Yucatán es uno de los lugares predilectos a visitar por parte de los turísticas nacionales e internacionales gracias a la riqueza histórica, cultural, tradiciones, lugares mágicos y exquisita gastronomía, por solo mencionar algunos. Desde el siglo XIX, viajeros internacionales como arquitectos, dibujantes, escritores, biólogos, espeleólogos, fotógrafos, arquitectos e historiadores de arte, recorrieron el territorio yucateco y conocieron la arquitectura de las zonas arqueológicas y la belleza de los cenotes y de las haciendas. Muchos de estos profesionales arribaron a Yucatán entre 1835 y 1899 al encomendarles proyectos de investigación o misiones culturales por parte de academias o escuelas de prestigio.

¿Quiénes fueron los exploradores de Yucatán en el siglo XIX?

En el año de 1839, el aquel Presidente de los Estados Unidos Martin Van Buren, envió al explorador y escritor americano John Stephens a una misión diplomática a América Central, donde exploró junto con su colega el ilustrador Frederick Catherwood, quienes se conocieron en 1836, con el propósito de que recorrieran las antiguas ciudades prehispánicas de Centroamérica, Chiapas, Campeche y por supuesto, Yucatán. El trabajo de campo que realizaron en conjunto dio origen al libro titulado “Incidentes de viaje en Centroamérica, Chiapas y Yucatán” publicado en 1841.  Stephens recopiló y registró datos interesantes sobre las antiguas ciudades mayas, acompañadas de las ilustraciones de Catherwood.

Para esos entonces, dicha obra contenía valiosa información de las urbes mesoamericanas. Centrándonos en Yucatán, visitaron Kabáh, Labná, Chichén Itzá, Izamal y finalizando en Uxmal. En 1842, ambos exploradores regresarían a Yucatán para proseguir con sus recorridos y publicaron de nueva cuenta otro libro que se llamó “Incidentes de Viajes a Yucatán” en 1843, siendo un rotundo éxito y alcanzando la denominación de “best seller”.

Por su parte, la Emperatriz de México Carlota Amelia visitó Yucatán en noviembre de 1865 en representación de su esposo Maximiliano de Habsburgo-Lorena, porque se quedó en la Ciudad de México para atender asuntos oficiales. Carlota estuvo acompañada del Ministro de Relaciones, el Jefe de Gabinete del Segundo Imperio, el Ministro de España y Bélgica, entre otros.

De acuerdo con el historiador Mario Humberto Ruiz, la llegada de la esposa del Emperador Maximiliano ocurrió en el Puerto de Sisal el 22 de noviembre de 1865, proveniente del Puerto de Veracruz cuya embarcación salió el 20 de noviembre. Al llegar a tierra firme, saludó a los mayas y pasó la noche en una Hacienda de Hunucmá.

Al día siguiente, llegó a Mérida y recorrió el Barrio de Santiago, pero la aglomeración de gente y la euforia por tener a la Emperatriz en suelo yucateco, provocando que el carruaje donde se transportaba la llevara hacia la Catedral de San Ildefonso para finalmente hospedarse en la residencia del Sr. Darío Galera, conocida como la Casa del Gallito (actualmente la Calle 63 x 60 Centro). En la denominada Plaza de Armas (hoy Plaza Grande) fue la sede de una majestuosa fiesta para darle la bienvenida. Durante la histórica visita de Carlota, se realizó una función en su honor en el Teatro San Carlos (hoy Teatro Peón Contreras) a la cual asistió.

La estancia de Carlota en el Estado se prolongó casi por más de una semana, en ese período de tiempo se le realizaron fiestas en el Palacio de Gobierno y en distintas Haciendas. Carlota recorrió los Conventos de los municipios y ayudó a las congregaciones. En una de sus visitas, la invitaron a que conociera la Hacienda Mucuyché y a sus cenotes que resguardaba. Al ver los azulados cenotes, quedó fascinada por la hermosura de estos pozos naturales y pidió bañarse en uno de ellos, siendo la primera persona en sumergirse en uno de los cenotes. Desde entonces, el cenote semiabierto donde se bañó se le nombró “Carlota” en honor a la Emperatriz. Carlota y sus damas de compañía cabalgaron hacia Uxmal.

Tras su estancia en Yucatán, el 5 de diciembre emprendió viaje para dirigirse a Campeche a través del Camino Real, trayecto que abarcaba los Barrios de San Juan y de la Ermita.