Ubicada en la subcomisaría de Xcanatún del municipio de Mérida y a tan 10 y 20 minutos de distancia de la zona arqueológica de Dzibilchaltún y del Puerto de Progreso, respectivamente, se encuentra una Hacienda del mismo nombre del poblado (Hacienda Xcanatún) que data del siglo XVIII, la cual es una de las tantas construcciones emblemáticas que resplandecieron durante los siglos XIX y XX que dejaron una importante derrama económica en el Estado.

El significado de la palabra “Xcanatún” es “piedra alta o piedra en alto” por derivarse de los vocablos mayas “ka´anaj” (alto, alta) y “tun” (piedra).

Remontándonos a los inicios de esta finca construida encima de antiguos asentamientos mayas precolombinos, se edificó a principios del siglo XVIII durante los años veinte. Como sucedió con las demás haciendas, Xcanatún primero se dedicó a la crianza ganadera y al cultivo maicero, pero a partir del siglo XX comenzó a producir henequén junto con otras fincas que detonarían el crecimiento económico en Yucatán.

Su primer propietario fue el Sr. Manuel Zapata Martínez y posteriormente la dejó como herencia familiar. Cuando la producción del agave tuvo su declive, la hacienda permaneció abandonada por muchos años hasta que su actual dueño, el Sr. Jorge Ruz Buenfil (hijo del arqueólogo francés y nacionalizado mexicano, Alberto Ruz Lhuillier, quien descubrió la Tumba de Pakal el Grande en el Templo de las Inscripciones en Palenque, Chiapas) la compró a la Sra. María del Rosario Solís Marcín de Palomeque en 1994 a través de un contrato de compraventa.

Tras haberla adquirido, estaba en terribles condiciones. Don Jorge y su esposa Cristina Baker la mandaron a remodelarla, mientras que algunas de sus edificaciones antiguas como “La Casa de Máquinas” (hoy en día habilitada como restaurante y bar) y “La Capilla” que se utiliza como sala de usos múltiples que alberga conferencias, reuniones y seminarios, se reconstruyeron. Finalmente, la hacienda transformada en un hotel hasta estos días, abrió sus puertas en el año 2000.

Entre las amenidades que cuenta este sitio de estilo eclético que combina los estilos neoclásicos y modernos, destacan sus 18 suites bellamente decoradas para que sus huéspedes tengan un excelente descanso tras recorrer los destinos turísticos del Estado, 2 piscinas, spa, jardines con vegetación frondosa y endémica de la región, y el mítico restaurante “Casa de Piedra” que ofrece comida típica de la gastronómica yucateca que combina las técnicas y cocina francesa.