Originalmente, el término “hacienda” se refería a un “conjunto de bienes”, por eso, durante los primeros años de la época colonial las ahora llamadas haciendas eran más bien estancias asignadas a los encomenderos españoles.

En el transcurso del siglo XVII las estancias fueron creciendo en extensión y número, y se situaron en regiones cada vez más apartadas de las poblaciones importantes; pero su actividad primordial siguió siendo la producción de ganado. Durante el siglo XIX muchas de las haciendas maicero-ganaderas, especialmente las de Mérida, se transformaron en henequeneras.

El henequén creó un escenario completamente nuevo que abarcaba el paisaje y los edificios de la hacienda, incluyendo las viviendas de los trabajadores. La casa principal expresaba la presencia del hacendado; la casa de máquinas, concebida muchas veces como un verdadero templo o palacio del trabajo; la iglesia o capilla como parte de la casa principal; las casas de los trabajadores, modernas también, de mampostería y teja ubicaban al peón en el nuevo mundo apropiado por el hacendado, que abarcaba todo el territorio visible.

A mediados de 1940, cuando se inventaron los hilos sintéticos, la industria del henequén cayó abruptamente y con ello, el esplendor de las haciendas. Por fortuna, algunos cascos de haciendas condenados a convertirse en escombros, han podido recobrar su auge y esplendor, al ser adquiridos por personas de gran sensibilidad y amantes de su cultura regional que, invirtiendo cuantiosas sumas en su restauración, las han convertido en hoteles, restaurantes, paradores de lujo, museos, casas de campo y recreo o en centros redituables destinados a eventos sociales.

  • Chenché de las Torres (Temax): Impresionante construcción cuyo estilo arquitectónico, nos recuerda la época medieval, ya que tanto su casa principal como la casa de máquinas tienen grandes torres que asemejan un castillo. En su construcción se pueden observar algunos escudos semejantes a los que fueran usados en Alemania e Inglaterra durante el Renacimiento. A través de la maleza se puede observar su capilla de bello estilo gótico.
    • Cómo llegar: Tome la carretera Cansahcab – Temax, poco antes de llegar a este, en el kilómetro 15, tome la desviación a su derecha. Puede reconocer la entrada formada por dos columnas rematadas por un dintel semejante a la torre de un castillo.

  • Chenkú (Mérida): Ubicada al norte de la ciudad de Mérida, colinda al norte y al este con la colonia San Vicente de Chuburná, al sur con el fraccionamiento Residencial del Norte (Chenkú) y al oeste con la colonia San Luis. Se ha convertido y acondicionado en casa de campo por sus actuales dueños, con la factibilidad de ser rentada para ceremonias privadas.

  • Chichén & Yaxkin Spa (Chichén Resort): La Hacienda Chichén es un paraíso yucateco que ofrece al visitante una gama de eco-actividades, servicios de eventos privados, bodas exclusivas y experiencias culturales únicas como lo son: su jungla privada maya, museo, auténtico centro ceremonial maya, jardines, un pequeño Centro de Servicios para huéspedes y un maravilloso centro de sanación holística maya: Yaxkin Spa, uno de los más prestigiados Spas de México. Entre las haciendas de Yucatán, Hacienda Chichén ofrece el más exclusivo y bello ambiente para celebrar elegantes ceremonias de bodas, fiestas y retiros para grupos familiares y ejecutivos.

 

  • San Antonio Chichí de los Lagos (Homún): La ex hacienda henequenera San Antonio Chichí de los Lagos (nombre que recibe el inmueble por su cercanía con la laguna de Yalahau y otros dos cuerpos acuíferos de menor dimensión) está ubicada a cuatro kilómetros al norte de la laguna de Yalahau, en el municipio de Homún -a 45 kilómetros al sureste de Mérida. Actualmente funciona como parador turístico.

 

  • Chunchucmil (Maxcanú): En el camino que va de Maxcanú a San Simón a solo 21 kilómetros de distancia del primero, se encuentra el poblado de Chunchucmil, sobre la que fuera una antigua ciudad maya doblemente amurallada con el fin de respetar los límites del recinto sagrado. En el interior de este poblado se encuentra la hacienda de Chunchucmil que fue edificada en 1872 según la placa que se encuentra en la casa principal que reza “En honor a Don Pedro Peón Lara, fundador de Chunchucmil 1872-1928”.

 

  • Citincabchén (Chapab): Hacienda henequenera que en tiempos pasado fuera productora en escala de la fibra, que actualmente está en decadencia. Su nombre quiere decir, traducido literalmente, “me agrada solamente la miel”, por derivarse de las silabas, CI, sabroso, agradable al paladar, TIN ó TEN, a mí, yo, CAB, mi, él y CHEN, solo, solamente; podría también dársele esta otra interpretación, “me gusta” del verbo agradar y no gustar, “la naturaleza del pozo”, que se derivaría de las voces, CITIN, me gusta, CAB, naturaleza o mundo y CHHEEN, pozo (en el supuesto caso que fuera esta la terminación de la palabra y no CHEN con una H).

