El 14 de enero de 2021 es una fecha que los yucatecos nunca olvidarán y atesorarán con mucho cariño en sus mentes y corazones, al igual que las hermanas Maruja y Cristina Barbachano Herrero y a toda la familia Barbachano, ese día una de las Casas Cámara (conocidas como Casas Gemelas) situada en Paseo de Montejo y siendo propiedad de la familia y habitada hoy en día por la Sra. Maruja Barbachano, abrió sus puertas para que la gente tenga la extraordinaria oportunidad de conocer la hermosa residencia que inmediatamente te transportará al siglo pasado al caminar en sus espaciosos pasillos y apreciar su majestuosidad en todo su esplendor.

Las hermanas Barbachano nos recibieron amablemente en esta bellísima vivienda colonial y nos dijeron sienten una gran satisfacción el haberla abierto y así ofrecerle al público en general, especialmente a los yucatecos, la oportunidad de que la visiten. Para ellas es muy importante recordar y estudiar la historia, por lo que decidieron que era el momento perfecto de compartirla igual con los expertos, profesionales y estudiantes en las áreas de la arquitectura, ingeniería, historia y antropología, para que comiencen a poner históricamente los datos correctos del inmueble, ya que Maruja ha realizado exhaustivas investigaciones que hasta la actualidad sigue realizando al considerarlo un trabajo en vivo.

Construidas entre 1906-1911 y habitadas primero por los Cámara Zavala, los Barbachano es la segunda familia que habita una de estas casonas desde la década de los sesenta del siglo XX, cuando Don Fernando Barbachano Gómez Rul la compró para que fuese el hogar de su familia conformada por su esposa, la Sra. Maruja Herrero García de Barbachano, y de sus hijos e hijas.

  • Casona repleta de memorias y recuerdos

El primer recuerdo de Maruja al pisar por primera vez esta casa fue entrar al Grand Hall que, desde su perspectiva de aquel entonces, era mucho más grande. A pesar de que estaba muy deteriorada, la belleza, alegría y luz de la casona le llamó muchísimo su atención.

Por su parte, Cristina la conoció cuando ya habían transcurrido aproximadamente 18 meses de haber sido restaurada, remozada y recién pintada. Recuerda con énfasis el olor de la pintura que emanaban de las paredes. Apreció el tamaño, la amplitud y la hermosura de su nuevo hogar en aquellos tiempos, aunque recalcó que no era la casa ideal con la que soñaba un niño.

Sus padres les permitían realizar fiestas en el enorme cuarto piso que se convirtió en su “Night Club Privado”, en especial en la zona de la manzana donde hay un teatro. Esta estancia les ayudó mucho a quitarse el pendiente de “esto no se toca, no te acerques demasiado a esto”, pues Don Fernando y la Sra. Maruja cuidaban mucho el mobiliario de la casa porque eran 6 niños que la vivían.

Hasta hoy en día, la familia ha tenido muchísimo cuidado con los muebles que son de una calidad superior al común denominador, hechos específicamente para cada lugar que ocupan actualmente y gracias a sus materiales resistentes y buena manufacturación, se han conservado por muchos años. Del mismo modo, los objetos que sus papás introdujeron en los alrededores de la casa que son mínimos, respetan no solo el estilo sino la calidad de la residencia. A todos los artefactos se les han brindado mantenimiento y mucho amor.

Con una enorme sonrisa en su rostro, Cristina comentó que sus 2 hijos nacieron y crecieron en la residencia, dieron sus primeros pasos en los pasillos y aprendieron a subir y bajar las escaleras, nunca se tropezaron ni rompieron nada porque los espacios son tan amplios.

  • La casa hospedó a grandes personalidades de talla mundial

Motivado por su visión e ilusión de traer grandes personalidades a Yucatán y proveniente de una familia que promovía el turismo, Don Fernando adquirió la casona para poner al Estado y a México en el mapa del mundo porque sabía que los medios de comunicación difundían las noticias acerca de estas importantísimas personas que acaparaban la mirada mundial. Por ello, la casa hospedó a los aquellos Príncipes de Mónaco, Rainiero III y a la actriz Grace Kelly, además de la entonces esposa de John F. Kennedy, Jacqueline Kennedy, acompañada de sus hijos Caroline y John-John Kennedy Jr.

