Antes de que existieran medicamentos y servicios de salud con los que contamos en la actualidad, antiguamente los antepasados para curar sus enfermedades que los aquejaban acudían con médicos mayas (chamanes, yerbateros, chilames, etc.) quienes adquirían sus conocimientos a través de los documentos antiguos. Entre esos doctores también estaban los hueseros o sobadores que aliviaban los dolores de las articulaciones de las personas.

En el lenguaje maya, a los hueseros se les conoce como “aj-k’ax baak” que se deriva de los vocablos “k´aax” (amarrar, anudar, vendar y atar) y “baak” (hueso). Otra denominación que reciben es “aj-utskinaj baak” que se conforma de las palabras “utskinaj” (acomodar, alinear) y “baak” (hueso). 

Por su parte, a los sobadores son conocidos como “aj-páats’” porque “páats” traducido al español significa “sobar, masaje”. La palabra “páats” cuenta con sinónimos que son “yéet´” y “yoot´” que significan lo mismo, pero estos términos se les asigna a las parteras que realizaban masajes durante el embarazo y después del nacimiento del bebé. 

Créditos: Maya Traditions

Esta profesión se transmite de generación en generación en los poblados para que los aprendices de esta rama medicinal maya sean los servidores medicinales de los lugareños, brindando alivio a sus torceduras y males, teniendo como herramienta de trabajo sus manos que detectan las aflicciones del cuerpo. 

De acuerdo con su experiencia, con tan solo reposar sus manos en alguna zona del cuerpo de la persona hallan su problema y brindan masajes. Según sus creencias, ellos no encuentran el dolor, sino que sus manos fungen como guías para encontrar lesiones como fracturas, dislocaduras, calambres, desgarres musculares, entre otros, y aliviar las zonas afectadas, a menos de que los pacientes les indiquen la lesión que los atormenta. 

Créditos: Maya Salvador

Prácticamente, los hueseros y sobadores son fisioterapistas al servicio de las comunidades. Antes de poner manos a la obra, primero realizan una revisión minuciosa para detectar el tipo de problema que aqueja al individuo en cuestión. Una vez que hallan el mal, aprietan y agarran de manera fuerte la lesión, implementando técnicas ancestrales. Utilizan plantas medicinales o pomadas que aplican para lograr una mayor efectividad de mejoría en el tratamiento. 

Hoy en día, esta profesión ancestral poco a poco está desapareciendo. Son muy contados los hueseros y sobadores mayas en los pueblos. Si tienes la posibilidad de visitar algún huesero o sobador maya para que te alivien y curen alguna molestia en tu cuerpo, recuerda que estás en buenas manos.