 

  • Dzoyaxché (Mérida): La ex hacienda Dzoyaxhé, que forma parte de la reserva ecológica de Cuxtal, tiene varios atractivos, entre los que destacan paseos en “truck”, visitas a un cenote, estanque para nadar, área de juegos rústicos, sitio para acampar y parte de antigua maquinaria con la que se procesaba la fibra de henequén. La entrada a la ex hacienda es libre. El visitante sólo paga por los servicios que solicita, como el paseo en “truck”, el uso del estanque o el acceso al cenote.

  • Eknakán (Cuzamá): Se encuentra sobre la carretera Acanceh – Cuzamá a sólo 16 kilómetros del primero. Eknakán significa “la casa oscura de la culebra” o bien “las cuatro casas oscuras”. Fue una importante hacienda erigida con el propósito de que algún día fuera la iglesia del pueblo y no sólo de la heredad. El templo es de arquitectura gótica, según los conocedores; clásica de Alemania. Es considerado un museo. Tiene numerosos ventanales, algunos circulares donde pueden admirarse los restos vitrales multicolores que permitían una iluminación sorprendente.

  • Itzincab Cámara (Tecoh): Tres arcos torales sostenidos por igual cantidad de pilares de piedra con dinteles, que datan del siglo XIX, forman la fachada central de la casona de la hacienda Itzincab Cámara, a la que se accede por una escalinata flanqueada por rejas de hierro forjado. Una reminiscencia arquitectónica de las espadañas coloniales que adornaban por lo general la parte superior de las casas principales de las haciendas remata el frente del conjunto central. Al extremo derecho de la casona se encuentra lo que es “El cuarto del patrón”. Amplia y cómoda, la recámara tiene piso de duela, como todo el de la casa principal. Para visitar la hacienda, si se sale de Mérida, hay que utilizar el tramo carretero Kanasín-Acanceh-Tecoh. En esta última población se toma una desviación -calle 27-, en el costado oriente de la iglesia; luego de un trayecto de ocho kilómetros, por un camino que se está pavimentado, se llega a la hacienda.

  • Kancabchén (Baca): La hacienda Kancabchén, rescatada del abandono hace más de 15 años, se transforma en escenario de amplio proyecto ecoturístico y social por medio del cual se ofrece una visión de las tradiciones y costumbres de Yucatán. La hacienda, que pertenece a la familia Ponce García, es uno de los centros lecheros más grandes de la zona -se ubica en el municipio de Baca, a 22 kilómetros de Mérida- y también lugar de descanso y recreación para los propietarios, ya que cuenta con todas las comodidades.  El público en general puede disfrutar ahora de los atractivos de la centenaria hacienda, mediante recorridos turísticos o con motivo de recepciones sociales de bodas, XV años y convenciones.

  • Katanchel(Tixkokob): Katanchel -palabra maya que significa “donde se pregunta al arco del cielo”- se encuentra a la altura del kilómetro 24 de la vía Mérida Valladolid, a cuatro kilómetros y medio de la carretera, hacia el norte, por un camino blanco abierto para facilitar la comunicación terrestre con el lugar. La hacienda, de 220 hectáreas, colindantes con 10,000 hectáreas ejidales, fue adquirida por los esposos Sres. Aníbal González Torres y Mónica Hernández Ramírez -español y veracruzana, promotores de la reforestación y el ecoturismo.

  • Kochol (Maxcanú): La hacienda Kochol pertenece al municipio de Maxcanú. Se localiza a 14 kilómetros de la cabecera municipal, en una desviación de la carretera Mérida – Campeche. El conjunto se compone por tres edificios importantes: casa principal, casa de máquinas y casa del administrador. Se notan dos ejes de composición determinados uno por el acceso hacia la casa principal desde el poblado mediante una gran calzada y el otro por el acceso norte desde el poblado a la casa de máquinas teniendo un gran espacio que funge como plaza que intercomunica a estos edificios. En general se aprecia en los edificios una volumetría simple que contrasta con lo elementos empleados en la casa principal como son: pórticos con arcos rebajados apoyados sobre columnas de piedra, balaustradas y cornisa, y un frontón interrumpido como remate superior.

  • Misné (Mérida): Originaria del siglo XVIII, fue en sus inicios una hacienda maicero-ganadera, evolucionando en el siglo XIX al monocultivo del henequén. Durante el siglo XX la casa principal y campos que la rodean fue adquirida en propiedad privada, convirtiéndose tiempo después en el lugar del mundialmente reconocido tenor yucateco Nicolás Urcelay, quien tuvo la oportunidad de llevar la música yucateca hasta la Casa Blanca en Washington. Posteriormente fue abandonada y adquirida para uso privado, y en el 2004 se inició la remodelación de la propiedad abriendo sus puertas al público a finales del 2007 como Hacienda Misné-Hotel Indigo.

  • Misnebalam (Progreso): Maravillosa hacienda de gran amplitud y extensión, la cual nos hace sentir y respirar el aire de la época colonial. Se puede llegar a ella por una desviación localizada en el kilómetro 15 de la carretera Mérida – Progreso. Aún se conservan las máquinas henequeneras que son consideradas verdaderas piezas de museo. Es considerado el pueblo fantasma de Yucatán.

