Las esquinas de la Ciudad Blanca tienen historia y una gran característica que tienen, es por ser conocidas mundialmente desde la época colonial. Hasta la fecha, algunas esquinas existen, se le daba un nombre en particular por algún suceso que haya pasado o por haberse encontrado un objeto. En esta cuarta parte, te traemos otra lista y te explicaremos el porqué de su respectivo nombre.

  • El cintarazo (Calle 80 x 81-A Centro)

Hasta la fecha se conserva la placa. La historia cuenta que en esa calle cruzaban cerdos que iban hacia el rastro municipal, los encargados de los porcinos los arreaban con un cinturón para que avanzaran, motivo del porque surgió el nombre de la esquina.

 

  • La guayabita (Calle 66 x 75 Centro)

El nombre de la esquina se debe porque había un árbol frondoso de guayaba que ofrecía sombra a los viajeros que esperan en ese lugar su transporte, en esa calle se encontraba la que era la salida hacia el estado de Campeche.

 

  • El gallo (Calle 66 x 81 Centro)

Es de las esquinas más conocidas de la ciudad. “El gallo” era una tienda de abarrotes, panadería y molino de granos. El nombre se quedó en la calle en memoria del propietario del negocio, Don Timoteo Salazar, conocido en el rumbo. Ocupaba la acera para instalar una mesa en la que vendía carne de cerdo y res. El establecimiento se volvió popular en el barrio en las primeras dos décadas del siglo XX, a pesar de que el lugar cerró hace muchos años, todavía hay negocios que retomaron el nombre.

 

  • Las dos caras (Calle 58 x 65 Centro)

El edificio de esa calle inició sus actividades comerciales en febrero de 1875, sin embargo, cerraron sus puertas en 1915 luego de un saqueo. En dicha construcción, aparte de la placa, en la esquina se encuentra una pintura que evoca a Jano, dios de la mitología romana y dios de las puertas, representado con el rosto de un joven viendo hacia la calle 58 y la cara de un anciano mirando en dirección a la calle 65. La pintura data de finales del siglo XIX y tiene un texto en la que se puede leer:

“Si con dos caras pintado ves el tiempo áspero y duro, es que siempre desvelado, con una ves lo pasado y con otra lo futuro”. La placa de la pintura esta empotrada en un negocio dedicada a la venta telas y la del texto se ubica en la fachada lateral de un establecimiento de comida rápida.