Situada a 20 minutos del Centro Histórico de Mérida, se encuentra la Hacienda Chenkú que data del siglo XVIII. Al igual que las demás haciendas, alcanzó su máximo esplendor durante la época henequenera entre los siglos XIX y XX que dejaron una importante derrama económica en el Estado.

El significado de su nomenclatura es “pozo de dios” al derivarse de los vocablos mayas ch´e´en (pozo) y k’uh (dios).

Entre las construcciones que se mantienen son la Casa Principal, la Casa de Maquinas, 2 edificios que cabe la posibilidad que funcionaron como la Casa del Administrador y bodegas, y un estanque. 

En sus inicios funcionó como estancia ganadera con colmenas en el sur de Chuburná. En 1788, su dueño era el Capitán José Ignacio Rivas Chacón. A lo largo de su historia, ha tenido un sinfín de propietarios. 

En 1903, una quinta parte pasó a manos de Alberto Ancona Cámara por parte del Sr. Idelfonso Gutiérrez. En ese tiempo, la hacienda contaba con una extensión de 877-80-50 hectáreas, incluyendo los terrenos yermos denominados “San Juan Uechil” y “San Agustín Sitiliná”. En abril de ese mismo año, la Sra. Candelaria y su hijo Ignacio Duarte se la compraron a Fernando García Fajardo, Alberto Ancona Cámara, Ildefonso Gutiérrez, Agustín Vales Castillo y Nicanor Ancona Cámara. 

En julio de 1908, el Banco Peninsular Mexicano S.A la adquirió en un remate público. En 1913, la Sra. Vicenta Castilla de Molina se convirtió en su propietaria al comprársela a dicha institución financiera. En 1923, se la dejó como herencia a sus hijos Ignacio y Rosario Molina Castilla, quienes se la repartieron en un 50% en 1924. 

En 1925, Rosario Molina Castillo era la dueña en su totalidad de la hacienda. En 1933, se dotaron parte de la propiedad a los ejidos de Chuburná, situación que se repetiría en 1939 y 1949 para la ampliación de los mismos ejidos.  

En 1949, Rosario Molina se la vendió a su hermano Luis G. Molina Castilla, quien era esposo de Gelitzli Carrillo Palma, hija de Felipe Carrillo Puerto. 

En 1954 se realizó una sesión en el Congreso del Estado, en la cual los diputados acordaron que se dirigían al dueño de la hacienda para imponer el nombre de “Chenkú de Morley”, ya que anteriormente el epigrafista y arqueólogo estadounidense, Sylvanus G. Morley, la habitó por un tiempo junto con su segunda esposa Frances Rhoads Morley.

En 1961, la Sra. Alicia Vega de Molina la compró, pero en 1964 se la vendería a la Sra. Gelitzi Carrillo Palma y su hija Elda E. Molina Carrillo, originarias de la Ciudad de México. 

En 1965, el recinto tenía como dueños a los señores José María Palomeque Cosgaya, José Guy Puerto y Puerto y Humberto Rodríguez Perera. Cuando falleció José Guy Puerto y Puerto, su parte quedó heredada a María Luisa Puerto Espinosa de Ancona, José Guy Puerto Espinosa, Josefina María de Izamal Puerto Espinosa de Peón., Susana Puerto Espinosa de Lizarraga, José Alejandro Puerto Espinosa y José Agustín Puerto Espinosa, mientras que la otra parte fue comprada por José Alejandro Puerto Espinosa y José Agustín Puerto Espinosa.

Actualmente, la hacienda les pertenece a José María Palomeque Cosgaya y Humberto Rodríguez Perera

La Hacienda Chenkú es sede para la realización de eventos sociales o de sesiones fotográficas.