De acuerdo a la cosmovisión maya, el universo estaba conformado de 3 planos que se conectaban entre sí por un árbol considerado sagrado por los antiguos antepasados: la ceiba. Creían que las ramas de dicho árbol simbolizaban el mundo divino y permitían alcanzar a los 13 cielos, sus raíces eran la vía de comunicación entre el mundo de los vivos y del inframundo maya, Xibalbá. Por esto dentro de las comunidades mayas y de otros poblados mesoamericanos, la consideraban una planta muy importante, sembraban un par de ejemplares de ésta en las plazas de sus urbes o en sus alrededores.

La ceiba que en el lenguaje maya se le dice “ya´axche´” (yaxché) y que etimológicamente significa “árbol verde” por derivarse de los vocablos “ya´ax”, “che´che´(verde) y “che´” (verde) y cuyo nombre científico es “ceiba pentandra”, es considerado el árbol sagrado de la cultura maya. Un solo árbol puede medir entre 60 y 70 metros de altura, su tronco es tonalidades verdes en sus primeros años de vida, su grosor llega alcanzar a medir 3 metros de diámetro y sus flores producen hasta 200 litros de néctar anualmente. Además de ser el conector entre el cielo y el inframundo, el árbol se conectaba con las divinidades hacia los seres humanos para que fueran los conductores de las almas de los antiguos pobladores que anhelaban ascender a los niveles más alto del cosmos.

Hasta la fecha, la ceiba es considerada de suma importancia entre los habitantes de Yucatán por sus distintos usos que se le pueda dar como extraerle una parte de la madera y preparar aceites medicinales cuyas infusiones tienen la capacidad de curar enfermedades diarreicas, su vez se aprovecha sus cualidades antiespasmódicas, diuréticas, antitérmicas y astringentes.

Presencia en el Popol Vuh y en el Chilam Balam

El Popol Vuh es el libro que narra la creación de los mayas y del universo, este árbol místico es mencionado en una de las leyendas cuando los dioses sembraron 4 ceibas en los respectivos puntos cardinales, puntos cósmicos o rumbos del cosmos: la ceiba blanca (norte), la ceiba amarilla (sur), la ceiba roja (este) y la ceiba negra (oeste). Por último y no menos importante, sembraron una quinta ceiba en el centro, la “gran madre ceiba” o el “primer árbol del alimento”. En las líneas de un párrafo, los gemelos que desafiaron a los dioses a jugar una partida del juego de pelota, arrojaron la pelota al cielo y cuando se subieron a la ceiba, ésta comenzó a crecer.

Otro de los escritos de suma importancia es el “Chilam Balam” conformado de varios libros los cuales cuenta las hazañas y sucesos de los antepasados. Enfocándonos en el de Chumayel, se tiene registros sobre los poderes curativos y mágicos de la ceiba en el “ritual de los bacabes” donde los seres supremos de los 4 rumbos pertenecientes a la cosmovisión maya se encontraban en cada bacab junto a una ceiba con los colores antes mencionados. Para realizar el ritual curativo, en el centro se localizaba un quinto punto de color verde que simbolizaba la primera ceiba sagrada y al origen del mundo.

Según con los ambos escritos, los 4 bacabes o dioses sostenedores del cielo levantaron la tierra tras haberse hundido cuando se desplomó, así que plantaron un ejemplar de ceiba en el centro para que éste ayudará a sostener al mundo ya que era al “axis mundi” del universo maya y su función era que fuera un punto de conexión entre el cielo y la tierra. Los antiguos mayas pensaban que el yaxché era el medio de comunicación de los humanos con el cielo y el inframundo, considerándola como figura de resistencia y sabiduría.

¿Qué significaba la ceiba para los mayas?

Con el paso del tiempo, la figura de la ceiba, sus costumbres y usos siguen vigentes, las ceibas están relacionadas al significado y simbolismo místico de los mayas. Sus raíces se relacionan con los niveles de Xibalbá y sus ramas se dividen en los 13 cielos. Una de las tantas deidades que veneraban los indígenas de la península de Yucatán era Itzamná, hijo del considerado padre de todas las divinidades, Hunab Ku. En la cosmogonía maya, fue el responsable de crear el mundo en 3 ocasiones, en la última fue cuando les dio vida a los mayas.

El yaxché es el árbol de la fertilidad y de la vida, en los códices mayas tiene un papel importantísimo al representar al universo y a su eje (axis mundi). Los mayas pensaban que las aves sagradas se reposaban en la ceiba sostenían el universo.

La ceiba en la leyenda maya de la Xtabay

Una de las leyendas más conocidas de tierras yucatecas es la de la Xtabay que en vida se llamaba Utz-Colel, un espectro fantasmal que se esconde en la ceiba durante las noches y que seduce a los hombres alcoholizados con su impresionante belleza y larga cabellera negra con el fin de arrebatarles sus vidas porque en vida le tenía envidia a su hermana pasional llamada Xkeban.

Al morir Xkeban, su cuerpo emanaba un aroma delicioso y de su tumba brotaron las flores del Xtabentún. Al fallecer Utz-Colel, el aroma que desprendía su cadáver era insoportable, en su lapida brotó un tzacam, una flor parecida al cactus que quien la tocara, le haría daño. Utz-Colel les pidió a los señores del inframundo maya que la convirtieran en una fémina que derrochara pasión como su hermana y fue así que se convirtió en la Xtabay.