cuatro Veces Heroica”  es el Convento de San Bernardino de Siena que data del siglo XVI, construida en el año de 1552 a cargo de Fray Hernando de Guevara, Francisco de la Torre y del fraile y arquitecto Juan de Mérida, éste último mencionado igual se encargó del diseño del Convento de San Antonio de Padua en Izamal, que en proporciones es más grande que la de Valladolid, es decir, el Convento San Bernardino de Siena es el segundo recinto franciscano más grande en Yucatán.

Originalmente, esta construcción religiosa de estilo franciscano ubicada en el Parque del Barrio de Sisal fue fundada por los primeros franciscanos que acaban de llegar a territorio yucateco la cual fue su sede, por ese motivo se llamó primero San Francisco hasta que se cambiaría su nombre con el tiempo.

Si la aprecias detenidamente, se asemeja a una fortaleza medieval y como lo describe la escritora e historiadora Stella María González Cicero en su libro “Guía de Yucatán”, detalla que las dimensiones del templo y tomando en cuenta sus muros y las almenas clásicas, en algunas zonas sobrepasan los 3 metros de espesor, cubriendo una superficie superior a los 14 mil metros cuadrados. La nave del convento mide 45.17 metros de largo y 10.50 metros de ancho, fue edificada de mampostería que forman espesos muros. Dicha nave está dividida en 3 partes: coro, cuerpo central y presbiterio. El retablo mayor fue fabricado en madera en oro, sus estructuras y decorados le brindan una esencia barroca inconfundible.

El conjunto religioso está conformado por la capilla, la iglesia, el convento, el atrio y la huerta. En su entrada principal se puede apreciar el escudo franciscano, debajo hay unos números romanos que dicen la fecha en que culminó su edificación y fue bendecida: MDLX (1560). La fachada cuenta con un largo corredor de arcos y con paredes que miden más de 50 centímetros de ancho y una entrada de piedra labrada. En su nicho superior, sobre del tabernáculo, se encuentra una imagen de la Virgen de Guadalupe.

Por su parte, las labores constructivas de la iglesia, el convento, el claustro y de la noria de agua finalizaron en 1613 según con una inscripción en las ruinas de la huerta de la noria. Cabe destacar que la noria de Sisal es la segunda más grande de Yucatán, solo detrás de la de Mama.

Se comenta que, dentro de las celdas del claustro que cuenta con 2 niveles, Fray Bernardino de Sahagún dio inicio al Catálogo Botánico con nombres en castellano y latín, además de dibujos acompañados de explicaciones acerca de los beneficios curativos, usos domésticos e industriales de cada planta. Incluso, en las celdas estuvo preso el famosísimo pirata “Lorencillos”. El 12 de febrero de 1755 el Presbítero Josef Prudencio Domínguez mandó a secularizar el convento por órdenes del Obispo Ignacio de Padilla y Estrada.

En el interior del ex convento todavía resguarda algunos de los vestigios que se utilizaron durante la evangelización de los mayas, en pocas palabras, aquí comenzó el proceso de conversión al catolicismo. Hasta hoy en día, en el interior del área de la iglesia está un bello retablo de madera tallado con motivos arabescos. Más adelante se localiza el altar mayor, en su lado derecho hay una representación pequeña de la imagen de Santa Teresa de Jesús, en el lado izquierdo está la Virgen Dolorosa, con una pintura de madera que en su zona inferior tiene tallada la representación de la Anunciación y la Concepción del Padre Eterno y la Virgen María.

En la zona de abajo se ubica una noria que proveía de agua que se conecta hacia la entrada del cenote llamado Sis Há que significa “pozo de agua fría” por derivarse de los vocablos mayas síis (frío) y ja´ (agua), está debajo del convento y que representa el primer registro de un depósito natural con vestigios que fueron producto de uno o varios movimientos armados. El cenote tiene 4 bocas o accesos, una de las cuales corresponde a la noria y otro al pozo de lo que en su momento fue la cocina del Convento. Las otras 2 bocas se localizan en el exterior del edificio. El hallazgo de lanzas, bayonetas, fusiles, refacciones de armas y un cañón en su interior, sugiere que estos artefactos se arrojaron entre 1847 y 1848, años en que se estaba desarrollando diversos enfrentamientos en el Barrio de Sisal, teniendo como testigo al convento.

Mientras se estaba desarrollando la Guerra de Castas, lamentablemente la iglesia fue objeto de saqueo, sufriendo daños menores a comparación de las campanas que tuvieron que ser enterradas frente a la Capilla de San Roque.

En 1978, el ex convento fue restaurado en algunos de sus retablos. El Padre Andrés Lizama Ruiz ordenó que se retiraran y se descubrirían en su parte superior varias pinturas cuyos autores se les desconoce y que estuvieron ocultas por muchos años. Se estima que estas obras datan del siglo XVI.

El Convento de San Bernardino de Siena está ubicado a 15 minutos del centro de Valladolid, para llegar te recomendamos caminar por la avenida conocida como la “Calzada de los Frailes” que comienza en “Las Cinco Calles”. Dicha calzada fue construida en el siglo XVI para conectar a la villa de Valladolid con el pueblo de los indios de Sisal. En tu trayecto apreciarás las hermosas casonas coloniales edificadas en el siglo XVI.