Se habla mucho de Chichén Itzá por su historia y ser considerada una de las 7 maravillas del mundo desde el 2007. Los fundadores del hoy sitio arqueológico fueron los mayas llamados “Itzáes”, cuyo significado es “brujo del agua” por rendirse tributo a este líquido y quienes participaron en la formación de ”.

En la época prehispánica, en Chichén Itzá estaba uno de los cenotes de mayor importancia donde se hacían sacrificios y rituales dedicados al dios del agua o lluvia, Chaac. Antes de que los Itzáes bautizaran a Chichén Itzá, antes se llamaba Uuc-Yab-nal (las 7 ricas mazorcas). Chichén Itzá proviene de las palabras mayas “chi” (boca), “che´en” (pozo), “itz” (mago o brujo) y “há” (agua), así que su traducción es “la boca del pozo de los brujos del agua” haciendo referencia al cenote sagrado Xtoloc, pozo natural que los mayas consideraban una de las entradas principales de Xibalbá al inframundo.

Investigadores han hallado en el fondo de las aguas objetos sagrados ceremoniales como restos óseos de personas de 3 a 55 años de edad y objetos sagrados. El gran sacerdote de los Itzáes era Zamná, considerado como una deidad y por esto los mayas lo nombraron “Itzamná” por ser el fundador la ciudad más importante de la cultura maya en 525 d.C.

  •  ¿Cuál es su descendencia?

En base con los libros sagrados de Chilam Balam, estos mayas descienden de los putunes y chanes, quienes poseían sus asentamientos principales en la costa este de Yucatán y en la isla de Cozumel. Diversas historiográficas dicen que los chanes arribaron a Bacalar, en Quintana Roo en 320 d.C., y dos siglos después realizaron una segunda bajada con motivo de expandir su territorio hacia el poniente de Yucatán. Cuando llegaron, fundaron Chichén Itzá, Izamal, T’Hó (actualmente Mérida), Motul y Champotón. Historiadores afirman que los chanes provienen del occidente, para ser más precisos de la cuenca Usumacinta que abarca los estados de Chiapas, Tabasco y a la parte noreste Petén de Guatemala. Los yacimientos arqueológicos de la cuenca florecieron durante el período clásico de la civilización maya entre los años 250 y 900 d.C.

  • Abandono y regreso a Chichén Itzá

En 692 d.C. los Itzáes abandonaron la ciudad de Chichén Itzá por motivos políticos, culturales y económicos con los toltecas. Se tiene conocimiento emprendieron viaje para llegar a Polé (Xcaret) para posteriormente emigrar a Chakán Putún (hoy Champotón) donde se asentaron hasta 928. De nueva cuenta, abandonaron el lugar donde se habían asentado por la influencia tolteca que llevaron los Xiues. Estuvieron por 4 décadas en la selva hasta que optaron por regresar a Chichén Itzá, aunque tuvieron que aceptar las creencias toltecas, el ejemplo clarísimo es la transformación de Quetzalcóatl en el dios Kukulkán.

Entre las características de los Itzáes fue la migración, además de ser partícipes en la conformación de la Liga de Mayapán, cuando fue destruida emigraron al Péten guatemalteco y habitaron Tasayal.

  • La conquista de los españoles

En esta época, se narra la leyenda de que las tropas de Hernán Cortés luego de ejecutar a Cuauhtémoc cerca de Xicalango y de entrevistar a Ah Kaan Ek (Canek) en Tayasal, dejaron a un caballo a punto de morir en su territorio. Los Itzáes al percatarse de esto, se hicieron responsables del fallecimiento del equino y construyeron uno de madera para evitar una posible venganza por el deceso del animal. En 1618 llegaron misioneros franciscanos a Petén con el propósito de evangelizar a los Itzáes y para su sorpresa, vieron que los mayas le rendían culto al caballo de madera. En 1697 los españoles bajo el mando de Martín Urzúa y Arizmendi, conquistaron a los Itzáes.

El dialecto Itzá pertenece al tronco proto-maya y con base a los últimos datos del censo del INE en 2002, se tenía registrado a 1,983 personas de esta etnia.