Siendo hoy un destino gastronómico por ofrecer deliciosos platillos típicos de la gastronomía yucateca y social por contar con salones donde se pueden realizar eventos sociales, la Hacienda San Ildefonso Teya es uno de los sitios predilectos a visitar durante tu estancia en Yucatán. Situada en la localidad del mismo nombre de la emblemática construcción y aproximadamente a media hora de Mérida, esta antigua finca data del Siglo XVII, fundada exactamente en 1683 como se puede leer en la descripción de su fachada principal. Establecida por Ildefonsa Antonia Marcos Bermejo Calderón y de la Helguera, esposa del Conde Miraflores, en sus inicios fue una hacienda ganadera y maicera, pero a principios del Siglo XX cambió su giro comercial y comenzó a cultivar henequén que dejaría una derrama económica importante en el Estado.

Su nomenclatura se debe al Santo San Ildefonso, patrono cuya figura se localiza en la capilla de la casa principal, y del vocablo mayas “ya´” que significa “chicozapote”, por lo que su traducción al español es el “árbol de chicozapote”.

La arquitectura de sus edificaciones se destaca por su estilo colonial e influencia neoclásica rodeados de jardines, pasillos, áreas verdes y frondosos árboles que en estos días podrás apreciar cuando la visites. A pesar de que en el siglo XIX resplandeció al producir el oro verde yucateco tras dejar las actividades agrícolas, a mediados del Siglo XX fue abandonada como el resto de las demás haciendas henequeneras. Durante ese lapso de tiempo sufrió de un considerable deterioro, dadas sus condiciones inhabitables y construcciones destruidas, su aquel dueño el Sr. Arnoldo Canto decidió ponerla en venta esperando que alguien la adquiriera hasta que apareció un interesado quien decidió comprarla en 1974, Don Jorge C. Cárdenas Gutiérrez, un hombre de negocios y emprendedor yucateco que, a través de su visión, convertiría a esta hacienda en un atractivo turístico. La transformación no fue de la noche a la mañana, le tomó 2 décadas a Don Jorge en poder concretar sus planes sin saber que se convertiría en el pionero en el rescate y reconstrucción de las haciendas yucatecas.

Sin importarle que la antigua finca estaba en pésimas condiciones, Don Jorge la adquirió por su excelente ubicación. Entre los años de 1974 a 1985 comenzarían las primeras labores de rescate que solamente se centraron en los jardines al plantarse diversos árboles y plantas cítricas. De 1987 a 1991 comenzaron a restaurarse los edificios, e construyeron paredes y techos.

La primera zona que se restauró fue la casa principal que en la actualidad es el restaurante, después se rescataron las demás estancias donde se encuentran los salones de los Mapas, Vitrales, Gran Salón de las Máquinas al instalarse ventanas y pisos, al igual que las recámaras que se alquilan. Posteriormente se rescataría la Capilla Principal y los demás espacios. La Hacienda San Ildefonso Teya ha recibido a personas importantes, por mencionar una es la Reina Sofía de España quien visitó Yucatán en 1991. Le ofrecieron un delicioso banquete y a partir de ese instante la hacienda que no tenía muy en concreto su giro, recibió muchas solicitudes para que se pudieran realizar bodas y ofrecieran comida típica yucateca, surgiendo así la idea de habilitarla como un restaurante y un sitio para realizar fiestas y eventos sociales.

El estilo arquitectónico colonial y neoclásico de la Hacienda San Ildefonso Teya la convierten en un agasajo visual para sus visitantes que la recorren y exploran. En la casa principal hay una escalera que lleva a la entrada que resalta por sus 2 arcos de medio punto, patrón que se repite en las estancias interiores. En los corredores y vestíbulos se exhiben fotografías de principios del siglo XX, época primordial de la producción y exportación henequenera a los rincones del mundo. Además, hay imágenes que muestran cómo era la hacienda en aquellos años hasta antes de su restauración. La Capilla Mayor ha sido testigo de muchos enlaces matrimoniales ante la presencia de amigos y familiares de las parejas que decidieron unir sus vidas y disfrutar de la hermosa velada en sus salones y jardines.

¿Visitarías esta hacienda? Si la has visitado, cuéntanos tus experiencias.