Ubicada en los límites de la zona oriente de la ciudad, la Hacienda San Antonio Kaua es una de las tantas construcciones históricas que fue testigo del auge henequenero. En su momento este sitio fue un lugar de vital importancia, debido a que era la casa principal del hacendado y frente a ésta, anteriormente se localizaba una desfibradora. Además, contaba con su propia noria que suministraba de agua a los alrededores y su sótano estaban habilitados como galeras. El inmueble de estilo arquitectónico colonial cuyo caso data del siglo XIX fue reconstruido por recomendación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Con el paso del tiempo, se construyó el fraccionamiento del mismo nombre de la finca que traducido al español significa “¿está amargo?” de manera interrogativa por derivarse de los vocablos mayas “k´áaj” (amargo) y “wá” (estar), aunque de acuerdo a la enciclopedia “Yucatán en el tiempo” menciona que su traducción al español es “pan amargo” porque el vocablo maya “waah” quiere decir “pan”.

Se conoce muy poco de la hacienda al no haber muchos datos históricos acerca de ésta, se ha intentado investigar y recolectar información sobre su año de su fundación u origen en el Catastro, Ayuntamiento, INAH y en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).

De los poco que se sabe es que originalmente la Hacienda se llamaba San Antonio Kaná, pero en 1921 se renombró como San Antonio Kaua como actualmente es conocida. A través de una inmobiliaria representada por el Lic. Jorge Montalvo Ferráez, delimitaron todavía más el perímetro de la hacienda y posteriormente vendieron parte de la construcción de la misma a particulares. El Dr. Álvaro Mediana Ayora adquirió la casa principal hasta que en 1971 su homólogo y colega de profesión Raúl Montalvo Escamilla se la compró y remodelaría la cual fue su residencia por casi 15 años. En 1988, el Sr. Ignacio Lope Tello se convirtió en su dueño.

En 1990 pasó en manos del Sr. Jorge A. Simón Palma quien la conservó en lo que actualmente es el casco de la Ex Hacienda de San Antonio Kaua. Lamentablemente el Sr. Jorge murió en 2002, por lo que la propiedad comenzó a ser administrada por su familia. Además, la familia Espinosa fue también dueña del predio.

Sus techos altos con bogas de madera y puertas restauradas, pisos originales de pasta y detalles coloniales como columnas, arcos, tragaluces y ventiladores le brindan un aspecto hermoso como de aquellos gloriosos años cuando se producía el oro verde yucateco, el henequén.

En estos días, el recinto y sus jardines con árboles frondosos pueden rentarse para albergar eventos sociales o bien, rentar únicamente la zona de la piscina para pasar un día agradable o descansar en sus habitaciones u espacios interiores amuebladas con mobiliario de mimbre de la época.