  • Noc-Ac (Mérida): La Hacienda Noc-Ac de Peón surgió en la segunda década del siglo XVIII como una pequeña ranchería, la cual servía para dotar de avíos y descanso a los viajeros que pasaban por ahí rumbo a la capital o regreso a su poblado. Hacienda Noc-Ac cuenta con 4 edificios antiguos que datan de diferentes épocas de acuerdo al uso que se le fue dando a la propiedad. Se ubica sobre la carreterra a Cheuman-Sierra Papacal, en la localidad de Dzityá, municipio de Mérida.

  • Nuestra Señora de la Soledad Pebá (Abalá): La hacienda Pebá pertenece al municipio de Abalá. Ubicada en una desviación de la carretera Mérida-Campeche, vía ruinas, aproximadamente a 18 kilómetros del pueblo de Umán. Pebá surge como estancia en tiempos de la colonia, posteriormente se transforma en hacienda maicero – ganadera. De esta etapa tenemos noticia de su arquitectura en 1825, bajo el nombre de Nuestra Señora de la Soledad de Pebá.

  • Oxtapacab (Tecoh): La hacienda Oxtapacab fue construida en el año de 1887. Siendo los primeros propietarios, los hermanos Berzunza. Posteriormente quedó como único dueño el señor Hernán Berzunza, quien era comerciante y destinó la propiedad para la producción y maquila del henequén. Este le heredó la finca a la señora Consuelo de Berzunza, quien la administró hasta 1952, dejándola como herencia a su sobrino Eduardo Gutiérrez Espinosa, quien la vendió en el año de 1977, al señor Jesús Rivero, el cual la mantuvo con la producción de maquila de henequén hasta el año de 1983, fecha en que la compró la señora María Eugenia Delbois de Martell.
    • Cómo llegar: A esta hacienda se accede por dos posibles vías: la carretera Mérida – Timucuy y la carretera Mérida – Tecoh, tomando los correspondientes desvíos a los 23 y 27 kilómetros, de manera respectiva. 

  • Petac (Mérida): Data del siglo XVII y fue construida sobre los restos de un sitio maya. Se ubica dentro de la reserva ecológica de Cuxtal y ofrece a sus visitantes un ambiente tranquilo e instalaciones de lujo. Esta hacienda cuenta con todos los servicios necesarios para recibir hasta 10 personas.

  • Petcanché (Mérida): Petcanché está ubicada dentro de la ciudad, en el fraccionamiento las brisas entre las calles 35 y avenida 20. Aunque para penetrar, gozar y admirarnos de ese gran tesoro que aún conserva, es necesario solicitar la autorización de su propietario Sr. Omar Díaz, no pasamos por alto la mención de esta gran joya, que encierra tantos recuerdos y datos históricos.

 

  • Petectunich (Acanceh): El conjunto se conforma de una gran explanada delimitada por las viviendas de los acasillados, la capilla y la casa de máquinas, formando esta última, junto con la bodega, el parámetro donde se ubica el acceso al patio que antecede a la casa principal. La casa principal se distingue entre edificios similares de otras haciendas por la incorporación, dentro de su eclecticismo, de un pórtico con tratamiento formal neogótico basado en arcos ojivales apoyados en haces de columnillas, rematado en un pretil calado. En la segunda planta, de manera retraída respecto a la fachada, se ubica al centro un mirador que permitía vigilar las quemas en los planteles, al cual se accedía por una escalera exterior adosada al edificio. La casa de máquinas presenta la particularidad de que su fachada principal hacia la explanada del poblado, corresponde a los espacios destinados a alojar el sistema motriz y el área de empaque, disponiéndose en la parte posterior, mirando hacia la casa principal, el tren de raspa, siendo que, en la mayor parte de las haciendas, la disposición del esquema es inverso.
    • Cómo llegar: La hacienda Petectunich se encuentra a 19 kilómetros de la ciudad de Mérida, sobre la carretera Mérida – Acanceh.

 

  • Poxilá (Umán): La hacienda Poxilá pertenece al municipio de Umán, y se encuentra a 9 kilómetros aproximadamente al sur de su cabecera municipal, se accede a ella por la carretera Mérida-Campeche, antiguo Camino Real. La casa principal, originalmente colonial, registra ampliaciones en el período henequenero, sin embargo, es un buen ejemplo de integración de dos épocas en donde espacio, tecnología y forma, armonizan para producir un excelente resultado. Del período henequenero destaca el uso de nuevos materiales como la teja marsellesa en techumbres inclinadas soportadas sobre una estructura de madera, proporcionando una imagen novedosa y simultáneamente conservadora de su tradición.

  • San Antonio Chalante (Sudzal): Hacienda de 324 hectáreas, ubicada cerca de Izamal, 70 km al oriente de Mérida. Todavía es un sitio rústico, un remanso de tranquilidad, recreación y contacto con la naturaleza, en un ambiente evocador de los años gloriosos de las fincas henequeneras. Rodeada de naturaleza, lejos del ruido, San Antonio Chalanté es una hacienda diferente en muchos sentidos.

  • San Antonio Cucul (Mérida): Esta antigua y señorial hacienda enmarcada con un arco que da paso hacia su bella construcción arquitectónica de características históricas, se encuentra ubicada al norte de Mérida, en el km. 6 de la carretera a Progreso. Se desconoce con exactitud su antigüedad; el primer documento encontrado data del año de 1690, pero según opinión de eruditos en la materia, su arquitectura es de una edad más avanzada.

