A tan solo 20 minutos de distancia de la capital yucateca y a la altura del kilómetro 5 de la carretera Timucuy-Mérida y cercana a la Reserva Ecológica de Cuxtal, se ubica la Hacienda San Antonio Tahdzibichén que data del siglo XIX. Al igual que las demás haciendas, alcanzó su máximo esplendor durante la época henequenera durante los siglos XIX y XX que dejaron una importante derrama económica en el Estado.

El significado de la palabra “Tahdzibichén” es “pozo muy escrito” al derivarse de los vocablos mayas “táaj” (muy), “ts´íib” (escritura, escrito, escribir) y “ch´e´en” (pozo).

Fundada en 1873 como lo indica en su entrada custodiado por San Antonio, patrono de la subcomisaría, este histórico inmueble rodeado de jardines frondosos y vegetación de la región está conformado de la Casa Principal, la cual está pintada en color rojo que se asemeja a la tierra que resalta su belleza, mientras que en su interior carece de mobiliario, aunque posee 4 recámaras, un recibidor, el comedor y la sala de estar.

Por su parte, la Casa de Máquinas actualmente está derrumbada en algunas secciones, no tiene techo y solamente se mantienen en pie algunas paredes de mampostería, pero en sus años gloriosos ahí se desfibraban las pencas del henequén.

Esta antigua finca ha dejado huella en la historia del Estado, ya que el “Ídolo de Guamúchil”, Pedro Infante, en varias ocasiones la visitó cuando estaba en la cúspide de su fama por sus increíbles actuaciones en las películas que protagonizó de la “Época de Oro del Cine Mexicano”. En el interior de la casa principal hay algunos archivos fotográficos que muestran al actor acompañada de sus amigos en sus visitas.

En pleno siglo XXI, sus actuales propietarios la habilitaron para que albergue diferentes eventos sociales, por lo que la antigua estancia que producía el oro verde ha sido testigo de muchísimas celebraciones y de inolvidables momentos que por siempre perdurarán en la mente y corazones de los asistentes. En la actualidad está en venta.