El sistema escrito de los mayas está conformado por cientos de símbolos y glifos, cada uno tiene su respectivo significado. Entre uno de esas representaciones podemos mencionar al caban o kaban (del maya kaab que significa “el mundo, la tierra), símbolo astrológico que representa la fuerza interna y energía de la Tierra que alimenta el ímpetu del ser humano. Este glifo es la representación del color rojo y del punto cardinal este. De acuerdo al calendario maya Tzolkin, ocupa el lugar 17 de dicho sistema de días.

Para los antiguos mayas, el Kaban simbolizaba a la Tierra por el simple hecho de estar relacionado con la fuerza vital al que llamaban “Teyola” la cual proviene de la tierra y que de igual manera habita en el corazón de la gente que se divide en 3 esencias: el alma, el pensamiento y los sentimientos. Por su parte, el kaban simboliza los ritmos y movimientos que realiza la tierra, éstos se expresan a manera de terremotos. Para los mayas, este fenómeno natural era el claro ejemplo del movimiento de la vida. En el caso del ser humano, se manifiesta en los latidos del corazón y en el torrente sanguíneo.

Del mismo modo que los otros glifos mayas, el kaban posee un significado profundo en la cultura maya. Es decir, tiene un nexo con el crecimiento y evolución del espíritu, el destino de las personas y las frecuencias de energías que llegan del universo y que influyen en la tierra. De acuerdo con las creencias mayas, el kaban contó con un lapso formativo y de establecimiento que ocurrió hace 2000 años a.C. Durante este tiempo se practicaron actividades que se formarían como las sociales, arquitectónicas, lingüísticas, culturales y religiosas. Posteriormente, se extenderían a otros territorios mesoamericanos.

Con base en el calendario maya Tzolkin, este glifo asigna el rango de frecuencia de las energías de un día en específico que recaen en los fenómenos naturales cuando se trata de la tierra, mientras si es con las personas, se evidencian en su accionar y en sus pensamientos.

Las personas que nacieron bajo el signo del Kaban, son individuos racionales, creativos, pensadores e intelectuales. Cuando se lo proponen, cumplen sus objetivos al ser pacientes y flexibles cuando trabajan en sus planes al enfocar sus pensamientos y evitar distractores. Antes de hacer algo, primero piensan y meditan y después llevan a cabo las acciones. Son líderes natos, no les gusta recibir órdenes. Sin embargo, no son buenos diferenciando entre el bien y el mal, situación que se réplica al discernir entre la utopía y el realismo.

Gracias a las energías que emana el kaban, recuerda constantemente la importancia de éstas y de la vitalidad de reunir la armonía al no impacientarse y ser tolerante y flexible ante los problemas que se presenten en la vida y buscarles soluciones sin caer en la obstinación. Dentro de la civilización maya, los antepasados en los días 17 del Tzolkin agradecían a la Madre Tierra por los múltiples regalos que les ofrecía, al igual que le solicitan al Universo que les dotaran de inteligencia y creatividad para poder efectuar sus labores cotidianas.