En la época colonial, las calles de la ciudad blanca no estaban numeradas como están hoy en día, para llegar a una dirección en específico se usaba como referencia la nomenclatura de las calles como te hemos presentado en los artículos de las “Esquinas de Mérida”. El pueblo mágico de Izamal tiene sus propias esquinas y éstas también tienen su historia, te diremos el motivo de su nombre.

– El Toro – (Calle 33 x 30)

De acuerdo con la leyenda, en la ciudad de las tres culturas vivía doña Filomena cuidaba siempre a un toro al que le tenía un cariño inmenso. Un día, el esposo de Filomena, don Rodrigo, arremetió contra ella y la mujer murió ante la presencia del bovino. Durante una noche lluviosa, el toro escapó del ruedo y fue a la casa del viudo, embistiéndolo hasta provocarle la muerta en la puerta de su vivienda. Al día siguiente, los vecinos encontraron el cuerpo del hombre con cara de espanto.

– El Juglar Triste – (Calle 27 x 28)

Según la leyenda, el nombre de la esquina se debe por la historia de amor de una doncella española y un juglar, quienes pasaron por muchos problemas hasta que lograron casarse, sin embargo, asesinaron a la fémina en esa misma noche a mano de unos delincuentes. El juglar lloró la muerta de su esposa todas las noches hasta el final de sus días.

– El Venado – (Calle 27 x 26-A)

Se cuenta que un pordiosero dormía todas las noches en la puerta del zaguán del hogar de Don Rodrigo Jesús de la Plata y Albornoz, al enterarse de lo que pasaba, lo retiró de manera despectiva en muchas ocasiones, porque a don Rodrigo se le consideraba como un hombre duro, insensible y de poco corazón. En una de las tantas mañanas en la que retiraba al hombre, el criado de confianza de Albornoz, Gaspar, le dijo lo que se contaba una noche antes. Las personas vieron al pordiosero dormir en el lugar de siempre y amaneció en el sitio un hermoso venado, a pesar del alboroto y toda la gente que lo observaba, continuaba acostado en el zaguán como si fuera su casa.

Asombrado, don Rodrigo se vistió rápido y salió al frente de su propiedad y vio lo que le había contado Gaspar. Dejó entrar al animal en el interior de la residencia, pasó el tiempo y se decía que el venado era el alma del pordiosero que, tras haber recibido malos tratos, una noche de diciembre fue testigo del cambio de las dos vírgenes de Izamal, el hombre les habló y éstas conmovidas por el sufrimiento del mendigo, llevaron su alma al cielo. A partir de ese día, el carácter de don Rodrigo cambió, dedicaba sus bienes para ayudar al prójimo y se contaba que el animal nunca se separaba de su lado. Los criados, incluso Gaspar, escuchaban por las noches a su patrón y al venado platicar. Al fallecer don Rodrigo en una mañana de diciembre, el criado le estaba llevando el desayuno y encontró el cadáver en la alcoba con una expresión de tranquilidad en el rostro y como siempre a sus pies, el venado también había fallecido, como si no quisiera separarse de él ni un momento.

– Otras esquinas –

Además de las esquinas mencionadas, hay otras con nomenclaturas de animales como el elefante en la calle 26-A x 29 y el gallo en la calle 31 x 26, al igual que en Mérida ubicadas en la calle 46 x 65 centro y en la calle 66 x 81 centro, respectivamente.