Gracias al transporte marítimo, los futuros colonizadores conocieron rincones desconocidos en aquellos entonces que más tarde terminarían colonizando. En el caso de las comunidades mayas que se dedicaban a trabajar en los campos para cosechar sus alimentos y posteriormente comercializarlos, aunque no pareciera contaban con sus propias embarcaciones que les permitieron potencializar su economía.

Una gran mayoría de los recorridos marítimos (sino es que todos) tenían propósitos comerciales que les ayudó a tener un crecimiento económico importante en el Período Preclásico Tardío, época donde se realizaban viajes a través del mar. Sin embargo, fue hasta el Período Posclásico cuando la navegación alcanzaría su mayor apogeo tras el arribo de agrupaciones mexicanizados, portadores de una rica cultura marina. Se trataban de los Itzáes y Putunes, navegantes y comerciantes marinos conocidos siglos después como “los fenicios del Nuevo Mundo” nombrados así por el arqueólogo y etnógrafo inglés, Eric S. Thompson, quien dedicó gran parte de su carrera y vida en estudiar la cultura maya.

Los primeros barcos mayas navegaron por las costas de la Península de Yucatán hasta que ampliaron su red de rutas marítimas abarcarían Chiapas, Tabasco, Veracruz, Guatemala y Honduras. Se estima que los embarques transportaban aproximadamente de 20 a 40 tripulantes quienes cargaban consigo frutas, verduras, miel, cera, condimentos, pedernal, algodón y mantas hechas de dicho material, artefactos de oro, cobre, artículos cerámicos, metales, entre otros, que comercializaban o intercambiaban con otros objetos del mismo valor (trueque).

Las primeras lanchas se fabricaron de un tronco de caoba, cedo y otros tipos de maderas rígidas que variaban de proporciones, se diseñaron para navegar en aguas dulces, pero tuvieron cambios dadas las condiciones del mar salado. Entre las novedades que se implementaron en las canoas fueron las proas y popas, éstos representaban un importantísimo avance considerando la época en que aparecieron.

Mediante sus canoas fabricadas de madera impulsadas por remos navegarían por ríos, arrecifes, ciénagas y costas, especialmente navegaban en esta última mencionada debido a que embarcaciones no soportaban la marea y oleado del mar abierto. Por ello, se mantenían siempre cerca de la costa o en aguas de pocas profundidades como medida preventiva. Incluso, las rutas de viaje contaban con señalamientos que ayudaban a los navegantes a evitar zonas peligrosas.

Los capitanes mayas poseían un impresionante conocimiento de las corrientes y vientos de la zona del Caribe, evitaban los sitios peligrosos del mar abierto para que no naufragaran o colisionaran, ya que navegar en aquellos entonces suponía un peligro latente por el oleaje bravísimo de acuerdo a las narraciones históricas de los conquistadores quienes contaban con experiencia en realizar viajes en los océanos.

En resumidas cuentas, la civilización maya estaba conformado por personas trabajadoras que se ganaban su sustento.