A tan solo media hora de Mérida y perteneciente al poblado de Acanceh, se encuentra la Hacienda Ticopó que data del siglo XVIII, la cual alcanzaría su máximo esplendor durante la época henequenera al igual que las demás haciendas que resplandecieron durante los siglos XIX y XX que dejaron una importante derrama económica en el Estado.

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El significado de la palabra “Ticopó” es “el lugar de los álamos” al derivarse del vocablo maya maya “kopo´, kóopo´” (álamo).

Antes de que produjera y trabajara con el oro verde yucateco, antiguamente era una estancia ganadera y maicera. De acuerdo con los registros, su primer dueño en la época de producción henequenera fue el Sr. Ricardo Molina Hubbe, aunque posteriormente pasó a manos de Avelino Montes en 1918.

Más tarde la adquirió el Sr. Lorenzo de Peón de acuerdo con un registro de sus iniciales y el año de 1930 en la chimenea de la casa de máquinas, no obstante, con base con unas monedas que emitió la finca en su momento, en su reverso se puede leer también su nombre fechado con el año de 1888.

De igual manera, el inmueble fue propiedad de la Sra. Teresa Molina de Casasús, dejándola como herencia a sus hijos Francisco y Joaquín. Ya en la década de los años cincuenta del siglo XX, el Sr. Jorge Arcila Negroe comenzaría administrarla hasta que la compró en 1975.

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La casa principal se estima que se construyó en 1788 tomando como referencia su estilo arquitectónico colonial cuya simetría en forma de “c” era muy típica de las haciendas ganaderas. Igualmente, su precisión puede apreciarse en su pórtico centrado, en sus columnas, en su escalinata de doble rampa, en sus 2 ventanas rectangulares en ambos lados, sus 3 arcos y su espadaña situada en el edificio principal que remarca incluso más dicha simetría mencionada.

Por su parte, las edificaciones como la desfibradora, la capilla, la casa de máquinas y las bodegas se conectan entre sí mediante una gran plaza que, en los años gloriosos del henequén ayudaron muchísimo en las labores, ya que se calcula que a la semana los trabajadores raspaban alrededor de un millón de pencas.

A comparación de la casa principal, la casa de máquinas se edificó en la época del Porfiriato, pero esto no representó ningún problema al apegarse a las normas y obligaciones industriales al emplearse estructuras de mampostería en sus paredes, rieles y vigas de metal y de madera en su techo.

En pleno siglo XXI, la Hacienda Ticopó es sede para albergar diversos eventos sociales o si lo deseas, puedes alojarte en alguno de sus lofts por un fin semana para que te relajes y escaparte de la urbanización para tener un contacto directo con el pasado colonial de esta construcción.