Cuando la producción del oro verde resplandecía en Yucatán, las haciendas eran los lugares donde se producía y posteriormente se exportaba al extranjero. Desde sogas y fibras se fabrican con el “ki” (henequén en maya). Sin embargo, con el paso de los años y el declive de esta actividad, las haciendas fueron abandonadas y algunas resguardan historias terroríficas tras sucesos desgarradores.

– Hacienda de Cholul –

Aunque en realidad el verdadero nombre de la hacienda es “Cancabchén Casares”, se ubica entre los poblados de Sitpach y Cholul, pero la gente atribuye esta ex finca al segundo poblado. Cancabchén proviene de la palabra maya “Kankabchén” que significa “pozo de tierra roja” por los vocablos Kaab (tierra), chak (rojo) y ch´e´en (pozo). Casares es un apellido de origen español.  En sus mejores tiempos a finales del siglo XIX y principios del XX, el lugar estaba destinado para las actividades agrícolas y ganaderas. Los habitantes dicen que hay 2 versiones sobre la historia de la finca, ambos con finales trágicos.

  • Primera versión

Se comenta que, en el año de 1910, el propietario tenía fama por maltratar a sus trabajadores, les pagaba muy poco llegando al grado arrojarles unas pocas monedas, tratándolos como esclavos. Uno de sus empleados molestó y hasta la coronilla de los malos tratos, convocó a sus compañeros para hacer una revuelta, decidieron esperar a su patrón después de un viaje que realizó para hacerle frente. No había puesto los dos pies al suelo al descender de su carruaje y se le fueron encima de él, golpeándolo a diestra y siniestra. El hombre yacía y creyeron que lo habían matado, les estaban quitando todas sus pertenencias y se percataron que el supuesto muerto tenía una cola similar a la de un Kisín (diablo), al ver esto, los peones huyeron.

  • Segunda versión

Es la historia de una pareja trabajadora que se dedicaban a la producción del henequén. Estaban por contraer matrimonio y en una noche, la mujer al desmayarse fue abusada contra su voluntad por el capataz. El prometido alcoholizado y furioso al enterarse de tal atrocidad, agarró su machete y fue a buscar al individuo para decapitarlo, logrando su cometido. Sin embargo, la culpa era tan fuerte que decidió quitarse la vida al colgarse en un árbol. Los padres del fallecido eran unos brujos muy conocidos y cuando supieron sobre el final de su hijo, hechizaron la finca y a todos quienes vivían en ella. A partir de ese momento el sitio quedó embrujado, entró en una mala racha hasta que todos los pobladores, incluidos los dueños, la abandonaron.

En la actualidad la hacienda está rodeada de monte, las construcciones están deterioradas por el paso del tiempo luciendo tenebrosas en las noches. Vecinos de la zona afirman haber visto sombras merodeando y sentir un aire tan frío a pesar del calor que caracteriza al Estado, aunado a ruidos inexplicables y sentirse observados.

– Hacienda de Tecoh –

Localizada en Lepán, comisaría del municipio de Tecoh, está completo abandono. Según la leyenda que cuentan los residentes de la comunidad, hace muchos años vivió un brujo que se enamoró locamente de una chica que vivía en la hacienda, lamentablemente el amor del hombre nunca fue correspondido. Despechado, el hechicero creó un conjuro con tal de vengarse de todos. Algunas versiones afirman que los capataces lo mataron al enterarse de lo que hizo, otra dice que logró escapar tras ser herido en una pierna al recibir un balazo de una escopeta y regresó para cobrar venganza, y la última versión narra que su hermano fue quien prosiguió con los hechizos, pero tuvo el mismo final que su consanguíneo. La hacienda fue abandonada con el tiempo, quienes viven en el pueblo han comentado que en las noches han visto a un huay peek (brujo que se convierte en una especie de perro humano) caminar en las inmediaciones de la edificación.