Por Explore Yucatán Staff

A tan solo media hora de distancia del Pueblo Mágico de Valladolid y de la Zona Arqueológica de Ek Balam, se encuentra la localidad de Yalcobá que alberga tesoros naturales en sus límites que te maravillarán.

Después de visitar los destinos turísticos ya mencionados, turistas nacionales, extranjeros y hasta los propios yucatecos que quieren conocer aún más los rincones mágicos y refrescarse del calor, en su búsqueda de un nuevo lugar para explorar y siguiendo los letreros que dicen “Cenotes Palomitas y Agua Dulce” que están en la carretera, llegarán a este increíble destino turístico escondido apta para toda la familia.

Al llegar a este sitio, lo primero que apreciarás es su restaurante. Uno de sus trabajadores amablemente te indicará que más adelante se localiza un estacionamiento para que dejes tu automóvil. A un par de metros está la recepción que es atendida por otro trabajador quien te dará la bienvenida y te preguntará cuál de los 2 cenotes quieres visitar, si el Palomitas o el Agua Dulce. ¡Te recomendamos que visites ambos!

Cumpliendo con todas las medidas de seguridad, tienen a su disposición gel antibacterial y tapetes desinfectantes de calzado, chalecos y flotadores que debes usar para que nades en los cenotes. Antes de comenzar con la travesía, puedes cambiarte de ropa en sus baños y enjugarte en sus regaderas para dirigirte al primer cenote.

– Primera parada: Cenote Palomitas

Durante la caminata en el sendero sentirás un contacto directo con la naturaleza, mientras que la emoción incrementará conforme vayas acercándote al Cenote Palomitas. Cuando por fin llegues descenderás a través de escaleras habilitadas para adentrarte a las profundidades de la gruta que pertenecen al inframundo maya de acuerdo con las creencias de los ancestros.

El intenso azul turquesa del cenote que mide 60 metros de diámetro te dejará con la boca abierta. Las estalactitas predominan en sus alrededores, las cuales son acumulaciones de sales minerales que se encuentran en el interior y en el techo de la gruta. En medio de la cavidad hay aberturas que permiten el ingreso de los rayos del sol, creando un escenario espléndido para que tu acompañante te tome fotografías cuando te sumerjas en sus aguas refrescantes.

Por cierto, ¡en este cenote puedes lanzarte clavados!

A pesar de las intensas temperaturas que caracteriza al territorio yucateco, ¡cuando salgas a la superficie no sentirás nada de calor tras haberte refrescado!

– Aprecia el Cenote el Estancado y camina por un Cenote Seco

La siguiente parada de la ruta es un Cenote Estancado de tipo abierto que solamente puede ser apreciado, el cual te recordará al Cenote Sagrado o al Xtoloc de Chichén Itzá.

Posteriormente, retomarás tu camino en el sendero y llegarás una Caverna Seca que hace muchísimos años contenía agua. Armando, lugareño de Yalcobá y guía turístico, explicó que el motivo en que se haya secado completamente de manera natural se debe a que las piedras taparon sus arterias.

Aquí tendrás la oportunidad de caminar en sus pasillos y sentirte abrazado de su agradable brisa y de su vegetación que resaltan su majestuosidad, y al mismo tiempo escuchar los cánticos de los pájaros Toh. Si tienes suerte, en algunos de sus huecos visualizarás a un búho y a un puercoespín. Eso sí, visualízalos de lejos porque están en su hábitat natural, ¡respetemos a la fauna de la región!

– Última parada: Cenote de Agua Dulce

Para cerrar con broche de oro la aventura, de nueva cuenta te adentrarás a las profundidades del suelo yucateco para arribar al Cenote de Agua Dulce cuyas dimensiones son de 90 metros de diámetro y 20 metros de profundidad. A comparación del Cenote Palomitas, en su entrada hay estalactitas, así que ten mucho cuidado al descender en los escalones.

Su principal característica (además de su también agua cristalina) son las raíces de los árboles de álamos que penetraron el suelo al grado de que parte de éstas están colgadas en el techo. El silencio y la tranquilidad reina en este cenote, ideal para relajarte y tener un momento de reflexión rodeado de las maravillas naturales que ofrece.

¡Descansa en una auténtica hamaca yucateca y deléitate de la mejor comida yucateca!

Después de nadar en los cenotes y recorrer las áreas verdes, dirígete a la zona de descanso y acuéstate en una de sus hamacas. ¡Te sentirás como un yucateco!

Una vez que hayas recuperado parte de tus energías, recupéralas por completo en el restaurante que ofrece un exquisito buffet de comida típica yucateca como lomitos de Valladolid, cochinita pibil, sopa de lima, tortillas hechas a mano, por mencionar algunos deliciosos manjares que cocinan, acompañado de una bebida natural, refresco o cerveza bien helada de tu preferencia.

Si quieres explorar los tesoros naturales escondidos de Yucatán y escaparte de la ciudad, el personal de los Cenotes Palomitas y Agua Dulce te esperan con los brazos abiertos para que tengas una experiencia inigualable y regreses, ya que próximamente contarán con cabañas y con demás atracciones.