Siendo nieto del aclamado pintor yucateco, Ermilo Torre Gamboa, el joven yucateco y también artista visual, Jorge Ermilo Espinosa Torre, nos concedió una entrevista y nos platicó sobre su trayectoria, su estilo en la cual se especializa, sus influencias, etc.

Durante su infancia comenzó a realizar sus primeros dibujos que fueron los personajes de sus caricaturas favoritas (Las Tortugas Ninjas y Transformers). Al mostrar su capacidad en esta actividad, su familia lo felicitaba y entre broma decían “va a ser pintor como su abuelo” a quien por cierto admira inmensamente. Sin embargo, a Jorge se le quedó ese comentario en su mente, lo sentía como un halago y piensa que fue una de las primeras semillitas que derivaron en que comenzará a pintar.

Sus primeros cuadros que pintó de manera autodidacta los realizó entre los 12 y 13 años de edad, pues no había tenido el tiempo de tomar clases con su abuelo a pesar de que lo había visto pintar.

“Debido a cuestiones familiares que sucedieron, ocasionaron que la pintura se convirtiera en un medio de catarsis para que pudiera sobrellevar situaciones emocionales muy fuertes. Igualmente, la usé como un medio de comunicación. Por diferentes razones, mi familia y yo nos mudados de ciudad, a través de las pinturas y los dibujos que hacía podía conectarme con mis seres queridos de los que me había alejado. La pintura se convirtió en mi cómplice para sentirme conectado todavía con una etapa”, nos comentó.

Tiempo después, cuando regresó a Mérida a los 16 años de edad, finalmente tomó lecciones con su abuelo y participó en su primera colectiva realizada por el MACAY en su décimo aniversario. A partir de ese momento nunca ha parado de pintar.

Gracias a la influencia de su abuelo, su estilo artístico siempre ha estado dentro del arte figurativo, ya que le gusta plasmar la figura, los ojos y las miradas que han sido una constante permanente en su trabajo. Incluso, desde que era un niño constantemente buscaba la forma de los rostros.

“Actualmente me especializó en el hiperrealismo por gusto, pero nunca con el afán de aferrarme en un hiperrealismo estricto, sino que continuamente busco un dominio técnico y que el pincel me sea una herramienta de ayuda para comunicar o que el espectador tenga una experiencia importante. En la actualidad mantengo características del hiperrealismo en mis obras, dándole mucho espacio a la libertad”, nos expresó.

En su opinión, con este género pictórico los pintores suelen encasillarse o encerrarse al ser presos de sus propias habilidades o de las normas del estilo. Él siempre ha procurado que la libertad y su capacidad técnica sean elementos que apoyen al resultado final.

Para Jorge, la pintura lo es todo al ser su compañera de vida. Le ha devuelto muchas cosas que sentía pérdidas como la tranquilidad, la paz, el encuentro con las personas y hasta el perdón consigo mismo. Esta profesión o trabajo forma parte de su vida misma, dándole su debida seriedad.

“La pintura es mi vía de conexión con el mundo, es mi manera de hablar al ser mi lenguaje. Esta manifestación artística es la única que me permite comprenderme a mí mismo por medio de mis pinturas”, nos dijo.

En cuanto a los artistas que admira, su abuelo ha sido y sigue siendo su mayor influencia al ser un gran ejemplo en todos los aspectos, tras conocer y apreciar a fondo su proceso creativo, el cual, en estos tiempos continúa aprendiendo de sus obras e influenciándose por ellas.

Asimismo, aprecia a maestros mexicanos como Arturo Rivera, Carlos Larracilla y Saturnino Herrán. Por otro lado, aprecia los trabajos de pintores extranjeros que lo han influenciado en su formación, entre los que destacan son Gottfried Helnwein, William-Adolphe Bouguereau, Alfons Mucha, Egon Schiele, Henri de Toulouse-Lautrec, Johannes Vermeer, Leonardo da Vinci y Pablo Picasso.

Las pinturas de Jorge pueden apreciarse en L/S Galería ubicada en la Ciudad de México, cuya matriz es en Polanco, y en su sucursal localizado en el Hotel Four Seasons en la Avenida Reforma. Del mismo modo, exhiben sus retratos en Galerie LeRoyer en Canadá, y en otras partes del mundo.

Próximamente realizará una exposición en el MACAY luego de muchos años de no exponer en ese espacio cultural, muestra pictórica que ha estado esperando ansiosamente desde hace mucho tiempo.

Mediante sus pinturas de caballete hiperrealistas busca expresar lo que observa y piensa, recalcando especialmente lo que siente para entablar un contacto con la gente a través de la empatía porque todos sentimos cosas parecidas al ayudarnos y entendernos mutuamente, al haber una serie de símbolos que abonan a un diálogo que transmiten incitaciones e invitaciones que ayudan en crear reflexiones e interpretaciones, debido a que sus cuadros son obras abiertas al interpretarse de distinta manera, dependiendo de las perspectivas de los espectadores.

Por último, aconseja a los que apenas están iniciando en el mundo de la pintura que aprecien muchas pinturas en vivo en vez de verlas en las redes sociales, en las computadoras o en los libros. De igual manera, recomienda tener amistades con artistas para visualizar cómo trabajan y aprender de ellos.

También sugiere que es importantísimo estar conscientes de no compararse con los demás, en especial en esta época globalizada. Piensa que no hay selecciones curatoriales, sino que los futuros pintores deben enfocarse en aspirar en ser competitivos a nivel mundial al esforzarse fuertemente.

Recalca que la disciplina de la pintura es de mucha paciencia, trabajo, esfuerzo y compromiso al ser una profesión de duración y no de velocidad, porque una gran mayoría piensa que es una ocupación fácil y de poca exigencia, sino que es todo lo contrario, es exigente en tiempo, pero trae consigo demasiadas satisfacciones.

 

 

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