Yucatán es uno de los lugares predilectos a visitar por parte de los turísticas nacionales e internacionales gracias a la riqueza histórica, cultural, tradiciones, lugares mágicos y exquisita gastronomía, por solo mencionar algunos. Desde el siglo XIX, viajeros internacionales como arquitectos, dibujantes, escritores, biólogos, espeleólogos, fotógrafos, arquitectos e historiadores de arte, recorrieron el territorio yucateco y conocieron la arquitectura de las zonas arqueológicas y la belleza de los cenotes y de las haciendas. En la editorial de “Los exploradores de Yucatán del Siglo XIX”, se mencionó que muchos de estos profesionales arribaron a Yucatán entre 1835 y 1899 al encomendarles proyectos de investigación o misiones culturales por parte de academias o escuelas de prestigio. El mismo patrón se repetiría en el Siglo XX.

  • ¿Quiénes fueron los exploradores de Yucatán en el siglo XX?

Antes de entrar de lleno al Siglo XX, durante el Siglo XIX el explorador y arqueólogo británico Augustus Le Plongeon recorrió Uxmal y Chichén Itzá junto con su esposa Alice Dixon. El 1 de noviembre de 1875 fue una fecha que marcaría a Augustus al encontrar un ejemplar de una peculiar estatua en Chichén Itzá. Dicha obra la llamaría “Chac Mool”, Le Plongeon fue el primero en mencionar por primera vez ese término que traducido al español significa “garra roja” o “jaguar” por derivarse de los vocablos mayas “chak” (rojo, roja) y “mo´ol” (garra) y de la palabra “chak mo´ol” (jaguar) ya que es otra manera para referirse a este animal porque comúnmente en maya se le dice “báalam”. Le asignó este nombre a su descubrimiento porque pensó que se trataba de la representación de un gobernador.

Augustus Le Plongeon y Teobert Maler

Otro de los tantos exploradores que arribaron a Yucatán fue el fotógrafo italo-austro-alemán Teobert Maler, quien al llegar a territorio yucateco, adquirió una vivienda en Ticul que acondicionó para que funcionara como un pequeño estudio fotográfico. Por tener un trato directo con los ticuleños, aprendería maya. Durante su estancia en el Estado, visitó Uxmal y Chichén Itzá, en esta última permaneció por 3 meses porque estaba documentando la zona arqueológica como nadie lo había hecho hasta esos entonces.

Ya en los últimos años de su vida, vivió bajo la ideología del misantropismo. En la crisis económica que se estaba viviendo en Yucatán en 1907 tras la devaluación de las inversiones, perdió todos sus ahorros y para sobrevivir tuvo que vender sus fotografías a arqueólogos y coleccionistas. Incluso, impartía clases de arte en maya en la Escuela de Bellas Artes de Mérida. En 1910, regresó al continente europeo con el propósito de que se publicarán sus investigaciones, aunque lamentablemente solo pudo vender una parte de su trabajo a la Biblioteca Nacional de Francia. Retornó a Yucatán, pero en esta ocasión se establecería en Mérida donde vivió un par de años hasta que murió el 22 de noviembre de 1917 a los 75 años de edad.

  • El americano que se interesó en la cultura maya

Uno de los extranjeros que fue muy conocido por sus excavaciones en Chichén Itzá fue el Ingeniero Civil y arqueólogo americano Sylvanus Griswold Morley. Su interés por la cultura maya nació cuando en la Universidad de Harvard donde estudió arqueología, llegaron objetos provenientes del Cenote Sagrado de Chichén Itzá. En el colegio conoció al arqueólogo danés Frans Blom quien lo motivó a que realizara estudios sobre la cultura maya. Sylvanus arribó a Yucatán en enero de 1907 y exploró los sitios arqueológicos de Mayapán, Sayil, Kabah, Uxmal, Labná, Acanceh y Kiuic. En 1909 llegó a Kabah, pero se enfermó de malaria. Para su buena suerte, un matrimonio maya lo atendió en el Palacio de este sitio y se recuperó.

