Cuando pensamos en Egipto inmediatamente en nuestras mentes nos imaginamos las pirámides egipcias, nos preguntamos el cómo los antiguos egipcios las construyeron, así como seguramente nos hemos planteado dicha pregunta cuando estamos explorando las zonas arqueológicas de Yucatán. Dichas pirámides ubicadas en Egipto se construyeron con bloques de piedra revestidas de caliza para que fuesen las criptas reales destinada para los faraones. En esas construcciones se depositaron cuerpos pertenecientes de la alta clase, a los cuales se les realizaba la momificación, técnica que permite preservar un cadáver y que no se putrefacta, dando como resultado las momias.

Los antiguos egipcios tenían la creencia que la muerte no era el fin de una persona, sino todo lo contrario porque representaba la separación del alma del cuerpo, algo parecido con las creencias de los mayas quienes pensaban que al fallecer era en realidad el inicio de una nueva vida cuando el alma del fallecido atravesaba las profundidades de Xibalbá y que finalmente culminaba con el “renacimiento”.

A pesar de ciertas similitudes que tienen la cultura egipcia con la maya, seguramente te preguntarás qué relación tienen las momias con Yucatán. ¿Sabías qué el Estado tiene sus propias momias? Así como lo acabas de leer, la tierra del Mayab tiene sus propios cadáveres momificados, por lo que no tendrás necesidad de viajar miles de kilómetros para conocer momias auténticas.

A 15 kilómetros de distancia de Uxmal se encuentra el municipio de Santa Elena y como en todo poblado yucateco cuenta con su construcción católica, en este caso “El Templo de San Mateo Apóstol” perteneciente a la Orden Franciscana. Según la historia, este inmueble se construyó en 1779, pero en agosto de 1980 fue objeto de remodelación. Se retiró el piso de la iglesia y los que estaban realizando las remodelaciones se sorprenderían tras hallar 12 ataúdes que resguardaban momias parcialmente momificados. 5 de ellos volvieron a sepultarse, 3 se trasladaron a Mérida para que les realizaran estudios y análisis forenses, mientras que los 4 restantes se le entregó al personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para que se les realizaran también análisis y recibieran labores de conservación.

A un lado de la parroquia se localiza un Museo acondicionado por la Institución que difunde información acerca de la muerte, la cosmovisión maya de mediados del siglo XX a través de mamparas e iluminadas para que el visitante observe imágenes de la Fototeca Pedro Guerra acompañadas de documentos redactadas por especialistas del INAH.

Con base en los resultados de las investigaciones, mencionan detalles como que los cuerpos encontrados en las entrañas del templo oscilan entre los 3 y 6 años de edad, no eran personas de baja estatura como se creía. En vida fueron niñas y al momento de ser enterradas portaban gorros, calcetines y vestimenta de algodón decorados con flores azules, rosadas y amarillas, prendas que aún portan. A pesar de que han pasado muchísimos años de su descubrimiento están en perfectas condiciones, todavía conservan su dentadura, cabellera, piel, uñas y pestañas. Incluso, cabe la posibilidad de que se traten de hijas de un grupo de alemanes que llegaron a Yucatán en el siglo XIX, pero otras versiones dicen que posiblemente eran niñas que pertenecieron a familias de alto poder adquisitivo del poblado o de haciendas aledañas y debido a su estatus económico, las sepultaron cerca del altar con la cabeza apuntando a éste.

Sin embargo, la primera versión es la más aceptada cuando un grupo de antropólogos estudiaron y realizaron radiografías a los cuerpos, llegando a la conclusión de que fueron pequeñas alemanas. No hay que olvidar mencionar que Santa Elena albergó a los primeros alemanes que llegaron a Yucatán en 1860 quienes se quedarían en tierras yucatecas.

Los restos óseos infantiles reposan dentro de cajas de madera de cedro, dichos contenedores se cubrieron con hojas de roble que probablemente ayudaron en su conservación al tener contacto con el tanino, sustancia química con efecto bactericida presente en la madera, aunado al tipo de clima y la cal arrojada en la fosa donde se sepultaron y las ranuras del piso del ataúd, permitieron que accidentalmente los fluidos de la descomposición actuasen como un tipo de conservador.

El Museo de las Momias de Santa Elena es un atractivo turístico y por su cercanía a la Ruta Puuc y a Ticul, recibe a muchos visitantes extranjeros, nacionales y locales interesados por saber acerca de estas niñas, además de apreciar réplicas, artefactos y figurillas de dioses mayas, herramientas de campesinos, objetos fabricados de soskil, etc.

La entrada cuesta $5 pesos mexicanos por persona y puede ser visitado en horario de lunes a domingo de 8:00-17: 00 hrs.

¿Te atreverías explorar este museo?