Por Agustín Gonzaga

Entre las leyendas más antiguas, destaca la de “Tzukán”. Cuentan los antiguos mayas que, desde el origen del mundo, la serpiente Tsukán, una mítica y gigantesca víbora, era la dueña de las grutas y los cenotes, una especie de guardián del mundo subterráneo. Era la cuidadora del ciclo del agua para que nunca se interrumpiera, estaba pendiente de que siempre estuviera llena de vida. Esta misión le fue encargada por Chaac, dios de la lluvia, con la promesa de que, al terminar su labor, el reptil podría ir con total libertad al océano, aunque lo que no sabía el animal es que el agua de los cenotes siempre la rejuvenecería.

  • El nacimiento del cenote Tanimax

Los siguientes relatos provienen de Don Vicente, guía local y custodio del cenote de Calcuch que, por cierto, es muy hermoso por la tonalidad de sus aguas y las sorprendentes dunas de calcita en su fondo, además de que igual es el cuidador del otro cenote que tiene por nombre Tanimax.

Nos relata lo siguiente: “Anteriormente, el área que ocupa este cenote, estaba rodeado de planteles de henequén, mi papá me mandaba a buscar agua a este sitio, pero todavía no era un cenote si no una gran sarteneja, una oquedad de piedra caliza erosionada como un cuenco que contenía agua que se depositaba por la lluvia o que, de alguna manera, tenía una pequeña conexión con una pequeña vena del cenote que todavía no estaba a la vista. En una ocasión como muchas veces, mi papá estaba trabajando cortando henequén, y me pidió que fuera a llenar su calabazo porque el sol estaba intenso y ya pasaba del medio día, fui como de costumbre al lugar de siempre para llenar el recipiente, para mi sorpresa no encontraba la sarteneja.

Seguí buscando por sus alrededores y nada, lo único que veía en el lugar donde debía estar era un profundo agujero que me impresionaba por su oscuridad y regresé a informar a mi padre que ya no estaba la sarteneja, no me creían y después de unos regaños en maya, fuimos los dos a ver qué había sucedido.

Con la ayuda de unas cuerdas de sosquil, vimos la oquedad que se había formado en el sitio de la sarteneja y al bajar pudimos apreciar una inmensa caverna llena de agua, y vaya que desde afuera el cenote era profundo, lo que había pasado seguramente es que durante la noche o en algún momento, parte de la bóveda colapsó y así nació el cenote llamado Tanimax”

  • ¿Reyes magos en un cenote?

Otro relato que nos comparte es sobre la aparición de los reyes magos en uno de los cenotes. Se trata de una jovencita que estaba haciendo su tesis y servicio social en la comunidad de Sabacché, poblado cercano a los cenotes mencionados y pueblo de origen de Don Vicente.

“Un día, la señorita me dijo que prefería trabajar su tesis en la puerta del cenote, pues era más fresco y libre de ruido. Ella estaba concentrada trabajando en su laptop cuando de repente escuchó que algo se movía en el fondo de la caverna inundada, por curiosidad se bajó un poco más para visualizar lo que se movía dentro del agua pensando quizás era algún animalito. Para su sorpresa, entre la penumbra vio emerger de las aguas cristalinas y profundas las siluetas de dos figuras humanas que salieron hasta la altura de su torso, ambos bultos a lo lejos eran tenían la similitud de ser dos cuerpos humanos negros que salían del agua.

La chica al observar esos dos espectros por llamarlos así, le dio tanto miedo y pánico que salió tan rápido como pudo, agarró sus pertenencias, montó su bicicleta y regresó a mí casa donde recibía asistencia, se encontraba muy pálida, contó todo sobre lo que había visto a mí y a mi familia”.

Don Vicente comenta que la historia de la joven se platicó en la asamblea comunitaria con los más viejos del pueblo, concluyeron que lo que visualizó la muchacha eran dos de los tres reyes magos del nuevo testamento, y al que alcanzó a ver más fue al rey mago Baltazar por ser de raza africana.

Sin embargo, otra teoría es que en realidad lo que observó la fémina fueron a los “Yumtsil loob” del reino de Xibalbá, señores y custodios del inframundo que quizás eran los mismos Ah Puch y Yum Kimil, ya que los cenotes son lugares sagrados llenos de energía y portales al reino de abajo donde la energía de la muerte se convierte en vida para manifestarse en el plano terrenal, como la semilla de maíz que tiene que pasar por el proceso de bajar a la profundidad de la tierra para volver a renacer en una planta de maíz para producir una maravillosa mazorca con dientes resplandecientes como el sol.

  • La serpiente que se asomaba a tomar el sol

Por su parte, el guía turístico del cenote Tza Ujun Kat ubicado en Homún, Carlos Hau, dice que según sus abuelos comentaban que los cenotes siempre tenían un vigilante, ya sea un animal o un alux para protegerlos, en cuestión de animales podrían ser una serpiente o una tortuga. En el caso del cenote anteriormente mencionado, se cuenta que su guardián es una serpiente enorme de color negro, y que no cualquier persona lo puede ver, antiguamente en el interior del cenote en la zona central de la areola, había un árbol enorme de mamey, el tronco salía hasta la parte de afuera del cenote, y es en donde según narra que la víbora tenía sus temporadas en que se enroscaba en el tronco del árbol para asomar parte de su cabeza, para tomar un poco del sol , y después regresaba de nuevo a las profundas aguas del cenote.