  • San Antonio Kaua (Mérida): Se encuentra situada dentro de los límites y al oriente de la ciudad de Mérida, Yucatán. Reconstruida siguiendo estrictamente las recomendaciones del INAH, Hacienda Kaua es testimonio de la belleza de la arquitectura colonial del sureste mexicano. El casco de la hacienda data del siglo XIX. La Hacienda Kaua fue marco importante de una desfibradora, ya que era la casa principal del hacendado y frente a ella se encontraba con anterioridad dicha desfibradora. Tenía su propia noria, misma que alimentaba su alrededor con el agua que se sustraía. Su sótano eran las galeras.

  • San Antonio Millet (Tixkokob): Se ubica sobre la carretera Mérida-Tixkokob. Los mayas le llamaron a este lugar Cerro Rojo “Mul Chac”, que fue estancias de ganado desde el año de 1667 y posteriormente finca henequenera, como todas las tierras vecinas que la rodean. A finales del siglo XIX, esta hacienda pasó a manos de la Condesa de Miraflores quien bautizó con el nombre de San Antonio Peón. En esta época se inició una acuciosa remodelación de los edificios principales, así como la edificación de la capilla. Con materiales de origen francés, recuerdos medievales y renacentistas, la hacienda adquirió un estilo propio y singular.

 

  • San Antonio Tehuitz (Kanasín): La hacienda San Antonio Tehuitz pertenece al municipio de Kanasín, muy cercano a la ciudad de Mérida, en la carretera Mérida – Kanasín. En 1933 la hacienda fue afectada para dotar de ejidos al pueblo de Kanasín en obediencia a las leyes agrarias de la época. El edificio de la casa de máquinas en San Antonio Tehuitz es uno de los casos que mantuvieron, formalmente, vínculos con la arquitectura colonial más que con la porfiriana. A pesar de la incorporación de materiales constructivos novedosos, el tratamiento dado a las arcadas en madera con un delicado trabajo artesanal, así como el uso de una escala no monumental, lograron que este edificio de tipo industrial mantenga, en el contexto de esta hacienda, su integración a un sitio de fuerte arraigo histórico-colonial.

  • San Bernardo (Maxcanú): Hacienda de gran antigüedad, tal vez más de 100 años. Desde el instante en que sus puertas nos dan paso, se respira vida y ambiente colonial. Se ubican en el kilómetro 55 de la carretera Mérida – Campeche, y desde hace 20 años se dejó de raspar el henequén. Perteneció al Sr. Don Miguel Peón y ahora es propiedad del Lic. Fernando Palma. El santo patrono de esta hacienda es San Bernardo, que aún ocupa su lugar en la capilla. Las bodegas de henequén, que en sus buenos tiempos jugaron un papel importante, forman ahora, un interesante museo de transportes, dividido en tres salas, una de ellas se refiere a las carretas, que datan de 1955, similares a las calesas que aún podemos ver cruzar por las calles. Se exhiben tres.

  • San Diego Azcorra (Mérida): Las ex haciendas San Diego Azcorra y San Antonio Kaua son sobrevivientes de la época de gloria en que el “oro verde” y la industria henequenera eran la base económica del Estado. Ambas se ubican sobre la calle 69 y dan el nombre a las colonias que hoy las rodean y que las han adoptado como parte del panorama urbano. A la primera, San Diego Azcorra, actualmente sólo le sobrevive la casa principal y que fue declarada sitio patrimonial en el período de 1870 a 1872, cuando fue gobernador del estado el Lic. Manuel Cirerol y Canto, también propietario del lugar.

  • San Ildefonso Teya (Kanasín): Teya está a sólo 12.5 kilómetros de Mérida y paulatinamente se consolida como un importante atractivo para los visitantes. Su arquitectura encanta a todos los que la visitan, por sus áreas verdes y pasillos, el ambiente campirano y la esencia del pasado que se respiran en sus instalaciones. Estar en la Hacienda Teya es retroceder en el tiempo. En 1974, la hacienda lucía destruida, abandonada e inhabitable. Es entonces cuando su propietario, Sr. Arnoldo Canto, decide ponerla en venta, aunque pocas personas se interesan por el predio debido a su pésimo estado. Sin embargo, un hombre con visión turística, el Sr. Jorge Carlos Cárdenas Gutiérrez, se percata de la magnífica ubicación de Teya y decide comprarla. Para ello, entrega su auto nuevo a cambio de la propiedad y firma 12 letras para pagar el saldo. Así, el sitio pasa a manos de una nueva familia. La C.P. Carolina Cárdenas Sosa, directora de operaciones de la Hacienda Teya, rememora que su padre se sintió feliz al adquirir el inmueble.

  • San Ignacio (Progreso): La hacienda San Ignacio pertenece al municipio de Progreso. Se encuentra ubicada aproximadamente a 21 kilómetros de la ciudad de Mérida, con la que se comunica por medio de la carretera Mérida – Progreso, que a su vez entronca con una carretera angosta de un kilómetro hasta la hacienda. Los tres edificios principales que delimitan el área central abierta son la casa principal, la casa de máquinas y la iglesia.

