Hemos llegado al último mes del 2020, un año completamente atípico por la contingencia. En estos momentos estaríamos realizando los preparativos de la cena familiar navideña y de pasar un momento agradable con los amigos para despedir al año y darle la bienvenida al 2021. No bajemos los brazos y no nos confiemos, cumplamos con todas las medidas sanitarias recomendadas por las autoridades de salud. Te aseguramos que muy pronto podremos compartir la mesa con nuestros seres queridos. Mientras tanto, agradecemos tu preferencia por leernos cada mes y te deseamos una feliz navidad y próspero año nuevo, que el 2021 sea un año de muchos cambios positivos en tu vida.

En esta ocasión, hemos preparado una portada especial porque el próximo mes de enero de 2021, Mérida cumplirá un año más de “vida”, para ser más exactos 479 años, ya que un 6 de enero de 1542 la ciudad fue fundada por Francisco de Montejo “El Mozo” en los antiguos asentamientos y vestigios mayas de la antigua ciudad maya Ichcaanzihó (cinco cerros) o también conocida como T´Hó. Tras la llegada de los españoles y fundación de Mérida en la antigua provincia de Chakán que estaba abandonada y que no contaba con un líder a mediados del siglo XVI, comenzaría un proceso de crecimiento y urbanización. ¿Sabes cómo era dicha urbe maya antes de que diera nacimiento a Mérida y cómo la conoces en estos días? En esta editorial te explicaremos el origen de la llamada “La Ciudad Blanca”.

  • ¿Por qué llamaron Mérida al antiguo asentamiento precolombino?

La nomenclatura de “Mérida” hace alusión a las construcciones de la Mérida de España, motivo por la cual Francisco de Montejo la nombró así al antiguo asentamiento maya por recordarle a su país de origen cuyas piedras servirían para la edificación de inmuebles históricos que hasta la fecha perduran. Otra versión dice que los conquistadores le pusieron este nombre al ver los abandonados las construcciones indígenas que despertó su memoria hispana, trayéndoles la figura de otras ruinas por ellos bien conocidas, las de la Mérida la Augusta, la venerable emérita española, en especial de las antiguas columnas prehispánicas que se apreciaban en los monumentales edificios mayas derruidos.

  • Inicio de la urbanización

Antes de su fundación, la futura capital de Yucatán pasó por varias etapas. Al despejar los terrenos llenos de maleza que cubrían construcciones mayas, observaron las plazas que formaban esas antiguas edificaciones. En dichas plazas acudían los mayas únicamente en fechas o en celebraciones especial, debido a que no tenían una función recreativa, sino ceremonial.

Cuando los colonizadores estaban trazando y construyendo la ciudad, lo hicieron siguiendo el modelo urbano que conocían. El primer trazo de Mérida se realizó en un principio en forma teórica, ya que la nueva urbe carecía de instalaciones elementales. Los nuevos pobladores españoles vivían en casas de paja que les pertenecieron a los mayas.

Un año después de la fundación de Mérida, Francisco de Montejo contestó a las peticiones de los conquistadores para que comenzaran con las labores preliminares de la construcción de la ciudad. Se presentó el primer mapa que establecía las delimitaciones de los solares que ocuparían los nuevos habitantes. De acuerdo con las disposiciones del Emperador Felipe II, El Mozo trazó la ciudad en forma de damero, es decir, con manzanas cuadradas que se dividieron en cuatro solares iguales.

Originalmente, la ciudad de construyó mediante de varias manzanas en las que se distribuyeron no sólo las casas habitacionales de los colonizadores, sino también las plazas públicas, iglesias, cabildos, palacio episcopal, etc. Alrededor de las plazas públicas e iglesias, se establecerían casas habitación, comercios y otros negocios de servicio durante el proceso urbanístico que conformaron la contemporánea capital yucateca.

  • Crecimiento urbanístico entre los siglos XVI y XVII y surgimiento de los barrios

En la segunda mitad del siglo XVI, inició el avance gradual de la ciudad más allá de los limites oficiales de 3 cuadras hacia el norte y el sur, y cuatro al este y oeste. Detrás de la frontera se ubicaron los naboríos y sitios donde habitaban los autóctonos y otras etnias que arribaron a Yucatán con los conquistadores.  Según Fray Alonso Ponce, Comisario General de los Franciscanos en la Nueva España, visitó la provincia en 1588 y en ese año había 4 pueblos de indígenas: San Juan, Santa Lucía, Santiago y Santa Catalina que, junto con San Cristóbal, eran habitados por naboríos mexicanos.

Luego de la construcción de la Plaza Mayor (Plaza grande) en 1573, en el siglo XVII daría inicio la expansión de los límites de Mérida, primero hacia el norte con la construcción de las Plazuelas de El Jesús (hoy Parque Hidalgo) y después al poniente con la integración de los asentamientos o comunidades cercanas que conformaron los primeros barrios de la ciudad y se mandaron a construir otras plazuelas que con el paso del tiempo se convertirían en los suburbios coloniales. Fue así que surgió la Plazoleta de El Jesús y las plazas de Santiago, San Juan, San Sebastián, Santa Lucía, Santa Ana, Mejorada, San Cristóbal, El Paseo de las Bonitas y la Ermita de Santa Isabel.

 Actualmente estos sitios antes mencionados que en estas fechas son los barrios históricos, albergan casi 3 siglos de historia de la naciente capital colonial desde el levantamiento de la Plaza Mayor hasta la construcción de la Plazuela de la Ermita de Santa Isabel en la segunda mitad del siglo XIX, en 1865. En la segunda mitad del siglo XVIII, la fundación de los parques del oriente, se finalizó el dibujo del mapa urbano que hoy constituye la capital yucateca.

En los siglos XVII y XVIII, ocurrió un fenómeno urbano social que proseguiría aceleradamente con la fundación de más plazuelas en el norte de la ciudad, como la de Santa Lucia y Santa Ana, en 1690 y 1729, respectivamente. De igual manera, en el oriente y poniente se replicaría dicho crecimiento, ocasionando la expansión urbana y arquitectónica de Mérida.

  • Aparición de los arcos

Con la finalidad de delimitar las fronteras de la “nueva ciudad colonial”, durante los siglos XVII y XVIII se construyeron 7 arcos bajo el Gobierno del General Juan José de la Bárcena, los cuales fueron obras del Ing. Militar Manuel Zezera.

  • Al norte: Santa Lucía y Santa Ana (hoy inexistentes)
  • Al este: Los Dragones y El Puente (todavía existentes)
  • Al oeste: El de San Juan (aún existente)
  • Al sur: El Caído y el Xcul (truncado) (igual inexistentes)

A consecuencia del desarrollo urbano, en la segunda mitad del siglo XVIII, la ciudad duplicaba su superficie de asentamiento y su población, en esos entonces se calculaba en más de 30,000 pobladores. En los siglos XVI y XVIII, la estructura y organización de la ciudad consistía en barrios.

Como te podrás haber dado cuenta, las calles y edificios de Mérida albergan un sinfín de anécdotas coloniales. En la actualidad apreciamos sus atractivos históricos, las recorremos y le tomamos fotografías para llevarnos parte de la esencia de la ciudad cuando la visitamos y se la mostremos a nuestros amigos y familiares. Y la historia de la Ciudad Blanca sigue en curso.

Fuente: Los Parques de la Mérida Colonial (Carlos Cámara Gutiérrez)