Por Agustín Gonzaga

Mérida es una de las ciudades más seguras del mundo, en la ciudad blanca se percibe un ambiente de tranquilidad, mismo que se ve reflejado en la vida diaria de sus habitantes.  Si podemos rescatar algo de la situación actual, es que ha despertado en nosotros la preocupación de nuestra salud y gracias a esto hemos adoptado nuevos hábitos.

La popularidad del yoga en la ciudad va creciendo día a día, es uno de esos nuevos hábitos que está siendo adoptado por los yucatecos, no obstante, es importante saber que el yoga es una ciencia / disciplina que surgió en la India. Gracias a la globalización fue llegando a la sociedad occidental quien ya tenía un interés por la práctica Fitness, adaptando el yoga a su estilo de vida, aunque es importante no olvidar que su verdadera esencia va más allá de una práctica física, pues las posturas son apenas una pequeña parte de la práctica del yoga.

Las ocho partes del Yoga en las que se basa la práctica actual del Yoga, fueron definidas y estructuradas por el sabio indio Patañjali y son:

  1. Yamas: Códigos universales de conducta social
  2. Niyamas: Preceptos y códigos de conducta personal
  3. Ásanas: Son las distintas posturas
  4. Pranayama: Control de la energía vital a través de la respiración
  5. Pratyahara: Poner los sentidos bajo control
  6. Dharana: Concentración en un punto
  7. Dhyana: Concentración mantenida y meditación
  8. Samadhi: Dicha total, cuando se alcanza la unidad con el todo y nos fundimos en él.

Algunos beneficios del Yoga desde el punto occidental son:

  • Mejora el sistema inmune
  • Reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares
  • Reduce el estrés y conduce a la calma mental
  • Mejora la salud ósea y previene la osteoporosis
  • Regula la respiración y previene enfermedades pulmonares
  • Mejora el sueño y nos despertamos más descansados
  • Mejora el rango del movimiento articular
  • Aumenta la fuerza muscular
  • Mejora la postura y protege la columna vertebral

Y la lista puede ser más extensa…

Sin embargo, más que un hábito o un deporte, el yoga es un estilo de vida que se acopla perfecto a cualquier persona. El yoga es inclusivo, te enseña a que todos y todo somos uno mismo, porque el objetivo real del yoga es la autorrealización de uno mismo en un espacio de amor y paz que puede ser practicado por todo el mundo.

Todas las personas pueden hacer yoga, sin importar la edad, el género, peso, clase social o religión. Lo único que se necesita para empezar, es tener la disposición y el deseo de aprender.

Para entenderlo mejor, el yoga es el camino hacia esa estabilidad que unos consiguen meditando, otros con las ásanas (al final es meditación en movimiento), y con el control de la respiración (pranayama). Por ello, hay tantos distintos estilos de yoga que permiten adaptar las distintas prácticas a las más diversas personalidades, permitiendo precisamente que todo el mundo, quienquiera que sea y sean cuales sean sus condiciones físicas, pueda vivir en yoga.

Actualmente existen muchos tipos de yoga, sin importar el tipo de yoga que practiques, ninguno es mejor que otro. Los seguidores de las diferentes doctrinas de la India, sostienen que los diversos caminos conducen al mismo fin: buscar un significado de unión.

Para llevar una vida plena, es preciso satisfacer tres necesidades: la necesidad física (salud y actividad), la necesidad psicológica (conocimiento y poder) y la necesidad espiritual (felicidad y paz). Cuando las tres se están presentes, hay armonía. El yoga es una sabiduría práctica que abarca cada aspecto del ser de una persona, enseña al individuo a evolucionar mediante el desarrollo de la autodisciplina. El yoga también se define como la restricción de las emociones, que son vistas como meras fluctuaciones (vṛitti) de la mente. Los seguidores del hinduismo distinguen entre el alma (impasible, sin emociones) y la mente (siempre fluctuante y llena de ansiedades).

El yoga busca llegar a la integración del alma (yiva-atman) individual con Dios (el Brahman) o con su deidad (avatar). Esa re-unión se llama samādhi, a través de la cual se accede a la liberación (moksa).

En el yoga, la respiración es la herramienta principal porque va a permitir que la persona guie su cuerpo por medio de las poses con cada inhalación y exhalación. Cuando el practicante está enfocado en su respiración, los movimientos fluyen mejor, se previenen las lesiones y se calman los pensamientos. Este es el paso previo para la meditación, ya que la práctica física es solo una preparación para la meditación.

Una de las preguntas más comunes que incluso la gente pone como pretexto para no realizar yoga, es la flexibilidad. ¿Hay que ser flexibles para hacer yoga? Para muchos será una buena noticia y la respuesta es no. La flexibilidad es un resultado de la práctica constante del yoga, no es una condición. Por lo tanto, aquellos que tienen dificultad de mover sus extremidades, poco a poco irán progresando.

Otro error o mito sobre el yoga es que sólo las personas delgadas pueden practicarla y esto es completamente falso, como se mencionó al principio, el yoga es una práctica inclusiva.

¿Tú ya has adoptado el yoga como un estilo de vida? ¿Te gustaría adoptarla, pero crees que al final no lo conseguirás? Te animamos a que indagues un poco más sobre los beneficios de esta práctica. Quizás logren convencerte para que la incluyas como un hábito. Quién sabe, tal vez en un futuro sí se convierta en una forma de vida para ti.

Para que se convierta en un estilo de vida, es necesario llevar la práctica de yoga fuera del tapete y no solamente dentro de él.

Namasté.