Por Agustín Gonzaga

México cuenta con una gran diversidad de especies de aves, se estima que hay unas 1400 especies, es decir, el 20% de la avifauna del mundo habita esta región; nuestro país ocupa el doceavo lugar a nivel mundial y el primero en Norteamérica. Un importante porcentaje se localiza en la Península de Yucatán y dentro de ellas se ubica el pájaro Toh, cuyo nombre científico es Eumomota superciliosa. Es una especie nativa y representativa del territorio yucateco que además de prestar servicios ambientales, funciona como indicadora de la salud de la zona de selva en donde se encuentra.

Esta ave tiene una característica peculiar de poseer colores llamativos, los cuales destacan el verde y azul en diferentes tonalidades. Igualmente, tiene una cola desnuda que termina con la forma de una pequeña raqueta emplumada, que mueve como si fuera un péndulo, por lo que también se le conoce como el “pájaro relojero”.

Como dato curioso, su nombre es onomatopéyico porque el sonido que hace es “mot mot”. Su canto es una manera de delimitar su territorio, pues de esa forma anuncia ser el dueño de éste porque de ahí se alimenta.

Foto: Agustín Gonzaga

Su alimentación es variada, consiste en insectos, frutos de diversos árboles y hasta de pequeños reptiles, lo que le permite permanecer en un mismo sitio por mucho tiempo. Es considerada un ave de la tierra maya, pues vive cerca de los territorios que los mayas consideraban sagrados, tales como los cenotes.

El pájaro Toh juega un papel importantísimo en el ecosistema al ser un regulador, el hecho de encontrarse con uno significa que esa selva es sana y como servicio ambiental, es dispersor de semillas a través de las heces fecales que distribuye en su vuelo.

Anualmente se realiza “el Festival de las Aves Toh” en Yucatán, es el primero en su tipo en México y consiste en conteos de aves, concursos de fotografía y dibujo, exhibiciones artísticas, cursos, talleres, conferencia y tours ecoturísticos para visualizar aves.

¿Cuáles son sus amenazas?

Las principales amenazas que sufre esta especie es la deforestación, pues pierde espacios para habitar, aunque en menor grado, la caza furtiva igual los afecta, sobre todo porque hay personas que buscan quitarles sus plumas coloridas para hacer aretes u otro tipo de artesanías.

¿Cuáles son sus características?

  • Miden entre 17 y 45 centímetros.
  • Tiene aspecto delgado, su plumaje es de color verde y hay otras especies de color rojo oscuro. Poseen plumas negras en la garganta y mentón.
  • Tienen una especie de ceja de color turquesa, cuya corona es de la misma tonalidad. Su vientre es café.
  • Su cola está desnuda.
  • Pesan hasta 130 gramos.
  • Viven en la selva, principalmente en zonas cercanas al agua, como cenotes o lagunas.
  • Ponen hasta cuatro huevos.
  • Entre mayo y julio nacen muchas crías.
  • Realizan sus nidos en forma de túneles en roca caliza, los cuales miden hasta tres metros de largo.
Foto: Mike Díaz

A continuación, te presento una leyenda de este mítico pájaro que espero que sea de tu agrado.

  • La Leyenda del Pajaro Toh

Alguna vez fue un ave sumamente presumida y orgullosa ante las demás. No solía hacer el más mínimo esfuerzo por cazar su propio alimento, pues el pájaro Toh era una de las especies reales. Éstas vivían en el reino de las aves de la tierra maya, en tiempos remotos.

En aquel entonces, tenía una larga, delicada y brillante cola de muchos colores que lo hacían verse tan hermoso como el mismo Rey Kukul. Por eso era admirado por las otras aves, pero esto lo volvió orgulloso y arrogante.

En lugar de trabajar, se reunía con otros pájaros reales en las más frescas profundidades de la selva, donde pasaba todo el día contando historias y alimentándose de insectos y lagartijas. Aún entonces, el Toh pedía a sus compañeros que le buscaran comida, para no maltratar sus plumas de su larga y hermosa cola.

Una tarde, en el cielo aparecieron nubes negras que anunciaron una tormenta. Se convocó entonces a una reunión de emergencia de las aves para protegerse, asignando a cada una su tarea específica.

Chujut, el carpintero; Panchel, el tucán; así como Mox, Xtut y Exikin, los pericos y guacamayos, se dedicaron a cortar ramas para construir un refugio. Bach, la chachalaca y Cutz, el pavo de monte, llevaron las ramas más pesadas. Los pájaros pequeños, como cuervos y oropéndolas, se encargaron de juntar pastos y pequeñas plantas para cubrir el refugio.

Otras aves recolectaron frutos y semillas como alimento. Otras se dedicaron a alertar a los animales de la selva. Entre todas ellas, Oc, el Zopilote Rey, actuó como jefe.

Sólo el pájaro Toh se negó a realizar cualquier trabajo, alegando ser “un aristócrata, no un obrero”. Las aves le decían que todos lo iban a sentir mucho si la tormenta los encontraba desprevenidos, por lo que le urgían que trabajase con ellos. Indignado, el elegante pájaro tomó su lugar entre los constructores del refugio.

No pasaron muchos minutos y ya se sentía cansado y sudoroso, de modo que esperó a que nadie lo viera y se escapó metiéndose entre los arbustos cercanos. Ahí encontró un buen lugar para esconderse: las grietas de una pared de piedra. Se metió en el agujero, se acurrucó y se dispuso a dormir. Convencido de la efectividad del escondite, no se dio cuenta de que su larga cola colgaba fuera del refugio, sobre un camino donde los trabajadores pasaban con su carga.

Tiempo después, el pájaro Toh se despertó y escuchó a los otros pájaros cantar. La tormenta había terminado sin hacer mucho daño y todo el reino de las aves se regocijaba por la buena suerte. Salió de su agujero y voló hacia el refugio, donde preguntó a las demás aves si también se sentían cansados como él luego del exhausto trabajo realizado. Todos los pájaros asintieron, aunque aseguraron que la labor de sus habitantes fue primordial para salvar el bosque, de lo contrario pudo convertirse en un gran desastre.

Entonces, los pájaros reales llamaron al Toh y juntos volaron a su lugar favorito para posarse entre la selva. Como siempre, el Toh se colocó en el lugar más alto del grupo, para que todos pudieran admirar su hermosa cola. En eso, uno de los compañeros del grupo se empezó a reír de él, señalando su cola. Poco a poco todas las otras aves hicieron lo mismo, y una de ellas le dijo: “Tu cola está arruinada. Seguramente la dañaste cuando trabajaste tanto como dices”.

El pájaro Toh estaba seguro de que aquello era una broma, hasta que se miró y vio sólo dos largas varas desnudas colgando y terminando en un pequeño conjunto de plumas, como dos flechas.

Horrorizado, se dio cuenta de lo que había ocurrido mientras dormía. El engreído pájaro reconoció su culpa, pero no podía soportar que sus amigos supieran la verdad. Su orgullo pudo más que él y se alejó volando hacia la parte más inaccesible de la selva. Ahí cavó un hoyo y se metió en él.

Hasta nuestros días, el pájaro Toh permanece como recluso en la selva, evita a las otras aves y construye su casa en los agujeros de las cuevas, que dan acceso a Xibalbá.

Fotografías: @mikediazphoto / @gogonzafilms