De acuerdo con diversas investigaciones, en el cenote sagrado de Chichén Itzá se hallaron diversas reliquias que ayudaron a  comprender un poco más sobre la cultura de los mayas y de sus ritos que realizaban como ofrenda a sus dioses. Hablar de la antigua civilización que alguna vez resplandeció en estas tierras, es adentrarse en las entrañas de la historia. ¿Qué tanto se halló en este cenote de la zona arqueológica?

  • Antecedentes históricos

Durante su labor de evangelizar a los mayas, Fray diego de Landa en su visita a Chichén Itzá, los habitantes lo llevaron al cenote sagrado que se formó tras el derrumbe del techo que cubría el pozo natural, permitiendo que éste fuese fuente del vital líquido para las poblaciones. La cavidad significaba para los mayas un medio de comunicación para Chaac, dios de la lluvia y del agua, ya que se encomendaban a él para bastecerles de agua para ayudarles a cultivar sus alimentos como el maíz. De Landa de esta manera se enteró que el cenote gozaba de mucha importancia. Al sacrificar a las jóvenes, las arrojaban con joyería, jade y oro, siendo ofrendas para las deidades.

  • Primeros exploradores

Durante la primera mitad del siglo XIX, los viajeros y exploradores como John Stephens y Frederick Catherwood, continuaron señalando la importancia del cenote sagrado de Chichén Itzá como lugar de peregrinación y en el que se arrojaban como sacrificio víctimas humanas. Los constantes señalamientos de la relevancia del cenote sagrado hicieron que, en 1882, el explorador francés Desiré Charnay intentara dragar el cenote, sin lograrlo, utilizando una maquina Toselli de sondeo automático que constaba de un cucharon tipo almeja.

Fueron muchos y diversos los objetos encontrados y existe una relación publicada por T.A. Willard en 1926 en su libro “The City of the Sacred Well”, en la que se menciona elementos de oro, cobre, jade, madera, copal, obsidiana y sílex.

  • Exploraciones contemporáneas

Entre los años de 1960-1961, se realizó una exploración del Cenote Sagrado de Chichén Itzá. Los directores de ésta fueron Román Piña Chan por el INAH, Pablo Bush Romero por el CEDAM y Norman Scott. Estas labores fueron financiadas por la National Geographic Society, el INAH, el CEDAM y la compañía Insight, Inc. Se contó con la colaboración de los arqueólogos Ponciano Ortegón, William J. Folan Jr. y Raúl Pavón Abreu. Además, participaron expertos buzos y un fotógrafo.

Entre los objetos rescatados se encontraron cientos de cascabeles de oro, plata y cobre; un disco de cobre con la efigie de Tláloc; un colgante en forma de tortuga con cascabeles; numerosas cuentas de jade y placas labras; un cuchillo de piedra con mango de madera, recubierto de láminas de oro; figuras de hule y madera; bolas de copal; pedazos de tejidos; anillos de cobre; orejeras de madera con mosaico de jade y turquesa; pequeños platos trípodes con copal y otros objetos.

  • Segunda exploración

La segunda exploración tuvo lugar en los años 1967 y 1968, bajo la misma dirección y fue financiada por el INAH, el CEDAM, Expeditions Unlimited, Inc. y varias empresas privadas. Durante la primera etapa de los trabajos anteriores quedó al descubierto una larga porción del contorno calizo del cenote. Los objetos extraídos fueron modestos. La segunda etapa de los trabajos se llevó a cabo en el borde sur del cenote, en donde ocurrió el derrumbe de buena parte del edificio el cual se dividió en secciones de donde se obtuvo material arqueológico de mayor relevancia.

Entre estos objetos podemos mencionar esculturas de piedra en forma de cabezas de serpiente con restos de pintura; dos portaestandartes en forma de jaguares sentados; fragmentos de corteza que pertenecieron a cubetas para agua; pedazos de tela carbonizadas; dos banquitos de madera; sandalias de cobre y oro y vasijas completas.

Sabías que el color del Cenote Sagrado se debe a presencia de diversas algas, dándole su distintivo color verde.

Fuente: Cenotes y Grutas de Yucatán (2017)