  • San José Cholul (Tixkokob): Se localiza en el municipio de Tixcocob, a 33 km. de Mérida. Hacienda convertida en hotel el cual fue nominado entre los mejores del mundo por la Revista Condé Nast; ya que alojarse en esta hacienda significa en estricto sentido, visitar un sitio histórico importante. Los cuartos y las suites de la hacienda respetan al máximo la disposición y el estilo que marcaron época en la Colonia. La Hacienda cuenta con 15 habitaciones, dos cuartos superiores, ocho garden junior, cuatro mayan villages y una garden suite.

  • San José Tipceh (Muna): La hacienda de San José Tip – Ceh se encuentra a la vera de la carretera que une a Muna con Ticul, a 5 kilómetros de la primera y 17 de la última. En este lugar se unen dos rutas turísticas: la ruta Puuc y la ruta de los Conventos. Por su magnífica localización cuenta con numerosas ventajas como el fácil acceso, ya que todas las localidades que cruzan están comunicadas con carreteras en buenas condiciones y cuenta con medios de transporte adecuado, etc. Entre sus principales atractivos se encuentran la casa principal, la casa de máquinas, la capilla y la casa de servicios.

  • San Juan Dzonot (Mérida): De arquitectura colonial y con un ambiente de relajación hacen de la Hacienda San Juan Dzonot el mejor lugar para los eventos importantes como bodas, bautizos, reuniones de trabajo o simplemente tomarse unas vacaciones. Cuenta con una Capilla “San Juan” construida con materiales de la zona como son: barro, madera, hierro y piedra que nos permiten apreciar la arquitectura colonial de la época. La casa principal cuenta con 5 confortables habitaciones y una suite de estilo colonial, enmarcadas con amplios pasillos, una amplia cocina, una piscina con bar, un salón de juegos con mesas de billar y terrazas privadas. La Hacienda se encuentra rodeada de una flora exquisita y hermosos jardines con árboles como la Ceiba considerado el árbol sagrado de los Mayas.

  • San Lorenzo Aké (Tixkokob): Situada en la zona arqueológica de Aké, a 8 kilómetros aproximadamente de Tixkokob por el camino que va a Tahmek. San Lorenzo Aké tuvo su origen y pasado cuando se formaron las antiguas estancias ganaderas durante la época colonial. Un factor que desfavorecía a la hacienda fue el estar llena de cerros arqueológicos, ya que parte de la misma construcción, se encuentra sobre una extensa plataforma arqueológica de poca altura que limita la finca por el oeste.

  • San Miguel (Valladolid): La hacienda San Miguel, ubicada a ocho kilómetros de Valladolid -sobre la carretera a Dzitás- combina las actividades agropecuarias propias de un rancho en producción con los servicios de un parque ecoturístico, de modo que hoy día es un atractivo más en el oriente de Yucatán. Para llegar a San Miguel desde Valladolid hay que salir por la carretera a Dzitás e Izamal, que durante mucho tiempo se conoció como “Camino Real”; a la altura del kilómetro 8 se encuentra un acceso para vehículos donde el vaquero encargado Armín Lizama o el administrador Carlos Méndez Irabién dan la bienvenida a los visitantes, asignan alguna cabaña de las que se rentan o informan y conducen hacia alguno o varios de los servicios que se prestan en el lugar.

  • San Pedro Chimay (Mérida): Hacienda de gran hermosura, deleite de las personas amantes de la historia, su estilo es un tanto diferente por la construcción especial de los arcos que se encuentran a la entrada. Está situado al sur de la ciudad en el kilómetro 7 de la carretera Mérida-Timucuy. Está rodeada por sencillas viviendas que conforman el pueblo del mismo nombre. Las familias que habitan esta zona permanecen preferentemente dentro de sus casas dada la escasez de zonas arboladas que prodiguen sombra. Se desconoce la fecha de fundación de la hacienda. Se sabe que en 1852 el visionario hombre de negocios Juan Miguel Castro, fundador del Puerto de Progreso, se aventura en la reconstrucción de este pequeño emporio en honor a doña María de Jesús Lara, su esposa. Entrando se distingue una placa que tiene el siguiente grabado “San Pedro Chimay” dedicada a Doña María Jesús – Hará – Juan Miguel Castro. Fue reedificada en el año de 1852.

 

  • San Pedro Chukuaxín (Mérida): Ubicada al oriente de la ciudad en la colonia Chuminopolis, mejor conocida como “La Casa de la Cristiandad”. Esta antigua propiedad considerada estancia en el siglo XVIII perteneció a los padres jesuitas, quienes fueron expulsados de Yucatán en 1767, en cumplimiento de un decreto del Rey Carlos III, dirigido a España y todos sus dominios. Actualmente es el local de la casa de la Cristiandad, ubicada en la calle 14 N° 198 de la Colonia Chuminópolis.