Cristina rememora que tenía aproximadamente 12 o 13 años cuando jugaba con sus hermanas con las muñecas Barbie y los muñecos Ken que acababan de salir al mercado en aquellos tiempos, en el momento que vio en persona a la Princesa Kelly a quien describió como una mujer extraordinariamente bella y que se parecía precisamente a una de las muñecas con las que jugaba. En el instante en que se quitó un pequeño alfiler de cabeza de perla que sujetaba su cabellera y posteriormente menar su cabeza, apreció aquella bellísima cascada dorada, escena que le impactó porque solamente la conocía a través de fotografías y de sus películas que había protagonizado. A pesar de que no hablaba español, la actriz poseía un instinto maternal que le permitía comprender a los niños y a los jóvenes. La pareja le obsequió a la familia Barbachano los Escudos de Mónaco que guardan con muchísimo cariño.

En cambio, Maruja se acuerda de las manos esculpidas en mármol de Rainiero, un hombre extremadamente atractivo, guapísimo y con una sonrisa cautivadora. Lo que más le llamó su atención fue su nobleza, su calidez humana que transmitió y afecto que mostró hacia ella y a sus hermanas cuando las abrazó con sus preciosas manos.

Ambas recuerdan que los yucatecos al enterarse de la visita y estancia de Rainiero III y su esposa Grace Kelly en el inmueble, se conglomeraron durante horas sobre Paseo de Montejo y en la calle 45, quienes clamaban por ellos para simplemente verlos y saludarlos. Ante la sorpresa de todos, el matrimonio salió y los saludó con una actitud sencilla y carismática. Tanto Maruja como Cristina concuerdan que son recuerdos muy bonitos y hechos históricos que pudieron presenciar.

Asimismo, la Señora Kennedy quien se dirigió hacia sus padres en castellano, era muy allegada a la familia, pues Don Fernando compartió dormitorio con John F. Kennedy en la Universidad de Harvard. Cuando se alojó en la casa junto con sus hijos, Juan, el menor de todos los hermanos Barbachano, y John-John se subieron a la terraza ubicada en la calle 58 en dirección a Santa Ana, desde ese sitio lanzaron globos de agua a los transeúntes que pasaban por el rumbo, travesura que en otras circunstancias no se le hubiese permitido al hijo del Presidente de los Estados Unidos, pero siempre estaba vigilado por un guardaespaldas.

Otra anécdota que nos narró Cristina sucedió en el Aeropuerto de Cozumel al entregarle a Caroline unos dibujos que realizaron mientras estuvieron en el yate Christina, embarcación de los Onassis. Al extender su mano para recibir la hoja de papel, un guardia rápidamente la agarró, la abrió y se dispuso a examinarla para finalmente entregársela a la hija de Jacqueline.

  • Los sentimientos que transmite esta casona histórica

Para Maruja, vivir en esta icónica casa le representa una gran felicidad porque hay días en que puedes despertarte de mal humor o haber tenido un pésimo día, sin embargo, al estar rodeada de tanta belleza se olvida de todo al sentirse abrigada y cobijada por un cuarto repleto de memorias, describiéndola como una vivienda alegre por excelencia.

Cristina vivió 35 años ininterrumpidos en la mansión, pero no se olvida que su mamá siempre le decía que ella la había vivido por mas años, incluso más que la familia Cámara Zavala. Sus papás jamás descuidaban ningún detalle, responsabilidad que años más tarde asumiría al convertirse en la encargada de supervisar las obras de mantenimiento dentro de la misma. Rememorando, nos platicó que la familia se organizaba para utilizar las otras habitaciones de la casona durante los trabajos de conservación de las puertas, persianas, escaleras y aplicación de pintura. Al ser tan amplia, no interfirieron en su vida diaria. Enfatizó que es una casona noble y muy bien construida, en ningún momento les significó un problema económicamente hablando.

