Después del auge henequenero que se vivió entre los siglos XIX y XX en el Estado y su posterior declive, muchas haciendas quedaron abandonadas. Años más tarde, algunas resurgieron al convertirse en hoteles, restaurantes o sedes de eventos sociales que hasta la fecha siguen funcionando, mientras que otras simplemente no volvieron a resurgir, tal como son los casos de Techóh, Santo Domingo y Santa María Acú.

A continuación, te compartimos parte de su pasado histórico e información relevante de estos sitios que gozaron de un boom impresionante hace algunas décadas. 

– Hacienda Techóh –

La Hacienda Techóh está ubicada en la comisaría del mismo nombre del inmueble, perteneciente al poblado de Tixpéhual. El significado de su nomenclatura es “lugar del añil” por derivarse de los vocablos mayas “Te´ (allí, allá) y “ch´oj, ch´ooj” (añil).

Le perteneció al Sr. Luis S. Bananja y a la Sra. Manuela Canto de Ceballos y Mercedes Solís de Ceballos, quienes figuran como sus sueños a inicios del siglo XX, aunque el Lic. Fernando Palma Cámara y a Manuela Canto de Ceballos se convirtieron en sus propietarios en 1947. Tiempo después, pasaría a manos de Efraín Palma Carrillo en 1951. En la actualidad, ABNA-NI S.A la tiene registrada como de su propiedad. 

Entre las edificaciones que permanecen de pie, pero consumidas y rodeadas de la maleza son la Casa Principal, la Casa de Máquinas, además de un tren de raspa, maquinaria que inventó el ingeniero yucateco José Esteban Solís, la cual se utilizaba en las haciendas para raspar y desfibrar el henequén.

– Hacienda Santo Domingo –

Localizada en Maxcanú, su nombre es en alusión a al fundador de la Orden de Predicadores. Se tiene registro que la finca que data del siglo XX les pertenecía a los Sres. Enrique Muñoz Aristegui, Avelino Montes (integrantes de la sociedad Negociación Agrícola S.A.) y al Banco Peninsular Mexicano en 1913. 

Sin embargo, la sociedad sufrió una modificación tras el abandono de Muñoz Aristegui en 1928, permitiendo la incorporación de Fernando Montes Molina en su lugar. Avelino Montes abandonaría la sociedad en 1936, dejando como único miembro a Montes Molina, pero Negociación Agrícola S.A. se separó de la sociedad en 1943, dejando como único propietario de la hacienda a Fernando Montes Molina. No obstante, Avelino Montes Molina la adquiriría en 1949. 

La Hacienda Santo Domingo se conforma de la Casa Principal, la Casa de Máquinas y la Casa del Administrador, que se construyeron entre 1905 y 1908. Al igual que su homóloga antes mencionada, cuenta con un tren de raspa.

Foto: Ismael Rangel Gomez

Actualmente, parte de sus terrenos está habilitado como cancha de fútbol. 

– Hacienda Santa María Acú-

Situada en Halachó, su nombre alude a María de Nazareth, mientras que la palabra “Acú” traducido del maya al español significa “tortuga” (áak).

De acuerdo con los registros, le perteneció a la Cía. Agrícola García Morales S.A. en 1916. La familia García Fajardo fue su propietaria hasta 1932, ya que los hermanos Valles Millet se convertirían en sus dueños. Entre 1945 y 1981 varias personas la tuvieron en su poder, teniendo al Sr. Karl Erik Nore como el último registrado.

La Hacienda está compuesta de la Casa Principal en forma de “U”, la Casa de Máquinas que se caracteriza por su fachada de 3 arcos de doble altura rematados por un frontón, la Casa del Administrador, la desfibradora y la bodega, aunado de un tren de raspa.