El sistema escrito de los mayas está conformado por cientos de símbolos y glifos, cada uno tiene su respectivo significado. Entre uno de esas representaciones podemos mencionar al “Kimi” (kíimil, cimi) que significa muerte. Con base en la astrología maya, simboliza a los antiguos mayas quienes pensaban que nacer en este día era augurio de buena suerte, ya que la muerte era sinónimo de transformación refiriéndonos al renacimiento, pues ellos no creían en la reencarnación, sino que las almas de los finados renacían en otro ser de la misma especie, sin recordar nada de su vida pasada.  Este símbolo se relaciona con los límites del mundo terrenal y del inframundo, siendo el día en que los difuntos retornaban a la Tierra con el propósito de finalizar sus labores. Ese glifo maya representa al color blanco y al punto cardinal norte. De acuerdo con el calendario maya Tzolkin, es el sexto día de dicho sistema de días.

Comúnmente, se visualiza a la muerte como algo negativo que trae tristezas a las personas, pero los mayas al tener una diferente idiosincrasia la veían como la representación del ciclo de la vida y del perdón. Los antepasados consideraban que cuando los individuos fallecían, éstas renacerían y al mismo tiempo sus energías se renovarían. Prácticamente, la figura del Kimi simbolizaba el inicio del camino llamado vida, pronosticaban las ventajas de ésta, aunque de igual manera advertían sobre sus peligros. El inframundo maya (Xibalbá) era un mundo donde los muertos estaban en paz, libre de toda malicia que hay entre los vivos.

Si apreciamos su glifo visualizamos una dentadura floreciéndose y aludiendo a la niñez, cuya boca con curva vertical remarca el ciclo de la reencarnación.

El día Kimi para los mayas era su día de muertos, celebración que solemos conmemorar anualmente en estos tiempos para recordar a nuestros fieles difuntos. Los indígenas pedían perdón en el d número 6 del calendario Tzolkin para que pudiesen cerrar ciclos y renovaran sus energías, tras haber adquirido aprendizajes de su pasado que les permitiría dar el siguiente paso.

Según las creencias de los mayas, los que nacen bajo este signo serían excelentes guías espirituales por ser pacientes y optimistas, o bien igualmente podrían ser curanderos (chamanes) para las mujeres en estado de gestación. Sin embargo, los nacidos en este día tendrían un deceso de manera accidental, por ese motivo los sujetos que nacieron con este horóscopo maya no deben temerle a la muerte sino todo lo contrario, deben aceptarla como si se tratase de una vieja amiga que los ayudará y preparará en la travesía de su próxima vida, siendo ésta su mayor enseñanza que adquieren durante su vida por ser un desenlace natural que tendrán todos los humanos.

Son personas habilidosas para intuir de manera certera lo bueno o lo malo que se avecina, siendo buenos líderes natos. Poseen una extraordinaria inteligencia, ayudan a sus semejantes y crean nexos con éstos al entrelazar lo visible e invisible, pero suelen ser cuidadosos porque tienen conocimiento que su amiga la muerte los espera ansiosamente.