  • Origen de la Casa Museo Montejo 495

Cuando la Sra. Maruja Herrero lamentablemente fallece el 1 de mayo de 2020, Maruja Barbachano se reunió con sus hermanas Cristina y Carmelina, y les propuso que el mejor uso que le podían dar a la residencia era que fuera mixta, es decir, abrirían sus puertas por primera vez en su historia para que la gente pudiera conocerla y habilitarse como Casa Museo, dando surgimiento a Montejo 495.

Desde su apertura, la gente ha sido sumamente respetuosa y cuidadosa, manteniendo su sana distancia, esperando su turno para ingresar y reservando anticipadamente su visita para evitar las largas filas. Los primeros visitantes emocionados y maravillados con tan solo ver la primera planta, le han solicitado a la familia que habiliten los demás espacios y puedan ser conocidos, peticiones que toman muy en cuenta las hermanas y esperan que próximamente puedan habilitar completamente la casa.

Maruja esperaba una buena respuesta por parte de los yucatecos, pero no esperaba una extraordinaria respuesta, al grado de que ya se llenó un libro grueso de comentarios de visitantes mostrando su agradecimiento con frases como: “se me cumplió el sueño de mi vida”, “no puedo creer que estoy dentro de la casa”. Al leer esas anotaciones, la motivan en seguir adelante con este proyecto significativo para Yucatán, porque en esta edificación se reúnen las 2 grandes industrias del Estado: el henequén y el turismo.

  • Montejo 495 cumpliendo los sueños de las personas

Cristina recordará y atesorará con mucho cariño en su corazón el 14 y 15 de enero de 2021. Al abrirse las imponentes y espectaculares puertas que protegen la casona, las personas que estaban caminando por Paseo de Montejo se sorprendieron al verlas abiertas, en un principio pensaron que se realizaría algún evento familiar. Tímidamente, algunos se acercaron y preguntaron si habría alguna ceremonia especial, a lo que los guías quienes ya estaban preparados, respondieron: “No, hoy la casa se abre como Casa Museo”. Sin pensarlo dos veces, aquellos curiosos pidieron permiso para ingresar y recorrerla.

En los primeros días de su inauguración como Casa Museo, las hermanas comentaron muchísimo entre ellas 3 casos de personas que derramaron lágrimas de la emoción al estar apreciando el interior de la residencia, las cuales no estaban conectadas con ninguna de las 2 familias que la han vivido. Al observar dichas escenas, las hermanas no entendieron el motivo de sus reacciones e inexplicablemente, se conmovieron y también lloraron. Como si se tratase de la gestación de un bebé, fueron 9 meses de preparativos, restauración y limpieza para su apertura.

Ahora que la abrieron como Casa-Museo, les han preguntado a las niñas lo que les provoca visualizar la mansión, a lo que ellas les han respondido que se sienten como si estuvieran en un cuento de hadas o dentro del palacio de “Bella” y que enseguida bajara “La Bestia”, o que los candelabros y el reloj se moverán. En muchas ocasiones, han respondido con gusto preguntas personales de los turistas y lugareños que visitan la casona.

Maruja y Cristina están sumamente agradecidas con la gente por el respeto que han mostrado a la casa durante sus recorridos, acatando las instrucciones de los guías y respetando las medidas sanitarias.

Montejo 495 cuenta con guías profesionales capacitados y registrados ante la Secretaría de Turismo. Los paseos guiados son de jueves a domingo en horario de 9:00-17:00 hrs en español, inglés, alemán, italiano y maya, de esta última lengua mencionada es importante realizar una reservación. Se recomienda llegar 10 minutos antes de la hora pactada para evitar las largas filas.

+INFO

  • Dirección: Paseo de Montejo 495 x calle 45, Colonia Centro, Mérida, Yucatán.
  • Reservaciones:
  • Precios:
    • $250 nacionales y extranjeros
    • $125 yucatecos presentando identificación oficial
    • $50 Personas con tarjeta INAPAM, maestros, estudiantes y niños menores de 12 años
    • Entrada gratuita a niños menores de 3 años