En los alrededores de Yucatán hay múltiples haciendas que fueron testigos del crecimiento económico que tuvo las tierras del mayab en el siglo XIX. En sus inicios, las fincas yucatecas eran maicero-ganaderas, pero con el paso del tiempo comenzarían a producir henequén que era exportado al extranjero, actividad comercial dejó una importante derrama económica en el Estado. Una de las haciendas hermosas que podemos mencionar es la Hacienda Temozón Sur, ubicada 50 minutos de Mérida.  La Hacienda Temozón Sur fue una de las fincas de mayor importancia del territorio yucateco durante el auge del oro verde.

Temozón traducido al español significa “lugar del remolino o torbellino” por derivarse de los vocablos mayas “te” (lugar, aquí), y “moson” (remolino, torbellino) y perteneciente del poblado de Abalá y cercana a otras haciendas que igual pertenecían a dicho municipio como Uayalceh, están San Pedro Ochil, Nuestra Señora de la Soledad Pebá, y vecina de otras como la Hacienda Xtepén, Poxilá y Yaxcopoil que pertenecen a Umán, en los terrenos de Temozón Sur estaban los anexos de Chenkeken, San Luis y de diversos cenotes en la región sur occidental de su territorio.

Según los primeros registros, en 1665 esta finca ganadera era propiedad de Don Diego de Mendoza, pariente directo de Francisco de Montejo y hermano de Íñigo de Mendoza quien fue alcalde de Mérida en 1649. En 1764 la propietaria era Doña María Muñoz, la hacienda comenzaría a cosechar maíz, tabaco, caña de azúcar y palo de tiente, aunque alrededor de 1850 iniciaría a producir henequén. En 1782 era habitada por 50 personas.

Cuando surgió la Guerra de Castas en el siglo XIX, muchas haciendas que producían henequén se establecerían en la zona centro norte de Yucatán que propició un mayor crecimiento económico y cultivo henequenero, y la hacienda Temozón Sur no fue la excepción. La viuda de Don José Nicolás Lara, Dominga Lara, quien era la dueña en aquellos entonces la vendió al Benemérito del Estado tras construir el primer ferrocarril en Yucatán, el Señor José Rendón Peniche. Posteriormente, Rendón Peniche la vendería en 1873 al que sería en el Gobernador de Yucatán de 1894 a 1897, Carlos Peón Machado. Por casi 5 décadas, el hacendado la convirtió en un lugar clave de su poderío económico tras haber impulsado las actividades henequeneras como la producción del soskil, logrando que la agroindustria alcanzara su punto máximo cuando se comenzó a exportar henequén a los diferentes rincones del mundo. Su población incrementó tras la llegada de mano de obra maya, yaqui y asiática, alcanzando la cifra de 640 pobladores que en esa época era anormal.

Lamentablemente, el 25 de abril de 1908 se incendiaron los campos henequeneros, desastre considerado el más catastrófico durante el Porfiriato de la cual la hacienda nunca se pudo recuperarse. A pesar de las adversidades continuó produciendo henequén hasta 1921, pero por un decreto el 50% de su territorio fue devuelta a sus dueños originales. La industria del plástico sustituiría una gran mayoría de los enceres donde se fabricaban objetos derivados del agave.

Con el paso de los años, varias fincas dejaron de producir henequén a convertirse en ejidos debido a las reformas agrarias gubernamentales provocadas por las luchas revolucionarias a inicios del siglo XX, promovidas por el Presidente Lázaro Cárdenas del Río. En 1937, los terrenos de la hacienda se repartieron de acuerdo con la Ley de Reforma Agraria. La mitad del territorio de esta hacienda fueron devueltas al pueblo. Sin embargo, en 1956 se revocó dicha reforma por orden del Presidente Manuel Ávila Camacho y fue devuelta a Humberto Peón Suárez, último propietario de la familia Peón e hijo de Don Carlos Peón.

En 1973 Humberto Peón la vendería a Adolfo Escobedo Batún, pero más tarde acabaría en manos de Miguel Ángel Cervera Mangas quien más tarde la vendería al Grupo Plan a mediados de los noventa.  La planta desfibradora cerraría sus puertas de manera definitiva en 1987. Casi una década después, en 1995 (año en que fue vendida como ya se mencionó) la hacienda fue objeto de restauración, labores que estuvieron a cargo del Arq. Luis Bosoms que supervisó las técnicas y materiales que se implementaron en las labores restaurativas. Algunas de las edificaciones preservaron las puertas, pisos y marcos de las ventanas originales.

El estilo arquitectónico de Temozón Sur es señorial., sus proporciones combinados con elementos arquitectónicos resaltan su elegancia, riqueza y sencillez. El casco de la finca fue obra de su antiguo dueño Don Carlos Peón Machado. En 1996 la Hacienda Temozón sur se habilitaría como un hotel que hasta en pleno siglo XXI continúa siéndolo.

Su característico y llamativo color rojo te enamorará desde el primer instante en que veas esta majestuosa construcción histórica, testigo del auge henequenero que se vivió el siglo pasado. Su frondosa vegetación verde en sus jardines y las espectaculares vistas la convierten en un sitio paradisíaco para que el turista se hospede y descanse en una de sus habitaciones. Cuenta con un restaurante que cocina deliciosa comida típica, un spa donde el huésped se relajará completamente y terraza con alberca privada.