  • San Pedro Noh Pat (Kanasín): Al oriente de Mérida, en el municipio de Kanasín, antigua construcción colonial recupera en forma paulatina los rasgos de añeja arquitectura, entremezclada con elementos prehispánicos que le imprimen peculiar fisonomía. San Pedro Noh Pat es el nombre de la ex hacienda, la cual, como muchas otras de la época colonial, primero fue estancia ganadera maicera y luego henequenera, durante el auge del cultivo del agave. Ubicada en el corazón de la localidad del mismo nombre, a un kilómetro al oriente del anillo periférico -a un costado de la carretera que conduce a Valladolid-, comienza a despertar de largo sueño la que se supone fue una de las primeras propiedades de los conquistadores españoles, por la cercanía con Mérida.

  • San Pedro Ochil (Abalá): Construcción del siglo XVII. Testigo mudo de la bonanza económica que en décadas anteriores alcanzó Yucatán y sobreviviente de la debacle henequenera, la ex hacienda San Pedro Ochil resurge del olvido y abandono. La arquitectura de San Pedro Ochil se asemeja a las de añejas fincas de la región que aún sobreviven, en particular la de Yaxcopoil, sobre todo en el arco de acceso y en la casa principal, dispuesta en una pieza de corte rectangular. De corte morisco, con influencia neoclásica -propia del siglo XIX-, un arco ornamentado da la bienvenida a los visitantes a la ex finca. Hay un amplio jardín con plantas de especies endémicas y una angosta calzada de rieles, por la que transitará un “truck” que llevará a los visitantes en paseos por las instalaciones de la ex finca.

 

  • Santa Cruz (Mérida): La hacienda Santa Cruz es un hotel boutique situado en medio de la reserva ecológica de Cuxtal, basado en la idea de la convivialidad, naturaleza y paz, en el que se cuida especialmente el confort y privacidad de los huéspedes. La Hacienda Santa Cruz empieza su historia en 1640. En aquellos tiempos, era un monasterio de monjes franciscanos, los cuales vivían en la parte más antigua de la hacienda “la casa principal”.

  • Santa María Acú (Halachó): A la hacienda Santa María Acú se accede tomando la carretera de Mérida a Campeche (vía corta) desviándose en la población de Halachó 137.013, kilómetros al norponiente. Si bien esta hacienda pertenece al período porfiriano, su registro catastral más antiguo señala que en 1916 pertenecía a la Cía. Agrícola García Morales S.A. y permanece como propiedad de la familia García Fajardo hasta 1932, cuando queda a nombre de los hermanos Vales Millet. De 1945, hasta 1981, pasa a ser propiedad de varias personas siendo el último registrado en el catastro, el Sr. Karl Erik Nore.

  • Santa Rosa de Lima (Maxcanú): La hacienda Santa Rosa, pertenece al municipio de Maxcanú. Se encuentra al suroeste de la vía Maxcanú a 10 kilómetros., se accede a ella por medio de la carretera federal Mérida – Campeche vía corta, al oeste entre el tramo Maxcanú – Halachó. Es una de las haciendas que surgen con el auge henequenero y es edificada para ese fin, sin haber pasado por el período anterior, el de la hacienda ganadera. En torno a la hacienda encontramos paisajes que llevan a descubrir prodigios de la naturaleza virgen: reservas de la biosfera, refugios de flamencos rosas, ciénagas y petenes cubiertos de aves exóticas y a lo lejos el mar. Por la noche el espectáculo que fascinó a los mayas, un cielo desbordante de estrellas.

  • Santo Domingo (Maxcanú): Pertenece al municipio de Maxcanú. Ubicada a 10 kilómetros de la cabecera municipal, hacia el suroeste del Estado. Se accede a ella por la desviación hacia corta, y dista 67 kilómetros al sur de la ciudad de Mérida. Sus elementos arquitectónicos son muy simples: una cornisa como remate superior y un elemento en forma de arco en un extremo, en donde se ubicaba la campana para llegar a los trabajadores.

  • Santo Domingo Hunxectamán (Umán): La hacienda Santo Domingo Hunxectamán se encuentra ubicada en el kilómetro 5 de la carretera a Umán en el poblado de Hunxectamán. Es una hacienda henequenera que presenta rasgos característicos arquitectónicos del siglo XVIII. A pesar de que la evidencia en sus edificaciones y cuartos de máquinas hablan de una producción henequenera, se sospecha que alguna vez fue también, testigo de la producción algodonera en nuestro estado ya que, junto con la caña de azúcar, el henequén y el algodón, crecían con facilidad en el característico suelo yucateco. Completamente restaurada con sumo cuidado en los detalles que conservan la identidad, historia y pasado de la hacienda, Hunxectaman ha recuperado el esplendor de sus mejores años y abre sus puertas al público. Los servicios que la hacienda ofrece son: Jardines con Capacidad de hasta 1500 invitados al aire libre; Salón con aire acondicionada de hasta 450 invitados, Diferentes escenarios para realizar su evento; área de recepción de invitados, Capilla; área de baños para los invitados con aire acondicionado, cuidando la belleza y comodidad; Cuarto para el anfitrión con baño y aire acondicionado; área de cocina para el banquetero con alacenas y baños de servicio; Estacionamiento, Servicio de Valet Parking y con horario ilimitado el día del evento.