Sylvanus Griswold Morley

En 1918, fue invitado por parte del Instituto Carnegie para que excavara y restaurara Chichén Itzá, labores que se estimaban que iban a durar 20 años, de los cuales Sylvanus estuvo 18. Cuando finalizaba cada temporada de trabajo, regresaba a su país de origen y presentaba sus hallazgos en conferencias. Griswold Morley reconstruyó la Pirámide del Templo de Kukulkán y descubrió la Pirámide primaria con su respectivo templo y al Trono del Jaguar Rojo. Al terminar su labor en Chichén Itzá en 1940, se mudó a la Hacienda Chichén junto con su segunda esposa Frances Rhoads Morley. Según con las referencias históricas, Sylvanus estuvo por última vez en Yucatán en la primavera de 1948.

Frans Blom
  • Profesionales que trabajaron con Sylvanus Griswold Morley

La epigrafista, arqueóloga y etnóloga rusa, Tatiana Avenirovna Proskouriakoff, tuvo la oportunidad de trabajar con Sylvanus, ya que él vio con sus propios ojos los dibujos reconstructivos de Uxmal y Chichén Itzá realizados por Tatiana, ilustraciones que lo ayudó en sus labores investigativas. Griswold Morley la invitó a que participara en sus proyectos, sin embargo, no contaba con los recursos necesarios para pagarle a la epigrafista y ni con el permiso del Instituto Carnegie. Sylvanus le pidió a un conocido experto en marketing si podía conseguir fondos para que Avenirovna pudiera venir a Yucatán, cosa que pudo lograr así que Proskouriakoff arribaría en el Estado en 1938. En su estadía realizó dibujos reconstructivos de Chichén Itzá.

Tatiana Avenirovna Proskouriakoff

Otro profesional que trabajó con Sylvanus fue el etnógrafo y arqueólogo británico Eric S. Thompson, quien envió una misiva solicitándole permiso para que pudiera participar en las excavaciones que estaba llevando a cabo. Su homólogo aceptó la petición porque se percató que Eric en verdad estaba interesado por la cultura maya. En 1926 llegaría Yucatán y comenzó a trabajar en los frisos del Templo de los Guerreros de Chichén Itzá. En su autobiografía titulada “Maya Archaeologist” publicada en 1936, mencionó que los frisos eran como si fueran un rompecabezas gigantesco al tratarse de piedras talladas antes de ser colocadas. En 1936, retornaría Yucatán para rescatar a Uxmal y a Cobá.

Eric S. Thompson
  • El ruso que descifró la escritura maya

Por último y no menos importante, el mayista, epigrafista y etnólogo Yuri Knórozov realizó uno de los descubrimientos más importantes respecto a la cultura maya al descifrar el sistema de escritura de los mayas al basarse del alfabeto maya de Fray Diego de Landa. En un principio, nadie creía que iba a poder comprender los jeroglíficos mayas porque no tenía la suficiente experiencia en el ramo. Su maestro Serguéi Tókarev lo alentó a que no se diera por vencido, no sin antes advertirle que le tomaría mucho tiempo y que tendrá que superar muchos obstáculos que se iban a presentar en su camino.

Cuando Yuri descifró los símbolos mayas, dijo que había fallas en la metodología de Diego y publicó su investigación. Para su mala fortuna, recibió muchas críticas porque su trabajo no contaba con reconocimiento y validez internacional. El principal detractor de su descubrimiento fue nada más y menos que Erick Thompson, quien también era un reconocido mayista de la época, mencionó que Yuri era un don nadie. Con el pasar del tiempo, el trabajo Yuri obtuvo el reconocimiento que merecía.

Yuri Knórozov

A pesar de la distancia y haber aportado demasiado a la cultura maya, en 1994 Yuri recibió el reconocimiento de la ““Orden Mexicana del Águila Azteca” en la embajada mexicana en Moscú. En 1997 visitaría México y recorrió varios sitios arqueológicos de Yucatán. Como homenaje, a un costado del Gran Museo del Mundo Maya se localiza una estatua realizada por el artista mexicano Reynaldo Bolio Suárez, la cual se puede apreciar al ruso abrazando a su gata y en el lado opuesto están grabados escrituras mayas.

Estamos en pleno Siglo XXI, si te pones a pensar detenidamente, nosotros somos los exploradores de esta época y quien sabe, a lo mejor descubriremos nuevas cosas acerca de la cultura maya y sus antiguas ciudades mayas.