Situada a 5 minutos del municipio de Umán, se localiza la Hacienda Santo Domingo Hunxectamán en el poblado del mismo nombre de ésta, cuyo estilo arquitectónico del siglo XVIII probablemente data desde aquella época, es una de las tantas construcciones emblemáticas que resplandecieron durante los siglos XIX y XX que dejaron una importante derrama económica en el Estado.

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El significado de la palabra Hunxectamán es “grupo de borregos” al derivarse de los vocablos mayas “jun” (uno), “xec” (grupo, conjunto) y “tamán” (borrego).

Se sabe muy poco acerca de esta finca, pero con base con información de “Hacienda y Ganado en el Noroeste de Yucatán 1800-1850” del etnohistoriador y antropólogo, Pedro Bracamonte y Sosa, en 1841 sus labores se dividían en 84.4% de actividades ganaderas, equinas, becerras, ternera y de herrado, 9.4% estaba destinado al cultivo, y 6.2% a la crianza de abejas para obtener miel (apicultura).

En 1845 contaba con una legua y media cuadradas de extensión. Cabe destacar que antiguamente, la unidad de medida para conocer la distancia de algo era la legua.

Basándonos en sus edificios y cuartos de máquinas donde se producía y se desfibraba el denominado “oro verde”, se cree que en algún momento también se dedicó a la producción azucarera y algodonera, insumos que crecían fácilmente gracias al tipo de suelo que predomina en Yucatán.

Cuando la comercialización del agave decayó, la hacienda fue abandonada como pasó con las demás estancias henequeneras. Tiempo después se restauraron sus construcciones como la capilla y su salón, recuperando así su legado histórico.

Uno de sus propietarios era Fernando Zapata Espinosa, aunque actualmente el inmueble le pertenece a la familia Montalvo Ferráez.

En la actualidad, en esta edificación se suelen realizar eventos sociales en sus jardines con árboles frondosos, terrazas y cuarto, teniendo los servicios de sanitarios, estacionamiento y alberca.