Ubicada a 20 minutos del Centro Histórico de Mérida, se encuentra la Hacienda Chichí Suárez que data del siglo XVI en la colonia del mismo nombre de la finca. Al igual que las demás haciendas, alcanzó su máximo esplendor durante la época henequenera entre los siglos XIX y XX que dejaron una importante derrama económica en el Estado.

Su nomenclatura se debe a la palabra maya “Chichí” (chiich) que traducido al español significa “abuela”, mientras que “Suárez” es el apellido de uno de sus propietarios, Víctor Suárez Molina.

En la foto: Propietarios Olegario Molina, Víctor Suarez y Omar Diaz

Su fundación ocurrió en el siglo XVI por el Conquistador Don Alonso de Rosado, sobrino Francisco de Montejo “El Mozo”. Luego de tener otros propietarios, Don Juan de Montejo Maldonado, nieto de “El Mozo” se la compró a la encomendera Doña Catarina de Andrade por la cantidad de 100 pesos en 1626, pero la vendería por 2000 pesos en 1640 al Gobernador y Capitán General de Yucatán, Antonio de Figueroa y Silva. En su momento, se halló en sus inmediaciones el escudo de Don Antonio.

De acuerdo con un archivo del Catálogo de Sitios Patrimoniales, Haciendas y Quintas de Mérida y editado por el Ayuntamiento, menciona que “se hacía constar que había dos casas de piedra cubiertas de paja, un oratorio de piedra, pozos y bebederos para los animales”.

Para 1919 la hacienda que en esos entonces se llamaba “Santa María Chichí” y era propiedad de Don Olegario Molina. Durante la década de los años veinte y treinta, el inmueble tuvo varios dueños, hasta que en 1948 pasó a manos de Don Víctor Suárez Molina quien la nombró “Chichí Suárez”. En 1953, el Sr. Omar C. Díaz y Díaz la adquirió.

El estilo arquitectónico neoclásico de la Hacienda Chichí Suárez realzan su belleza colonial. En algunas zonas aún preserva elementos decorativos de aquella época a pesar de no recibir ningún tipo de restauración.

La Casa Principal se caracteriza por su fachada neoclásica, sin olvidar mencionar su corredor con arcos que son sostenidas por columnas. Por su parte, la Capilla que no está conectada con la edificación ya mencionada, se distingue por sus frontones.

En la actualidad, es sede para la realización de sesiones fotográficas en sus hermosos jardines, y de eventos sociales.