El 6 de enero de 1542 fue fundada Mérida sobre los vestigios de la antigua ciudad maya llamada “T´Hó”. Corría el año de 1549 cuando arribó a Yucatán un misionero español con el objetivo de adoctrinar a los mayas y enseñarles sobre la creencia católica, dicha persona fue Fray Diego de Landa.

Diego de Landa Calderón o mejor conocido como Fray Diego de Landa, nació en Cifuentes, España el 12 de noviembre de 1524, católico, religioso, misionero español de la Orden Franciscana y el segundo arzobispo del arquidiócesis de Yucatán de 1572 a 1579. Con apenas 17 años, pudo ingresar al Monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo. Estuvo entre los primeros franciscanos que viajaron a la península de Yucatán en 1549 junto con Nicolás Albalate y por 3 décadas, se dedicó de manera intensa a la evangelización de los mayas al catolicismo. 

  • Su primera misión: Izamal

Cuando lo nombraron oficialmente sacerdote antes de partir de España, lo asignaron como el guardián del Convento de San Antonio Padua que fue mandada a construir entre 1549 a 1561 por órdenes de Fray Diego de Landa encima de la pirámide Pop-hol-Chac, las piedras de ésta fueron el material de lo que sería la edificación. Diego se llevó la sorpresa de que la religión maya y el catolicismo tenían ciertas similitudes en cuanto a los ritos sagrados con las ofrendas de sangre y sacrificios humanos, de Landa lo relacionaba con la figura de Cristo cuando dio su vida por la humanidad. Aprendió el lenguaje maya y en 1556 fue custodio de Yucatán y el primer definidor de la Provincia de la orden franciscana. Cuando Guatemala y Yucatán fueron una sola provincia, fue también provincial en 1561.

Parte de lo encomendado a Diego además de evangelizar a los nativos, trajo desde Guatemala las esculturas de 2 vírgenes conocidas como “Las Vírgenes Hermanas”, una se quedó en el convento de Izamal y la otra fue trasladada al Convento Grande de San Francisco en Mérida (hoy Mercado de San Benito). La primera virgen quedó hecha añicos tras sufrir un incendio el 16 de abril de 1829, así que la que estaba en Mérida la trasladaron a Izamal.

  • La quema de códices mayas: El auto de fe de Maní

Diego llegó a Maní en junio de 1562 y el 12 de julio del mismo año, se incineraron objetos, imágenes y códices mayas, a ese hecho se le conoce como “El auto de fe de Maní” que se realizó en la plaza del Convento de San Miguel Arcángel. En un principio se les interrogaron a los mayas del por qué seguían adorando a sus dioses, así que de Landa ordenó que se quemara todo lo relacionado con éstos y posteriormente, encarcelando a algunos nativos y algunos al ver como los documentos quedaron reducidos en cenizas, unos cuantos decidieron con acabar con su vida. El propósito de Diego era dar un ejemplo de lo que iba a suceder sino adoraban al dios de los españoles. Sus palabras fueron:

“Hallámosles gran número de libros de estas sus letras, y porque no tenían cosa en que no hubiese superstición y falsedades del demonio, se los quemamos todos, lo cual sentían a maravilla y les daba pena”.

  • Juicio y “Relación de las Cosas de Yucatán”

Tras lo sucedido, en abril de 1563 Diego regresó a su país de origen para defenderse ante Felipe II por sus métodos rigurosos de conversión. Poco tiempo después de visitar en Barcelona al general de los franciscanos, fue absuelto con el argumento de que, si la iglesia ameritaba de que los provinciales actuaran como inquisidores para la enseñanza del catolicismo, no eran culpables. Al ser declarado inocente, permaneció en España por un tiempo. Con otra mentalidad y visión, quería recopilar toda la información posible sobre la vida y creencias de los mayas para tratar de reparar un poco su error, dando nacimiento a su obra “Relación de las Cosas de Yucatán” aproximadamente en 1566 y en 1573 pudo retornar a Yucatán ya como obispo al morir Francisco Toral, primero en ocupar dicho cargo, siendo así Diego nombrado el segundo obispo del arquidiócesis de Yucatán el 15 de noviembre de 1573.

Su texto se le considera como un resumen a grandes rasgos y completo sobre la cultura maya, al escribir sobre el estilo de vida, la idiosincrasia, escritura, organización y hasta sobre el maltrato que sufrieron a cargo de los españoles para convertirlos en católicos. El escrito ha servido a numerosos estudiosos a comprender mejor sobre los mayas, en especial en su calendario y sistema matemático.

  • Muerte

Falleció el 29 de abril de 1579, padecía de asma desde el inicio de su apostolado. Lo enterraron en el Convento Grande de San Francisco y con el pasar del tiempo, sus restos se enviaron a España en la capilla-panteón fundada por su familia en su villa natal, en la provincia de Guadalajara.