El dtundtuncan que traducido al español significa “el que va por el cielo” y que se deriva de los vocablos mayas “tu´un” (a dónde, dónde, en qué lugar, en qué parte, por dónde) y “ka´an” (cielo), es una de las tantas de las criaturas que pertenecen a la mitología maya. Otra nomenclatura que recibe es la de Kakaschuch que significa “el pájaro del mal”, palabra derivada de los vocablos mayas “k´aas” (mal) y ch´íich´(pájaro), siendo éste una transformación del demonio Kakasbal (cosa mala).

Esta ave vuela sobre los montes buscando a niños para poder alimentarse. Este pájaro solamente tiene una pata y carece de la vista, es decir, tiene sus cuencas vacías. Posee un cuerpo corpulento y un brilloso plumaje, no emite ningún cántico ya que apenas puede emitir un graznido como un cuervo. De acuerdo con los relatos, el dtundtuncan volaba demasiado alto en el cielo minutos antes de que anocheciera, esperando a que los niños conciliaran el sueño. Estando dormidos, entraba a sus habitaciones y les sopla en la boca un viento de la muerte que los envenenaba. Su sola presencia era presagio de muerte.

Otras de las creencias acerca de este animal, es que durante muchísimos años depositaba sus huevos en las edificios y templos de Uxmal, Chichén Itzá y Tulum. Sin embargo, cuando las personas comenzaron a explorar estos sitios en el siglo XIX, el dtundtuncan dejó estas antiguas ciudades maya y se dirigió en las profundidades de la maleza.

El chamán que no fue correspondido por una doncella

Según una leyenda antigua, hace muchos siglos atrás en Chichén Itzá vivía un chamán maya que se dedicaba en atender a las dolencias de los niños. Entre las otras responsabilidades del yerbatero era proporcionar el bienestar del futuro heredero. Un día se enamoró locamente de una doncella, le recitaba diversos poemas, pero la mujer nunca cayó rendida a sus pies, el chamán al ser rotundamente rechazado, juró cobrar venganza. Un día la doncella dio a luz al futuro heredero del trono.

En una noche lluviosa del mes de agosto, cuando la temperatura incrementa en las tierras del Mayab, el sujeto ingresó en la habitación del bebé, se le acercó y le cantó de manera tierna en su oído. Al día siguiente, cuando la tierra, flores y árboles emanaban un delicioso aroma en la ciudad y en las habitaciones reales, la doncella vio el cuerpo inerte de su criatura, de su pecho salió un grito de desesperación al observar a su hijo sin vida.

Las deidades fueron testigos de aquel asesinato, así que, como castigo por la muerte del futuro heredero, enviaron una maldición al chamán, convirtiéndolo en un pájaro de una sola pata y sin ojos, aunque con un plumaje lustroso y un canto cautivador para los pequeños. A partir de ese momento, nació el dtundtuncan, un ave que sopla en los rostros de los niños, envenenándolos con su viento letal cuando las madres le recuerdan a la doncella que lo rechazó.