A aproximadamente media hora de la capital yucateca y cercana a Umán, se ubica la Hacienda Póxila que data del siglo XX que fue testigo de las etapas del crecimiento y comercialización del henequén. Al igual que las demás haciendas, alcanzó su máximo esplendor en la época henequenera que dejó una importante derrama económica en el Estado.

El significado de la palabra “Póxila” es “lugar donde están las anonas y el agua” por derivarse de los vocablos mayas “poox” (anona) y “ja´” (agua).

En sus inicios, originalmente la finca se dedicaba a la crianza ganadera y a la cosecha maicera, pero luego que comenzó a producir y trabajar con el “oro verde yucateco” en sus inmediaciones. Este emblemático sitio se destaca por sus edificaciones como la Casa Principal de estilo arquitectónico colonial con mobiliario original y candiles, la Casa de Máquinas con bodegas donde se desfibraba y almacenaba el agave, y la capilla que fue integrada a sus terrenos. Además, en la actualidad se aprecia las rutas y vías antiguas donde se trasladaban los paquetes henequeneros que se conectan con la casa principal.

Sin embargo, lo que hace única a esta estancia son los yacimientos arqueológicos conocidos como Najil Butun que, en opinión de expertos y profesionales en arqueología, cuentan con más de 4 siglos de existencia.

Respecto a los dueños que ha tenido la Hacienda Póxila, primero le perteneció a la familia Lara, después fue adquirida por la familia Pasos Peniche y hasta la fecha se sabe que es propiedad de la familia Laviada desde la década de los años cincuenta del siglo pasado, quienes la mandaron a restaurarla y rescatarla de la vegetación que la estaba consumiendo.

Actualmente, ofrece los servicios de hospedaje, sesiones fotográficas en sus hermosos jardines o ser la sede para la realización de eventos sociales teniendo como fondo los asentamientos mayas que se mencionaron anteriormente y que permanecen hoy en día.