Si disfrutas visitar los Pueblos Mágicos, en Yucatán ya contamos con 4 destinos turísticos bajo esta designación, siendo Maní y Sisal los que se incluyeron en el listado junto con Izamal y Valladolid. En esta ocasión, te platicaremos acerca de los atractivos que tiene “el lugar donde todo pasó” para que tengas un día inolvidable lleno de aventuras.

– Convento de San Miguel de Arcángel –

Perteneciente a la “Ruta de los Conventos”, en Maní se encuentra el Convento de San Miguel de Arcángel” construida entre los siglos XVI y XVII con piedras de los antiguos yacimientos arqueológicos que fueron colocadas por 6,000 tutul xiues, siendo fundada en 1549 por el Arq. Fray Juan de Mérida, quien también se encargó del diseño de los Conventos de San Antonio de Padua y San Bernardino de Siena, situadas en Izamal y Valladolid, respectivamente, por lo que este convento es el tercero en su tipo en territorio yucateco.

Este inmueble religioso está conformado de un gran atrio en forma rectangular, la iglesia principal tiene cuatro capillas, un recinto conventual, un claustro, un huerto, una noria, vestigios de una antigua escuela evangelizadora de indios y una capilla abierta a un costado de la entrada principal de la iglesia, integrado a la fachada del claustro mediante un arco de medio punto. En sus inmediaciones podrás apreciar murales que datan del siglo XVI y 7 altares con 5 retablos policromos del siglo XVII. En el altar mayor se localiza al Santo Patrono del mismo nombre de la edificación.

En la plaza de este convento ocurrió el suceso conocido como “El Auto de Fe” el 12 de julio de 1562, cuando Fray diego de Landa incineró muchos códices mayas y objetos valiosos porque los indígenas seguían adorando a sus dioses, cosa que molestó muchísimo al fraile.

Arrepentido por lo que hizo, decidió escribir “Relación de las Cosas de Yucatán”, una obra que resume y narra a grandes rasgos sobre la cultura maya, su estilo de vida, idiosincrasia, escritura, entre otros temas. Este libro ha servido a numerosos estudiosos a comprender mejor sobre los mayas, en especial en su calendario y sistema matemático.

– Cenote Xcabachén –

Foto: Verde Guillén

En dirección hacia sur del Convento se sitúa el cenote Xcabachén, que traducido al español significa “pozo bajo” por derivarse de los vocablos mayas “kaabaj” (abajo, bajo, debajo) y “ch´e´en” (pozo). De acuerdo con las creencias antiguas, este pozo natural cuenta con una leyenda que cuando la sequía predomine y el mundo esté por acabarse, esta cavidad será la única que contendrá agua.

Los antepasados auguraron que una X nuuk (mujer vieja) acompañada de una serpiente estará en este sitio para repartir el preciado líquido a través de un cocoyol. Las personas que acudan al cenote en búsqueda de agua, tendrán que dar algo cambio: entregarle un bebé recién nacido a la anciana.

Cabe recalcar que no se puede nadar en este cenote, pero puedes visitarlo y apreciarlo.

– Visita los meliponarios –

El municipio tiene más de 30 meliponarios dedicados a la meliponicultura, actividad transmitida por los ancestros. Entre los que podemos mencionar son “U Naajil Yuum K’iin”, “Xcabachen”, “Lool Há de Ahmuzencab”, “Xunáan”, por mencionar algunos.

Esta práctica consiste en obtener miel con nutrientes y cualidades de curación de las abejas meliponas, las cuales no contienen aguijones, son domesticadas y muy veneradas por los pobladores. Además, se producen derivados como el propóleo y el polen, insumos que se utilizan en la medicina tradicional maya.

Si decides visitar estos lugares, apreciarás los troncos llamados “jobones” donde las abejas trabajan para producir la valiosa miel que puedes probar. Los apicultores te recibirán con los brazos abiertos y te explicarán detalladamente su labor. Incluso, venden productos hechos con miel como dulces, shampoos, jabones y cremas para la piel, etc.

– Deléitate con el manjar de Maní: Poc Chuc –

Después de recorrer los atractivos de Maní, para recargar energías y proseguir con tu día de turismo te recomendamos que comas el platillo emblemático de esta región: el poc chuc.

Este manjar yucateco consiste en carne de cerdo previamente marinada en jugo de naranja agria para cocinarla a la plancha o en parrilla, haciendo alusión a su nombre porque se deriva de las palabras mayas “póok” (tostar) y “chúuk” (carbón). Se suele servir con frijol colado o k´aabax, guarniciones de cebollas moradas, aguacate, cilantro, chile habanero, rábano, salsa de chiltomate y tortillas.

Los restaurantes donde puedes deleitarte de esta comida típica son “Los Frailes, “La Conquista” y “El Príncipe Tutul-Xiu”, siendo el último mencionado el más conocido.

– Llévate un recuerdo de tu visita –

Si quieres recordar tu recorrido en Maní, adquiere alguna de las artesanías en el Mercadito Artesanal ubicado a un costado del Convento, elaboradas por los artesanos y artesanas que se dedican a la fabricación de sombreros, guayaberas, huipiles, blusas y ternos con hermosos coloridos y bordados como el X´manikté y punto de cruz. Estos textiles es una de las principales actividades que realizan los lugareños, por lo que cuando adquieras una prenda estarás apoyando a la economía local.

El Mercadito Artesanal se lleva a cabo todos los sábados y domingos de 11:00-18:00 hrs.