Una de las tantas haciendas históricas tenemos en Yucatán es la Hacienda San Pedro de Chimay ubicada en la subcomisaría del mismo nombre del municipio de Mérida, y a 15 minutos de la Reserva Ecológica de Cuxtal. Su nomenclatura alude a Simón Pedro, por su parte, la palabra “Chimay” (ch´i´may, ch´i´imay) es el nombre maya que recibe la especie arbórea Acacia pennatula, una variedad de planta espinosa que pertenece a la familia de las fabáceas. Se dice que, en sus años de máximo esplendor, uno de sus propietarios fue un conquistador que llegó junto con Francisco de Montejo en una de sus embarcaciones.

Se estima que la hacienda fue fundada entre finales el siglo XVI y a principios del siglo XVII. Según una placa en su entrada, la hacienda se reedificó en 1852. Hasta la fecha conserva su estilo original de aquella época. En un principio, la ex hacienda era una estancia maicero ganadera y con el crecimiento económico en territorio yucateco, alcanzó el rango de hacienda azucarera y algodonera.

A finales del siglo XVIII, el inmueble le perteneció a la familia Lara, descendiente de los Lara Bonifaz, cuyo origen se comenta que provenía de los famosísimos 7 infantes de Lara, de España. A mediados del siglo XIX se convirtió en una hacienda henequenera, a su vez, la casa principal fue remodelada cuando la dueña era la Señora María Josefa de Jesús de Lara y Lara, esposa de Don Juan Miguel Castro, considerado un pionero de la producción del henequén en Yucatán y fundador del Puerto de Progreso porque era promotor de dicho sitio en la segunda mitad del siglo XIX al ser un punto de entrada y salida de mercancía. Gracias a su iniciativa se construyó el primer muelle del puerto.

 Al fallecer en 1884, a manera de homenaje y por decreto del Congreso de Yucatán, al nombre de Puerto de Progreso se cambiaría a “Progreso de Castro” por toda la labor que realizó en vida de este lugar. Miguel Castro deseaba regalarse a su amada la imagen de San Pedro proveniente de España, figura que actualmente todavía es venerada por los lugareños.

Cuando la Emperatriz Carlota visitó Yucatán en 1865 y dejó este lugar, emprendió viaje mediante el Camino Real a Campeche para dirigirse al estado vecino, el matrimonio la recibió en la hacienda para que pudiera pernoctar. La esposa de Maximiliano de Habsburgo quedó fascinada por los hermosos paisajes que rodeaban al inmueble henequenero.

La arquitectura de la Hacienda San Pedro Chimay está conformada de construcciones coloniales, pero en el siglo XX ha sido objeto de remodelaciones. El antiguo casco que ha sido renovado en su totalidad, funciona como escenario de reuniones sociales y fiestas.

Esta hermosa ex finca ubicada en el kilómetro 7 de la carretera Mérida-Timucuy es un testigo de la historia que ha acontecido en Yucatán. A través de su estilo arquitectónico, de los arcos que están en su entrada acompañada de una placa que dice “San Pedro Chimay” dedicada a Doña María Jesús-Hará- Juan Miguel Castro. Fue reedificada en el año de 1852”, de la iglesia situada en el lado izquierdo de la casa y de las modestas residencias en sus alrededores que conforman el poblado del mismo nombre, la convierten en atractivo único.

Se comenta que este recinto producía demasiado henequén a comparación de las otras haciendas que se dedicaban al mismo giro comercial. Al igual que las otras fincas, ésta contaba con sus propias monedas las cuales acreditaban a José María Castro como la dueña en 1889.