  • Sotuta de Peón (Tecoh): Entre 1901 y 1916 Yucatán fue el productor número uno de fibras duras naturales en el mundo. La riqueza económica que trajo consigo el cultivo, el procesamiento y exportación del henequén generó el ingreso de importantes divisas al Estado de Yucatán, al grado de sacarlo de la aguda crisis económica en que se encontraba, originada por la sublevación indígena, más bien conocida como La Guerra de Castas. Sotuta de Peón es una de las pocas haciendas henequeneras que existen en plena producción y en la que la historia se encuentra viva. Recorrer sus instalaciones representa una experiencia extraordinaria en la que la belleza, el confort y la aventura son los protagonistas de una travesía por el glorioso pasado peninsular. El recorrido se realiza en plataformas de madera, jaladas por mulas, con ruedas metálicas que transitan sobre rieles de Cauville, importadas de Francia. Extensos plantíos de henequén nos dan la bienvenida como preámbulo al tour que nos permitirá conocer de cerca Sotuta de Peón, una hacienda Viva.

  • San Juan Bautista Tabi (Oxkutzcab): La hacienda de San Juan Bautista Tabi, en la carretera que nos lleva a Yaxcabah, fue de las pocas de producción diversificada, cuyos cultivos más importantes fueron la caña de azúcar y el maíz. La fachada de su casa principal es suntuosa, con doble arquería y en su iglesia cuenta con un magnífico retablo. La planta de las haciendas ganadero-maiceras estuvo integrada por la casa principal, la capilla, las casas-habitación para los diferentes estratos de la población que sostenía la hacienda; las construcciones de servicios y producción; los corrales y la noria siempre cercanos a la casa principal; los terrenos destinados a la producción agrícola y ganadera y los de reserva.

 

  • San Antonio Tahdzibichén (Mérida): Ubicada en el kilómetro 5 de la carretera Mérida – Timucuy, la casa principal es sobria, consta de 4 recámaras, recibidor, estancia y comedor. San Antonio Tahdzibichén ostenta un color tierra reconfortante y agradable a la vista, por lo tanto, propicia que quien transita por esta zona de la reserva de Cuxtal se detenga unos minutos a recorrer esta construcción antigua, ahora convertida en centro de reuniones sociales. La entrada principal está señalada por un arco mixtilíneo.

 

  • Tamanché (Mérida): Tamanché está ubicada en el kilómetro 19.5 de la carretera Mérida-Progreso, uno de sus dueños fue el señor Antonio Bolio, pero actualmente es propiedad de la Sra. Teresa Berzunza de G. Cantón. La hacienda está rodeada de bellos arcos, elementos ampliamente difundidos en este tipo de construcciones. Cuenta con 8 recámaras y todas sus instalaciones se encuentran en gran parte decoradas con muebles antiguos.

  • Tanil (Umán): La Hacienda está ubicada en la carretera a Umán, en el Km. 14 y cuenta con cuatro recámaras, bellamente amuebladas y recupera los rasgos de su arquitectura colonial entremezclada con la flora de la región, en un ambiente de tranquilidad, ideal para quienes buscan un sitio agradable de descanso en contacto directo con la naturaleza.
    • Tanil, -Lo bienvenido o bien amado- en lengua maya, es el nombre de esta añeja hacienda que, como muchas otras de la época colonial, primero fue estancia ganadera y luego henequenera, durante el auge del cultivo del agave.

  • Tanlum (Mérida): Majestuosa hacienda que se encuentra al noreste del centro de Mérida. La primera fecha en que se tuvo noticia de ella, fue en diciembre de 1691, cuando Doña Luisa Hernández cambia su sitio de Tanlum (todavía no era considerada estancia), por una hacienda más cerca de Conkal a Don Bernardino de la cerda. Actualmente solo se conserva la casa principal en muy buenas condiciones, el arco que sirvió de entrada y la noria, el resto de la hacienda se fraccionó.

  • Techóh (Tixpéhual): Pertenece al municipio de Mérida y está muy cercana a la ciudad, sobre la carretera Mérida-Tixkokob. El conjunto de los edificios centrales está organizado más o menos linealmente con un gran espacio abierto al frente, todo esto circundado por una barda perimetral. En los puntos extremos, se localizan la casa principal y la casa de máquinas. La casa principal, modificada en el período henequenero, se desplanta sobre un gran terraplén y posee un corredor que se desarrolla en dos puntos y columnas de piedra. La casa de máquinas puede considerarse como representativa del tipo 3 que se caracteriza por una fuerte expresión de la estructura de madera como elemento dominante del conjunto.

  • Tekik de Regil (Mérida): Tekik se origina de la palabra kik que significa “el lugar de la sangre” o “donde está la sangre”. Tekik de Regil, vieja hacienda henequenera, situada a escasos kilómetros de Mérida por la antigua carretera a Uxmal y Umán, es una de las pocas construcciones que todavía nos pueden transportar a la época colonial que vivió Yucatán, gracias a que su supervivencia se ha garantizado al ser adquirida por personas amantes de su cultura regional como Don Enrique Cámara Peón y su hijo Don Enrique Cámara Lara. Se desconoce la fecha de su fundación, pero no es difícil decir que Tekik forma parte del grupo de las estancias más antiguas, situadas en los alrededores de Mérida, creadas por los conquistadores a fines del siglo XVI.

