Por Agustín Gonzaga

La flora y fauna de un cenote es tan única como los cenotes mismos, ya que en ellos se encuentran plantas y especies únicas en su entorno, solo imagina estar dentro de la selva yucateca, rodeado del calor abrazador típico de la región, en eso pasa volando un pájaro “Tho” posándose sobre un enorme árbol de ceiba y abriéndose paso entre la vegetación como verdadero oasis en medio de la selva maya encontramos una caverna con agua fresca, cristalina y por su puesto llena de sombra.

Empecemos con los peces que más se observan en los cenotes: algunos llegaron por huracanes, como los guppys y lo sorprendente de la especie del bagre es que se considera que vienen desde el mar, a través de las corrientes subterráneas que comunican con algunos cenotes, así como algunas variedades de crustáceos marinos.

Sin embargo, en lo personal mis favoritos son quienes viven en las profundidades de los cenotes donde la luz no llega y estos al no necesitar de la vista para desplazarse, son ciegos como los peces “Dama Blanca Ciega” o la “Anguila Ciega Yucateca”, ambas en peligro de extinción.

Otros ejemplares que tienen su hogar en los alrededores de los cenotes, son las tortugas, iguanas. ranas y mariposas.

También anidan en sus paredes golondrinas y Pájaros Toh, mejor conocidos como “ave de los cenotes”. Éste se distingue por tener una larga cola en forma de péndulo y por el color de su plumaje de tonalidades verdes y azules, la leyenda maya dice que, si querías llegar a uno, tenías que seguir su canto.

Respecto a la flora de los cenotes, varían dependiendo de su cercanía o lejanía de la costa. Por ejemplo, los cenotes costeros están rodeados de manglares, palmas y helechos, mientras que en otros los rodean guayas, palmas cocoteras y árboles de cacao y de chicle. Es muy común ver en los cenotes de caverna, las largas raíces de estos árboles integrarse al paisaje de estalactitas y estalagmitas, las cuales bajan desde el techo de la bóveda hasta llegar al agua.

Destacan aquellas plantas que crecen en los haltunes o cavidades de las paredes de los cenotes, principalmente helechos, musgos y plantas trepadoras. En aquellos con altas paredes verticales, estas plantas se convierten en verdaderos jardines colgantes cuyas ramas de todas las tonalidades de verde, caen como cascadas hacia el agua.