  • Temozón Sur (Abalá): Perteneciente al municipio de Abalá, cuyo nombre significa “remolino de viento”, ideal para remontarse en el tiempo y respirar el ambiente de prosperidad económica que vivió Yucatán a finales del Siglo XIX y principios del XX. Cuenta con 28 espaciosas suites lujosamente amuebladas y amplios baños con modernas instalaciones, el cuarto del patrón o suite presidencial, que consiste en una espaciosa habitación con estancia, sala de estar, biblioteca, amplio baño con una original tina y lavabos de piedra y una terraza con alberca privada.

  • Ticopó (Acanceh): Pertenece al municipio de Acanceh y se localiza a medio kilómetro de la carretera Mérida-Valladolid y a dieciséis kilómetros del anillo periférico. Los edificios principales y el área de vivienda para peones están bien delimitados en Ticopó. En el interior de un gran espacio cuadrangular se aprecia un eje central entre su acceso y la fachada sur de la casa principal. Otro eje transversal que conduce al caserío de los peones y a los planteles. Tres importantes edificios comparten el conjunto: la capilla, la casa de máquinas y desfibradora y las bodegas. Estos edificios se articulan funcionalmente a través de una gran plaza.

  • Uayalceh (Abalá): La hacienda Uayalceh pertenece al municipio de Abalá, se localiza al sur de la ciudad de Mérida y se accede a ella por una desviación de la carretera Mérida-Ticul. En la casa principal de la hacienda funcionó la -escuela normal rural- de 1938 a 1940, alrededor de ésta hay varias casonas inspiradas en los conventos franciscanos con patios centrales y rodeados de árboles frutales. En nuestros tiempos la hacienda aún continúa ejerciendo la actividad henequenera y la recolección de frutas; también proporciona alojamiento a estudiantes.

  • Xcanatún (Mérida): Ubicada a ocho kilómetros al noreste de Mérida, la antigua finca, como otras de su tiempo, primero fue estancia ganadero-maicera antes de convertirse en henequenera, cuando el cultivo del agave se consolidó a principios de este siglo, después de la Guerra de Castas. Para llegar al lugar hay que tomar la carretera Mérida-Progreso y doblar, a la altura del Parque de Industrias No Contaminantes, en un desvío hacia el noreste que comunica con el poblado de Xcanatún. Toda la vía está en buenas condiciones.

  • Xcanchakán (Tecoh): Majestuosa hacienda donde finaliza la carretera a Telchaquillo, es indudable que fue producto de la conquista española en 1542; para llegar a ella es necesario tomar la carretera a Kanasín-Acanceh-Telchaquillo y después de aproximadamente una hora veremos e esplendor de Xcanchakán. A Xcanchakán se le puede interpretar de dos maneras: X en maya es símbolo femenino, se puede traducir como “Víbora de la llanura o sabana” ó “Cuatro llanuras o sabanas”.

  • Xcumpich (Mérida): Hacienda rústica del municipio de Mérida, su denominación quiere decir “Lugar del árbol encantado”, por derivarse de las voces: Cun, Canal -encantar o hechizar- y PICH -árbol corpulento-. La palabra Xcumpich podría interpretarse también como: vaciar algo en la olla, que se deriva de CUM -Olla- y PICH E -echar, escanciar o vaciar algo-, traducción que no se considera correcta en este caso.

  • Xcunyá (Mérida): A esta hacienda se accede por la carretera Mérida – Progreso, tomando una desviación de 5 kilómetros en el entronque Dzibichaltún. La hacienda henequenera perteneció durante la primera mitad del siglo XX a las señoras Concepción Carbajal Castellanos y Teresa Carbajal de A; posteriormente su propietaria fue la Sra. Landy Esther de Cáceres álvarez, siendo sus dueñas actuales la Sra. Laura Álvarez Duarte y la familia Cáceres Álvarez. La capilla incorpora dentro del repertorio eléctrico de las haciendas, elementos neorománticos, que se superponen a la estructura masiva de la nave: la torre que se levanta sobre el pórtico, configura la fachada principal rematada con el chapitel. Los arcos de medio punto, el rosetón central y los contrafuertes complementan la expresión particular de esta capilla.

  • Yaxcopoil (Umán): Está ubicada dentro de los límites de Umán, municipio de Mérida y está rodeada de establecimientos rurales de avanzada antigüedad, es mencionada repetidamente en diversos documentos de mensuras y deslindes desde 1703, haciéndonos suponer que ya funcionaba como estancia de ganado mayor, vacuno y caballar desde épocas anteriores, a pesar de lo cual no hemos tenido noticias sobre sus dueños sin hasta 1780. Yaxcopoil, que en lengua maya significa “Lugar de los álamos verdes”, reúne en su historia los tres grandes periodos del Yucatán de ayer: la vida prehispánica, la colonial y el auge henequenero de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Se puede visitar la hacienda, ya que se ofrece como museo.

  • Yunkú (Sacalum): Rústica hacienda del siglo XVII asentada sobre la cima de una colina teniendo una vista panorámica del agradable pueblo. La Hacienda Yunkú era en antaño una estación de ganado y después una plantación de henequén o planta de sisal. Sus elementos arquitectónicos son muy simples: una cornisa como remate superior y un elemento en forma de arco en un extremo, en donde se ubicaba la campana para llegar a los trabajadores.